Al llegar este martes al Congreso, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, llegó directo a la oficina del comité de los diputados UDI.
Aparentemente, el jefe económico del gobierno quería hacer un gesto especial a la bancada gremialista ad portas de que la Cámara votase, en tercer trámite, los últimos ajustes introducidos por el Senado del megaproyecto de reconstrucción y reactivación económica.
De hecho, incluso antes de reunirse con representantes del Ministerio Secretaría General de la Presidencia para que le hicieran un reporte de los votos para aquella jornada, Quiroz quería saber el diagnóstico que tenía la UDI.
En esa reunión, a primera hora, participó el ministro, junto a sus asesores, y la jefa y el subjefe de bancada gremialista, Flor Weisse y Sergio Bobadilla, además del coordinador de ese grupo parlamentario, Rodrigo Pinochet.
Aunque el resultado de la ronda de votaciones no resultó 100% exitosa para La Moneda -ya que la Cámara rechazó un solo artículo sobre compensación de fondos municipales-, en momentos que se dirigía a Santiago, Quiroz le envió un mensaje de audio a la bancada para agradecer su apoyo en toda la tramitación.
“Un saludo a todos los parlamentarios de la UDI que han apoyado con lealtad y coraje el proyecto que acabamos de pasar por tercer trámite. Un gran saludo”, dice el audio que fue distribuido entre todos los miembros del comité gremialista.
Sus palabras fueron valoradas en la bancada UDI, que en su afán de mantener una posición equilibrada entre la defensa del gobierno y a la vez un diálogo razonable con la oposición, se ha enemistado con sus socios tradicionales de RN y, por otro lado, se ha enfrentado a los legisladores republicanos que reflotaron sus críticas a lo que llaman la “derechita cobarde”.
Las manos del ministro
Si bien el ministro es independiente y ha establecido lazos fuertes con otros partidos como los republicanos y los libertarios, la cercanía con la UDI se ha ido asentando por varios factores previos.
Al llegar al cargo, sin conocimiento de cómo funcionaba la “jungla” del Congreso, uno de los primeros partidos en brindarle apoyo técnico y político fue la UDI.
El exdiputado Felipe Donoso (UDI) fue fichado como asesor político en Hacienda, mientras que la abogada Bárbara Bayolo (independiente), quien era jefa del área legislativa de la Fundación Jaime Guzmán y principal consejera jurídica de los senadores y diputados gremialistas en temas económicos y tributarios, se convirtió en su coordinadora legislativa. Ambos se han consolidado como principales manos de Quiroz en las negociaciones y en el seguimiento de la megarreforma.
El lazo de Quiroz con la UDI, además, le ha servido para hacer puente con el ministro del Interior, Claudio Alvarado (UDI), cuando han surgido roces entre ambos secretarios de Estado.
Acelerar la mixta
Este martes, además, los legisladores UDI tuvieron un papel clave en la jugada repentina que hizo el titular de Hacienda para apurar la comisión mixta que se debe constituir a raíz del punto pendiente que quedó del megaproyecto sobre compensación de platas municipales.
Tras la sesión, Weisse se le acercó para evaluar los pasos y tratar de cerrar la etapa de la mixta lo antes posible. Quiroz le pidió que fuera este mismo miércoles.
Para el ministro era clave poder dar una señal importante esta semana con el fin de atenuar la incertidumbre económica, de que al menos el trámite regular de la megarreforma ya quedaba sellado, faltando solo la revisión que debe hacer el Tribunal Constitucional y el debate de un paquete de vetos presidenciales que enviaría el Ejecutivo para eliminar ciertos artículos.
Precisamente fueron los diputados de la UDI los que afinaron la estrategia y le avisaron de la jugada al senador Javier Macaya (UDI), quien es presidente de la Comisión de Hacienda, por lo que en esa calidad le corresponderá encabezar esta instancia mixta que se conformará por cinco diputados y cinco senadores.
Macaya (UDI), quien fue el principal aliado incondicional de Quiroz en el Senado, accedió de inmediato y se comprometió a citar a la comisión a las 15 horas y evacuar un informe resolviendo el nudo final en una máximo de dos horas.