
Costa Rica experimenta un incremento significativo en los casos de dengue durante 2026. Según el reporte emitido por el Ministerio de Salud para la semana epidemiológica 30, el país registra 2,821 casos acumulados, lo que representa un aumento del 25% respecto al mismo periodo de 2025, cuando se reportaron 2,113 casos.
De este total, 49 personas han sido clasificadas con dengue con signos de alarma. La distribución regional evidencia que la Central Norte concentra el mayor número de casos notificados, con 781.
Sin embargo, la tasa más alta corresponde a la región Pacífico Central, con 192,3 casos por cada 100,000 habitantes. Chorotega presenta 431 casos, mientras que Huetar Caribe reporta 332. Otras regiones como Central Sur, Brunca, Huetar Norte, Central Occidente y Central Este muestran cifras menores, pero contribuyen al total nacional.
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En cuanto a la atención hospitalaria, hasta el 10 de agosto se reportan seis personas hospitalizadas con diagnóstico de dengue, distribuidas en los hospitales San Rafael de Alajuela, Víctor Manuel Sanabria, Carlos Luis Valverde Vega y Hospital de las Mujeres.

El comportamiento semanal de los casos notificados demuestra un incremento abrupto a partir de la semana 20, con un pico en la semana 29, según la gráfica oficial de la Dirección de Vigilancia de la Salud. Esta tendencia al alza coincide con factores como el inicio de la temporada lluviosa y la mayor circulación del vector Aedes aegypti.
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El repunte de casos en Costa Rica se inserta en un contexto regional de aumento de la transmisión del dengue. Centroamérica enfrenta brotes recurrentes y, de acuerdo con datos recientes, la incidencia ha mostrado un crecimiento sostenido en la última década.
Entre 1993 y 2016, la incidencia regional pasó de 14 a 48 casos por cada 10,000 habitantes, con un incremento asociado tanto a la expansión del vector como a mejoras en la vigilancia epidemiológica y capacidad diagnóstica. La letalidad, sin embargo, ha permanecido baja, por debajo de 1 por cada 10,000 casos confirmados, lo que refleja avances en la atención clínica y el acceso a servicios de salud.
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Factores como la urbanización acelerada, el crecimiento poblacional, el déficit en saneamiento y la proliferación de criaderos en zonas urbanas y periurbanas han favorecido la transmisión del dengue en toda la región mesoamericana. Países como Honduras, El Salvador, Nicaragua y Guatemala también han informado incrementos notables en los primeros meses de 2026, de acuerdo con informes de organismos de salud internacional y registros oficiales publicados por los ministerios de Salud de estos países.

Las cifras exactas pueden variar, pero la tendencia global de la región indica que el dengue continúa comportándose como un problema endémico y epidémico.
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La prevención domiciliaria constituye el eje fundamental para contener la propagación del dengue, dado que el mosquito transmisor se reproduce principalmente en recipientes con agua estancada dentro y alrededor de las viviendas. Las autoridades sanitarias recomiendan tomar acciones concretas en el hogar, como:
- Eliminar o voltear todos los objetos que puedan acumular agua, incluyendo llantas, cubetas, botellas, floreros y macetas.
- Mantener tapados los tanques o depósitos de agua utilizados para consumo doméstico.
- Cambiar el agua de bebederos de animales y floreros al menos cada tres días.
- Limpiar canaletas y desagües para evitar acumulación de agua de lluvia.
- Utilizar mallas/mosquiteros en ventanas y puertas, así como repelentes aprobados.
- Promover la limpieza periódica de patios y jardines, retirando basura y objetos inservibles.
- Fomentar la sensibilización comunitaria para que la eliminación de criaderos sea una acción colectiva.
El escenario actual exige un abordaje integral, que combine la vigilancia epidemiológica, la atención clínica y la promoción de prácticas preventivas en el entorno doméstico y comunitario.