
El coco dominicano apunta a convertirse en protagonista de las exportaciones agrícolas tras un giro en la preferencia de los mercados internacionales. La República Dominicana busca posicionarse como potencia exportadora de coco en Estados Unidos, con una proyección de ventas que podría ascender a $300 millones, según las estimaciones de Osmar Benítez, presidente de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD).
Durante la apertura de la primera Cumbre del Coco, conocida como DOMINICOCO 2026, celebrada en Santo Domingo, Benítez reveló que el país ya ocupa la novena posición mundial en exportaciones de este fruto. Resaltó que en la última década los supermercados estadounidenses han dejado de priorizar el coco asiático para dar paso al producto dominicano. “Hace diez años los supermercados de Florida y Nueva York solo ofrecían coco de Indonesia y Malasia. Ahora el coco fresco de la República Dominicana es el que predomina”, aseguró el presidente de la JAD.
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Según datos oficiales, hasta julio de 2026 las exportaciones de coco dominicano sumaron $3.4 millones, superando los 6 millones anuales alcanzados en ejercicios previos. Benítez considera que el reto está en ampliar la capacidad de exportación y que el coco logre un peso similar al del cacao, otro rubro agrícola clave que durante 2025 generó más de $668 millones.

El ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat, intervino en la cumbre y puso sobre la mesa la importancia de transformar la cadena productiva del coco en una industria con valor agregado. “Hoy el desafío no consiste solamente en producir más cocos. Nuestro gran desafío es lograr que cada tarea produzca más, que cada productor tenga mejores oportunidades y que una mayor proporción de lo que producimos sea transformada y genere valor dentro de la República Dominicana”, afirmó el titular de la cartera.
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De acuerdo con el Registro Nacional Agropecuario (RENAGRO), el sector cuenta con 5,141 productores y más de 396 mil tareas sembradas. Las provincias de Samaná, María Trinidad Sánchez, Hato Mayor y Monte Plata concentran cerca del 70 % de la superficie cultivada, lo que evidencia la importancia regional de este cultivo. Espaillat subrayó que el futuro de la cadena del coco dominicano se encuentra en la industrialización y en el desarrollo de productos derivados, como agua, aceite, leche, harinas, cosméticos, alimentos procesados, fibras y sustratos.

El presidente de la JAD detalló que, además de la fruta y el agua de coco, el país se ha consolidado como exportador de productos como crema, leche y aceite, así como de coco rallado y componentes para la industria cosmética. “República Dominicana tiene potencial para alcanzar una participación mucho mayor en el mercado internacional, siempre y cuando se apueste por la diversificación y el valor agregado”, agregó Benítez.
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El ministro Espaillat remarcó que el objetivo no es solo vender coco fresco sino aprovechar todas las oportunidades de industrialización. “No vender solamente coco; vender todo lo que podemos producir a partir del coco”, sostuvo, resaltando la capacidad de esta cadena para generar empleos, atraer inversiones, ampliar exportaciones y mejorar los ingresos de los productores.

El Ministerio de Agricultura reiteró su compromiso con la tecnificación del sector, el acceso a financiamiento, el fomento a la productividad y la vinculación de los productores con la industria y los mercados internacionales, como parte de una estrategia integral para fortalecer la posición competitiva del coco dominicano.
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La cumbre DOMINICOCO 2026, organizada por la empresa RAAS Sistemas de Riego, reunió a productores, empresarios y autoridades para promover buenas prácticas, innovación y sostenibilidad en la cadena del coco, con énfasis en un uso eficiente de los recursos productivos.