El FBI arresta a una presunta espía china por vigilar al hijo del presidente de Taiwán

2026/10/05

Un Nissan negro aparcado cerca de una casa en las afueras de Seattle. Dentro, una agente inmobiliaria y un acompañante. Fuera, un ingeniero que vuelve a casa con su mujer y su hijo. La escena, reconstruida por el FBI, parece una vigilancia rutinaria hasta que aparece el apellido del hombre al que estaban grabando: Lai.

Su padre es el presidente de Taiwán. Según la investigación estadounidense, las imágenes de aquella familia acabaron en manos de funcionarios chinos.

Zhang Wanying, conocida como Heather, de 34 años y residente en Irvine, en el condado californiano de Orange, fue detenida el domingo en el aeropuerto internacional de Los Ángeles cuando iba a embarcar en un vuelo a Shanghái. Está acusada formalmente de "actuar como agente de un Gobierno extranjero sin la notificación exigida a las autoridades estadounidenses". La denuncia apunta a una operación contra el entorno íntimo del líder taiwanés Lai Ching-te, al que Pekín considera un separatista.

El objetivo principal era su hijo, Lai Ting-yu. Este ingeniero trabaja para Philips y vive cerca de Seattle con su esposa y su hijo pequeño, nacido en Estados Unidos. La denuncia identificaba inicialmente al vigilado como familiar de un alto funcionario taiwanés. El FBI confirmó hace unas horas que la operación afectaba al hijo del presidente y a su familia.

El seguimiento se habría producido el 1 de septiembre de 2025. Zhang y un hombre al que el expediente identifica únicamente como "Individuo 1" volaron desde Las Vegas a Seattle, alquilaron un Nissan Rogue negro y condujeron hasta la vivienda. Una cámara de seguridad de un vecino captó a los dos cuando, según los investigadores, parecían estar grabando la llegada del ingeniero, su mujer y el niño. La cadena CBS contrastó las imágenes con una propiedad del hijo de Lai.

"Lo vi. Un hombre joven. Es ese joven", habría escrito Zhang a su contacto chino. Después añadió: "Estoy grabando en vídeo", y envió dos matrículas. Los mensajes de WeChat, el equivalente a WhatsApp en China, son una pieza central de la acusación. El FBI asegura que los obtuvo mediante una orden judicial de registro de su cuenta de iCloud y que muestran contactos con al menos dos personas a las que Zhang parecía reconocer como funcionarios de la República Popular.

El encargo se había preparado meses antes, según la declaración jurada del agente del FBI Kevin Holt. En junio de 2025, una antigua compañera de la Universidad de Relaciones Internacionales de Pekín habría presentado a Zhang a un funcionario chino. Holt vincula esa institución con el Ministerio de Seguridad del Estado, el servicio de inteligencia civil chino. Durante aquel viaje, la agente reservó una sala privada en Changsha, donde presuntamente recibió la misión.

"Puedo encargarme de esto", escribió después, según la denuncia. El 26 de agosto avisó de que el trabajo en Los Ángeles la mantendría ocupada esa semana y que probablemente viajaría a Seattle la siguiente. Su interlocutor respondió agradeciéndole el esfuerzo.

¿Para qué querría Pekín aquellas imágenes? Holt plantea una hipótesis: conocer la ubicación de los familiares del presidente, sus viviendas y sus vehículos podría proporcionar a China una palanca de presión durante un eventual conflicto.

La denuncia no acredita un plan de secuestro o agresión. Describe la recopilación de información que, a juicio del investigador, podría utilizarse contra un dirigente político a través de su familia.

Las autoridades taiwanesas calificaron el lunes el episodio de "represión transnacional" y agradecieron a Washington la protección de sus ciudadanos. Zhang tiene prevista su primera comparecencia judicial para este lunes en Los Ángeles.

Redes de espionaje en Taiwán

La sombra del espionaje chino ha alcanzado en varias ocasiones las puertas del poder en Taipéi. En marzo de 2025, un tribunal condenó a cuatro militares por vender secretos a China; tres habían servido en la unidad encargada de proteger el edificio presidencial. Recibieron penas de hasta siete años. Según la fiscalía, fotografiaban documentos clasificados y cobraban por su sensibilidad y por captar compañeros.

Otra investigación penetró en el Partido Democrático Progresista, la formación gobernante de Lai. El antiguo empleado Huang Chu-jung fue condenado el pasado julio a 10 años por desarrollar una red para China destinada a obtener información clasificada, incluidos detalles de viajes del entonces vicepresidente. Era una causa distinta de la filtración de secretos por la que su pena había sido reducida a seis años en junio. En ese procedimiento, otros dos acusados vieron rebajadas sus penas y un cuarto fue absuelto.

Según los últimos datos disponibles, la Oficina de Seguridad Nacional taiwanesa contabilizó 64 personas procesadas por presunto espionaje chino en 2024, frente a 48 en 2023 y 10 en 2022. Su informe describe el reclutamiento mediante deudas, dinero, relaciones personales y empresas pantalla, con militares en activo y retirados entre los principales objetivos. Taipéi sostiene que estas redes buscan tanto robar secretos como preparar acciones que facilitarían una eventual ofensiva china.

Pekín reclama la isla, gobernada de forma autónoma, y mantiene abierta la opción de tomarla por la fuerza. La presión también puede avanzar lejos de los buques y los cazas que la rodean. La investigación estadounidense apunta ahora a un frente que atraviesa el Pacífico y llega hasta una casa familiar. En el expediente del FBI, el dato estratégico es una matrícula; el posible instrumento de presión, el hijo del presidente.