La Casa Rosada prepara una respuesta ante una eventual suba del índice que publicará el INDEC el jueves. Milei pidió a ministros y legisladores no cuestionar su programa de gobierno y destacar la baja de la inflación.

20 de septiembre 2026, 09:11hs

La Casa Rosada prepara una respuesta ante una eventual suba del índice que publicará el INDEC el jueves. (Foto: AFP)
El Gobierno ajusta su discurso económico ante la difusión del nuevo dato de pobreza y prepara una respuesta para contener el impacto político de una eventual suba. El INDEC publicará el jueves 24 la medición correspondiente al primer semestre de 2026 y distintas estimaciones anticipan un resultado superior al último registro oficial.
En la Casa Rosada todavía no definieron una respuesta única. “Seguro se analizará”, reconocen funcionarios consultados sobre el escenario que abriría un aumento. La preocupación oficial pasa por que la baja de la pobreza fue uno de los principales indicadores utilizados por Javier Milei para defender los resultados de su programa económico durante los últimos meses.
La línea que comenzó a bajar el Presidente es discutir cada variable económica por separado. Funcionarios, diputados y senadores deberán responder sobre actividad, inflación, consumo, salarios y empleo con datos específicos, sin aceptar que un indicador desfavorable derive en una discusión general sobre el programa. En el Ejecutivo remarcan que no está bajo análisis modificar el rumbo económico.
Milei transmitió esa posición en la reunión que mantuvo esta semana con legisladores libertarios. No hizo una referencia específica a la posibilidad de que aumente la pobreza, pero pidió fortalecer la defensa pública de las variables económicas. Los diputados y senadores recibieron además los manuales elaborados por Santiago Oría, entre ellos un “Manual de logros” con argumentos y cifras para responder cuestionamientos a la gestión.
El punto más sensible es la comparación con los mensajes que el propio Presidente viene utilizando. En discursos oficiales recientes, Milei sostuvo reiteradamente que su gestión “sacó a 14 millones de personas de la pobreza” y presentó la reducción del indicador como una consecuencia de la baja de la inflación y del ordenamiento macroeconómico. La cifra surge de comparar con el pico alcanzado durante los primeros meses de 2024 y no con el nivel existente al comienzo de su mandato.

Javier Milei y Sandra Pettovello en La Rural (Foto: Reuters).
El último dato oficial del INDEC corresponde al segundo semestre de 2025: 28,2% de las personas eran pobres y 6,3% indigentes en los 31 aglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares. En el primer semestre de ese año la pobreza había sido de 31,6%, mientras que en el primer semestre de 2024 había alcanzado 52,9%.
Capital Humano difundió además una estimación propia para el tercer trimestre de 2025, realizada sobre los microdatos de la EPH, que ubicó la pobreza en 26,9% y la indigencia en 6%. Ese cálculo no reemplaza la medición semestral oficial del INDEC, pero fue utilizado por el Gobierno para sostener que el indicador continuaba bajando.
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Las estimaciones para el primer semestre de 2026 muestran otro escenario. El nowcast de la Universidad Torcuato Di Tella calculó 31,6%, mientras estudios de la UCA y otros procesamientos privados ubican el índice alrededor de 31% a 32%. Si se confirmara ese rango, implicaría una suba de aproximadamente tres puntos respecto del segundo semestre de 2025.
En términos de personas, las estimaciones privadas calculan que entre 1,5 y 1,7 millones habrían ingresado nuevamente en la pobreza durante los primeros seis meses del año. El dato definitivo dependerá de los ingresos captados por la EPH y de su relación con el valor de la Canasta Básica Total, por lo que esas proyecciones no equivalen todavía al resultado oficial.
La explicación técnica pasa fundamentalmente por esa relación. La pobreza monetaria aumenta cuando los ingresos de los hogares quedan por debajo de la evolución de la Canasta Básica Total. Durante parte de 2024 y 2025, la desaceleración inflacionaria y la recuperación de determinados ingresos permitieron una caída fuerte del indicador; distintas mediciones muestran que ese proceso perdió impulso hacia fines del año pasado.
La Casa Rosada se prepara para defender el programa sin desconocer necesariamente un eventual deterioro del índice (Foto: REUTERS/Angela Ponce/File Photo).
Los últimos datos oficiales exhiben una economía con señales mixtas. La inflación fue de 1,7% en agosto, el registro mensual más bajo de los últimos 14 meses, pero el PIB del segundo trimestre cayó 0,6% contra el trimestre anterior en términos desestacionalizados. Al mismo tiempo, la actividad se mantuvo 2% por encima del mismo período de 2025 y la desocupación se ubicó en 7,9%.
Ese contraste formará parte de la defensa oficial. En el Gabinete sostienen que la “foto” social puede mostrar un deterioro mientras la “película” económica continúa siendo “positiva”, en línea con el argumento que Milei viene utilizando para pedir que se observen las variaciones interanuales, la desaceleración de precios y las perspectivas de recuperación hacia los próximos meses.
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En Nación esperan además que una inflación más baja mejore gradualmente el poder de compra y vuelva a reducir la pobreza. Dentro del Ejecutivo hay funcionarios que proyectan mayor actividad y consumo durante 2027 y confían en profundizar el proceso de desinflación antes de las elecciones. Esas son expectativas oficiales y no datos consolidados.
Otro eje será ampliar el período de comparación. Cerca del Gobierno evalúan remarcar que, incluso si el índice sube frente al segundo semestre de 2025, seguiría muy por debajo del máximo alcanzado durante la primera parte de 2024. La discusión política estará precisamente en qué punto de referencia utiliza cada sector: el pico posterior al ajuste inicial, el comienzo de la gestión o la última medición disponible.
La Casa Rosada se prepara así para defender el programa sin desconocer necesariamente un eventual deterioro del índice. La estrategia que describen funcionarios es admitir que una medición puntual puede ser negativa, remarcar la baja acumulada respecto de los máximos anteriores y disputar por separado los datos de inflación, actividad, consumo e ingresos. El primer dato que pondrá a prueba esa discursiva será el que publique el INDEC el próximo jueves.