Tres años después de su primer vuelo de prueba, el gigantesco cohete Starship de SpaceX alcanzó la órbita terrestre por primera vez este lunes 28 de septiembre, marcando un paso clave en el desarrollo de este enorme vehículo de lanzamiento diseñado para futuras misiones a la Luna y Marte.
La nave estuvo a punto de no lograr el ansiado objetivo después de que uno de sus motores se apagara prematuramente. Sin embargo, dado que el resto de los sistemas funcionaban correctamente y el motor averiado ya no era necesario, los controladores de vuelo decidieron, tras varios minutos de tensión, continuar según lo previsto.
“Starship está en órbita”, anunció el centro de control de la misión entre vítores. Varias pruebas anteriores habían terminado en espectaculares explosiones.
La prueba, que tiene una duración prevista de alrededor de diez horas, consiste en que la etapa superior del cohete experimental despliegue 26 satélites Starlink de nueva generación en la órbita terrestre.
Tras varios años de desarrollo y pruebas en Texas, SpaceX comenzó a volar el cohete en su configuración completa en 2023, siguiendo deliberadamente trayectorias suborbitales, que son más seguras y menos complejas.
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Se han realizado numerosas modificaciones en este coloso negro y plateado, el objeto más grande y potente que jamás haya volado.
Sin embargo, aún quedan inmensos desafíos técnicos antes de que la Starship —que Musk espera convertir en una nave totalmente reutilizable— pueda considerarse lista para vuelos comerciales o para llegar a la Luna o a Marte.
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28.000 kilómetros por hora
Con esta nueva prueba, SpaceX espera iniciar una "nueva y emocionante fase" de desarrollo que incluirá, entre otras cosas, pruebas de repostaje del cohete en órbita.
La nave fue lanzada este lunes, siguiendo una trayectoria suborbital y posteriormente realizó un segundo encendido de motores para alcanzar la órbita.
"Esa es la parte más difícil", ya que requiere "mayores fuerzas y cálculos más complejos", explicó Kathleen Curlee, analista sénior del Centro de Seguridad y Tecnología Emergente de la Universidad de Georgetown.
Para alcanzar la altitud y la velocidad necesarias, "el cohete debe realizar diferentes maniobras al experimentar distintos niveles de gravedad", declaró a la agencia de noticias AFP. En este vuelo, SpaceX busca alcanzar una órbita circular a unos 275 km (171 millas) sobre la Tierra, lo que requiere una velocidad de aproximadamente 28.000 km/h.
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Posteriormente, la nave intentará desplegar satélites diseñados para ampliar la ya enorme constelación de internet por satélite de la compañía.
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Expectativas del público
El plan prevé que el cohete finalice su trayectoria en el océano Pacífico tras orbitar la Tierra seis veces.
El enorme propulsor de la primera etapa, denominado "Super Heavy", debía caer en aguas del Golfo de México poco después del lanzamiento. En esta ocasión, SpaceX no tiene previsto capturarlo mediante enormes brazos mecánicos.
Desde un punto de vista de ingeniería, "el simple hecho de volar y obtener datos" se consideraría un éxito, señaló Curlee.
Sin embargo, los espectadores y los inversores tienen expectativas diferentes.
"Necesitan realizar pruebas llamativas", ya que cualquier resultado inferior se percibiría como un fracaso, añadió.
El desarrollo de la Starship ha sufrido repetidos retrasos y una empresa china ha logrado recientemente avances en el ámbito de los cohetes reutilizables.
Aun así, SpaceX sigue dominando el mercado mundial de lanzamientos espaciales gracias a sus cohetes Falcon, parcialmente reutilizables y ha convertido la asunción de riesgos en su filosofía.
A este 14.º vuelo de prueba le seguirán, esa misma semana, otros tres lanzamientos de cohetes de SpaceX; uno de ellos transportará a una tripulación de astronautas a la Estación Espacial Internacional.
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Este artículo fue adaptado de su versión original en inglés
Con AFP