El ejercicio regular se vincula con un mejor ánimo y un descanso más reparador

2026/09/05

Un hombre de espaldas camina por un sendero en un bosque con árboles y vegetación densa; la luz del sol ilumina el fondo.

El ejercicio regular se asocia con un mejor estado de ánimo y un descanso más reparador, según dos estudios recientes (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ejercicio físico constante aparece como el factor más vinculado a un mejor estado de ánimo y a un descanso más reparador, según dos estudios recientes divulgados por GQ y Psychology Today. La opción más efectiva es aquella que puede sostenerse con regularidad y, en relación con el bienestar emocional, una investigación publicada en el Journal of Clinical Medicine también vinculó una mayor intensidad y volumen de entrenamiento con una menor presencia de síntomas depresivos.

El primero de los trabajos, citado por ambos medios, se publicó recientemente en el Journal of Clinical Medicine y analizó a 349 participantes, en su mayoría adultos jóvenes, para estudiar la relación entre actividad física, síntomas de depresión y calidad del sueño.

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Según Psychology Today, los investigadores midieron el estado de ánimo con el Inventario de Depresión de Beck y el sueño con el Índice de Calidad del Sueño de Pittsburgh. A partir de ese estudio, existe un punto común: correr, levantar pesas, montar en bicicleta o practicar deportes de equipo no mostró una ventaja clara de un tipo de ejercicio sobre otro.

Una pareja sonriente con cascos anda en bicicleta por una bicisenda urbana. A la izquierda se ven árboles y autos estacionados; a la derecha, edificios bajos.
Correr, levantar pesas, andar en bicicleta o practicar deportes de equipo no mostró una ventaja clara de un tipo de ejercicio sobre otro (Imagen Ilustrativa Infobae)

Lo que sí apareció asociado a mejores resultados fue entrenar con más intensidad y mayor volumen, además de sostener el hábito, según Psychology Today. GQ llevó esa conclusión a un terreno práctico y sostuvo que cualquier actividad puede servir si se adapta a la vida diaria y resulta lo bastante agradable como para no abandonarla a los pocos meses. El ejercicio más útil para la salud mental sería el que puede practicarse con constancia y esfuerzo sostenido.

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El segundo trabajo, citado por Psychology Today, se publicó recientemente en Medicine & Science in Sports & Exercise. Ese análisis reunió datos de 702.007 adultos japoneses que completaron chequeos de salud anuales durante dos años consecutivos.

Según Psychology Today, quienes empezaron a hacer ejercicio de forma regular tuvieron más probabilidades de decir que se sentían más descansados al año siguiente. Quienes mantuvieron la rutina conservaron ese beneficio, mientras que las personas que dejaron de ejercitarse perdieron parte de esa mejora.

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La relación más consistente con una mayor sensación de descanso apareció en las rutinas deliberadas y regulares, no solo en la actividad cotidiana, como caminar de manera incidental o pasar el día en movimiento.

Plano cercano de una persona durmiendo en la cama con ojos cerrados y sonrisa. Un edredón estampado la cubre. Al fondo, una ventana con luz azul nocturna.
Las personas que mantuvieron la rutina de ejercicio conservaron el beneficio sobre el descanso, mientras que quienes la abandonaron perdieron parte de esa mejora (Imagen Ilustrativa Infobae)

Psychology Today también señaló que los beneficios sobre el ánimo y sobre el sueño podrían no depender uno del otro. Además, la calidad del descanso no pareció actuar como puente entre el ejercicio y la reducción de los síntomas depresivos.

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Otro matiz que destacó Psychology Today es que la experiencia acumulada también parece influir. Los participantes que llevaban entre tres y cinco años entrenando reportaron menos síntomas depresivos que aquellos con menos de un año de práctica.

Ese dato refuerza la idea de que los efectos no se comportan como una solución inmediata, porque apuntan a un beneficio que se acumula con el tiempo, a medida que el ejercicio se convierte en una costumbre estable.

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En ese mismo sentido, GQ insistió en que no tiene sentido obsesionarse con encontrar una disciplina ideal desde el primer intento. Si una actividad no logra asentarse como hábito o no resulta atractiva, conviene probar otra hasta encontrar una que encaje en la rutina personal.

Una mujer de cabello canoso y ropa deportiva camina por un sendero al aire libre junto al mar con una botella de agua.
La mayor intensidad, el mayor volumen de entrenamiento y la constancia en el ejercicio aparecieron asociados con mejores resultados en salud mental (Imagen Ilustrativa Infobae)

Elegir una actividad repetible, compatible con la vida diaria y capaz de sostener cierto esfuerzo parece pesar más que perseguir un supuesto entrenamiento perfecto.

Psychology Today advirtió que ambos estudios son observacionales. Eso significa que muestran asociaciones entre ejercicio, ánimo y descanso, pero no ofrecen una prueba concluyente de causalidad. Además, el estudio sobre depresión y sueño fue transversal, es decir, retrató un momento concreto, y además se apoyó en parte en información declarada por los propios participantes.

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Ese diseño deja abierta la posibilidad de que las personas que ya se sienten mejor tengan también más disposición a hacer ejercicio.

También hay diferencias amplias entre los dos trabajos en tamaño de muestra, edades y contexto, aunque llegan a conclusiones complementarias. Uno observó sobre todo la relación entre entrenamiento, depresión y sueño; el otro siguió qué ocurría con la sensación de descanso cuando la gente empezaba, mantenía o abandonaba el ejercicio.

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La opción más útil parece ser aquella que una persona puede incorporar de forma estable a su vida y mantener el tiempo suficiente para que sus efectos se hagan notar.