El Gobierno exprime el debate sobre las pensiones tras la caída de Mínguez: a por 9 millones de votos donde se resiente Vox

2026/10/17

Es el elefante en la habitación. Un charco que todos intentan rodear o para el que es preferible ponerse botas para mojarse. Las pensiones es uno de los temas más espinosos en cada campaña electoral. Más de nueve millones de votantes, el 24,5% de los electores llamados a las urnas el 29 de noviembre. Estas prestaciones han tomado el relevo esta semana al debate sobre la vivienda. Un respiro para La Moncloa, pues son dos asuntos que consideran les va bien frente al PP y, sobre todo, porque han transcurrido ya dos semanas de precampaña con un camino más confortable, dicen, del que quizás cabía esperar. «El PP llevaba tres años planteando llegar a una campaña electoral donde solo se hablara de si Sánchez debía o no seguir en la Moncloa. Y lo cierto es que la semana pasada se habló de vivienda y esta semana se está hablando de pensiones», se congratulan miembros del Ejecutivo.

Desde que Sánchez anunció el adelanto electoral, hay una suerte de ola de optimismo instalada en la sala de máquinas de La Moncloa y Ferraz. Lo argumentan en trackings internos que, dicen, manejan ellos y Génova, que dan subidas al PSOE y a Vox pero no así a PP, al que situarían a la baja. «Hay muchos sitios donde todo está al filo. Hay un elemento que tarda más en percibirse, pero hay sensación de que vamos a ir hacia arriba», señalan desde la cúpula. Está por ver el efecto que puede tener tanto electoral como político la renuncia de Montse Mínguez y cómo resitúan los socialistas su discurso en materia de vivienda tras esta piedra en el camino. Aunque sí avanzan que la dimisión de su ya ex portavoz les sirve para situar ahí el listón y rebatir las críticas.

En el Gobierno, a expensas del impacto, están satisfechos porque al debate de las pensiones ha tomado el relevo el de la vivienda, y en el equipo de Sánchez consideran que es un escenario más propicio para ellos que para el PP. «El marco se ha resituado en la precampaña». En concreto, el análisis que hacen desde el núcleo duro del líder es que las prestaciones sí son un asunto que puede movilizar voto, en concreto en una masa de más de 9,5 millones de electores -que en 2023 fueron los menos abstencionistas, según el CIS-, y que también puede ejercer presión para un cambio de voto entre los indecisos y quienes votaron alguna vez a la izquierda. «Las pensiones no se tocan, las pensiones no son un cheque regalado, es una conquista social lograda. Así que un poco de respeto y compromiso con los mayores», expuso Sánchez ayer en el acto en Fuenlabrada.

Los datos acompañan que el Gobierno vea con buenos ojos que el debate gire sobre pensiones, pues es entre los mayores de 65 años donde Sánchez encuentra su principal colchón de votantes. Entre los jubilados, el 35,9%, según el último sondeo de Sigma Dos para EL MUNDO, cogería hoy la papeleta del PSOE, a 2,5 puntos de quienes en este grupo optan por el PP (38,4%). Así, las personas en edad de jubilación son el colectivo que impulsa a los dos grandes partidos: a los socialistas porque es el único grupo donde superan su intención de voto media (25,3%) y al PP porque es la franja de edad en la que Vox se resiente (11,5%) y los populares se imponen con rotundidad. De ahí que PSOE y PP hayan terminado acaparando el choque por las pensiones, pese a que la polémica saltó cuando un dirigente de Vox recordó que su apuesta es por un «modelo mixto».

«Esta campaña va a estar muy marcada por los servicios públicos y ese marco para la izquierda es el que moviliza a nuestro electorado. Pero también es el marco en el que se puede ser más susceptibles para cambiar su voto o de no quedarse en casa, porque, aunque tú seas votante del PP o incluso votante de Vox, no quieres que te recorten las pensiones», reflexionan desde las altas esferas socialistas. En La Moncloa y en Ferraz consideran que las declaraciones del PP y Vox sobre las pensiones les concede un terreno abonado, porque además de ir con la carta de ser el Ejecutivo que más ha revalorizado las pensiones, vinculándolas al IPC, les permite reforzar ese planteamiento de plebiscito de «derechas o derechos».

Contra esto, sin embargo, se revuelven en la derecha: Vox cree que ese, el de acusar a la oposición de querer «recortar derechos», es el argumento del PSOE para «desviar el foco». En el lado conservador del abanico político consideran que el debate vira ahora hacia las pensiones porque, a su juicio, polémicas como la de Mínguez cuestionan el discurso socialista sobre esto. «Al PSOE le pasa una cosa: el centro de su campaña iba a ser la vivienda, pero se ha descubierto que los buitres eran ellos», dijo la portavoz de Vox Pepa Millán, y en el diagnóstico coincidió la popular Ester Muñoz: «Como no les ha funcionado la vivienda, quieren que estemos hablando de algo que todo el mundo sabe que está garantizado».

Lo cierto es que la movilización social por la vivienda no termina de hacer despuntar a Sánchez entre los jóvenes, los más afectados por este problema, que en 2023 fueron uno de sus colectivos de impulso, pero que ahora se inclinan en una amplia proporción por Vox. Mientras, entre la población en edad de jubilación, el PSOE sí sigue encontrando un nicho de votantes. No es esto un dato baladí, pues la fuerza de los mayores de 65 años es cada vez mayor en el censo: en la última década, su peso entre el electorado se ha incrementado un 12,7%.