
El Ingreso Mínimo Vital (IMV) de España garantiza 733,60 euros al mes a una persona sola sin ingresos, una cifra que supera en términos nominales a los equivalentes de Francia y Alemania, dos de los motores económicos de la Unión Europea (UE). La comparativa con datos de la Seguridad Social española y de Eurostat, no obstante, revela que el sistema español protege menos a sus beneficiarios que los de sus vecinos europeos.
El RSA (Revenu de Solidarité Active) francés se sitúa en 651,69 euros mensuales para una persona sola desde el 1 de abril de 2026, tras una revalorización del 0,8%, según la Caisse d’Allocations Familiales (CAF). El Bürgergeld alemán, por su parte, fija la prestación base para un adulto solo en 563 euros al mes, una cantidad congelada desde 2024 por decisión del Ministerio federal de Finanzas. El Universal Credit del Reino Unido abona 424,90 libras (en torno a 494 euros) a mayores de 25 años desde el 6 de abril de 2026.
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La ventaja nominal española, sin embargo, pierde fuerza cuando se incorpora el coste de la vivienda al análisis. El sistema alemán cubre el alquiler de forma separada al Bürgergeld, lo que eleva el apoyo real muy por encima de los 563 euros de cuantía base. En ciudades como Berlín, el Jobcenter asume hasta 543 euros adicionales en concepto de renta fría y suministros para una persona sola; en Múnich, esa cifra puede superar los 780 euros. El IMV, en cambio, no incluye ningún componente de vivienda.

La lectura en euros corrientes tampoco refleja el valor real de cada prestación. Ajustado por paridad de poder adquisitivo (PPS), el mapa europeo se redistribuye. Eurostat agrupa a España, junto con Polonia y Francia, en el bloque de países cuyo salario mínimo supera los 1.500 euros mensuales PPS, mientras que países del Este con prestaciones nominalmente más bajas caen en grupos inferiores. En términos de capacidad de compra efectiva, 733 euros en Madrid no equivalen a los mismos 733 euros en Ámsterdam o París, ciudades con costes de vida entre un 30% y un 50% superiores al de la capital española.
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- Alemania abona 563 euros al mes a través del Bürgergeld, pero el sistema cubre el alquiler de forma separada, lo que eleva el apoyo real muy por encima de esa cifra base.
- Francia garantiza 651,69 euros mensuales con el RSA (Revenu de Solidarité Active), actualizado cada abril en función de la inflación. En 2026 subió un 0,8%.
- España ofrece 733,60 euros al mes con el IMV, la cuantía nominal más alta del grupo, aunque sin componente de vivienda incorporado.
- El Reino Unido paga 424,90 libras, en torno a 494 euros, a través del Universal Credit para mayores de 25 años. La vivienda se gestiona como un elemento separado dentro del mismo sistema.
- Suecia abona alrededor de 452 euros al mes con el Försörjningsstöd, aunque la cuantía varía según el municipio, ya que su gestión es descentralizada.
El sistema español solo logra reducir la pobreza en un 23,2%, frente a tasas muy superiores en los países nórdicos. España invierte menos que la media comunitaria en partidas de vivienda, infancia y apoyo a las familias, con las secuelas de los recortes aplicados tras la crisis financiera de 2008 aún presentes en el gasto social. El 11,6% de las personas ocupadas en el país vive bajo el umbral de la pobreza, lo que equivale a unos 2,5 millones de trabajadores que, pese a tener empleo, no generan ingresos suficientes para una vida digna.
El Complemento de Ayuda para la Infancia (CAPI), vinculado al IMV, añade hasta 115 euros mensuales por cada menor de tres años, 80,50 euros por los de entre tres y cinco años, y 57,50 euros por los de seis a 17 años. Este complemento puede solicitarse incluso sin cumplir los requisitos del IMV completo, con umbrales de renta que alcanzan el 300% de la renta garantizada del IMV.
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