El marido de la jueza de la dana admite al CGPJ que estuvo en declaraciones de víctimas por el “desgaste emocional” de su mujer

2026/10/07

Actualizado Miércoles, 7 octubre 2026 - 12:50

La jueza que investiga la tragedia de la dana de 2024 en Valencia obtuvo recientemente el respaldo del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) con el archivo de las quejas presentadas contra ella. Los dos investigados en la causa, la ex consejera valenciana Salomé Pradas y el ex secretario autonómico Emilio Argüeso, denunciaron ante el órgano de gobierno de los jueces la participación del marido de la magistrada en la instrucción judicial. Ella lo negó, pero él -magistrado también- admite en un informe que la acompañó en las declaraciones de varias víctimas por el "desgaste emocional" que sufría.

Así consta en un escrito, fechado el 1 de octubre de 2025, que remitió Jorge Martínez Rubio al CGPJ para defenderse de unas acusaciones que podrían haber tumbado la instrucción. Sus argumentos están recogidos en la resolución del CGPJ que proponía archivar las quejas contra Nuria Ruiz Tobarra, y que ha sido notificada a la defensa de Argüeso.

El CGPJ se acogió a la ilegalidad de la grabación al marido de la jueza para probar su injerencia en la instrucción para tumbar las quejas. De hecho, ambos se escudaron en que el audio estaba "manipulado". Según la resolución del CGPJ, los hechos denunciados "no han quedado suficientemente acreditados". Sin embargo, es el propio juez el que reconoce que estuvo presente en declaraciones de víctimas ante la jueza, aunque niega haber condicionado la instrucción.

"Nuria me contaba que los familiares en ocasiones comparecían solos y que muchos se quebraban durante las declaraciones. Nuria les hablaba y combinaba la redacción de lo que contaban con el consuelo hacia ellas", justifica su marido en el escrito.

"Es cierto que algunas de las víctimas me han visto junto a mi esposa", sostiene el magistrado, "pero ello obedecía [...] al desgaste emocional que sufría durante algunas de las declaraciones", afirma respecto a su mujer, que en un auto llegó a censurar la campaña de "machismo atroz" con las insinuaciones de la participación de su marido en la instrucción.

Según el magistrado, la dureza de las declaraciones -en las que las víctimas relataban cómo habían fallecido sus familiares ahogados- le impulsaron a estar junto a su mujer "en momentos puntuales cuando ella llevaba a cabo las declaraciones". Aun así, matiza: "No he violado ningún secreto profesional, ni he comunicado o revelado nada, ni recibida queja alguna de ningún familiar, ni el procedimiento ha sufrido ningún tipo de perjuicio".

En su defensa, la magistrada de Catarroja admitió también: "En ocasiones se llegó a acercar mi marido Jorge, magistrado en el Juzgado de Instrucción n° 4 de Valencia, quien llegó a recoger DNIs de las personas que entraban en la sala, o a acompañar a familiares que les dieran justificantes en la Ciudad de la Justicia y a interesarse por mi situación ante el cúmulo de trabajo que debía afrontar".

A juicio del Promotor de la Acción Disciplinaria del CGPJ que propuso el archivo de las quejas, "tales comportamientos -que se producen fuera de la celebración de cualquier acto judicial- carecen de relevancia disciplinaria".

Pero el juez no solo niega que participase o dirigiese la instrucción, sino que censura que las denuncias sobre su supuesta injerencia apunten a un interés político: "La caracterización que efectúan las informaciones, las pruebas que se aportan, las que se solicitó por una de las defensas, convertirían a mi esposa en un simple instrumento de mi voluntad que obedecería a una inclinación política".

Afiliado a la APM

En este sentido, explica que la "teoría" de quienes les atacan a él y a su mujer sería la siguiente: "Como persona 'abiertamente de izquierdas' he dirigido a mi esposa Nuria en el procedimiento, el cual controlaría hasta extremos insospechados". Matiza, además, que está afiliado a la Asociación Profesional de la Magistratura (APM).

"Como señalaba el auto de mi esposa", agrega el juez, "muestra un machismo atroz". "No le doy instrucciones a Nuria ni en el trabajo ni en ningún otro lugar, ni elaboro ni firmo las resoluciones de mi esposa. Todas estas quejas me ofenden profundamente como su marido y personalmente", sentencia.