La misión de la NASA para volver a pisar la Luna está hoy un poco más cerca: el megacohete Starship de SpaceX, la empresa de Elon Musk, ha alcanzado por fin la órbita terrestre y se ha situado a unos 300 kilómetros de altitud, un paso decisivo para que el vehículo espacial más potente sea operativo y pueda transportar carga útil al espacio. Sin embargo, el ambicioso test -el decimocuarto- ha durado poco más de tres horas, en lugar de las 10 previstas inicialmente por SpaceX. Han fallado varios motores y, tras el amerizaje en el Pacífico, ha hecho explosión, por lo que ha quedado envuelto en llamas.
Ha sido, por tanto, un vuelo complejo en el que SpaceX ha demostrado que un Starship operativo está cada vez más cerca, pero también que aún quedan aspectos por mejorar y resolver para hacer de él un vehículo fiable, a la altura de los grandes planes que hay para él. Nada menos que convertirlo en uno de los protagonistas de las mayores hazañas previstas para la humanidad: volver a pisar la Luna y viajar por primera vez a Marte.
El vehículo espacial Starship es reutilizable, mide 124 metros de altura y consta de dos partes o etapas -el propulsor SuperHeavy y la cápsula o nave Starship-. Elon Musk lo ha concebido para misiones a Marte -su gran sueño- y a la Luna, tanto privadas como gubernamentales. El modelo actual es la tercera versión del vehículo (V3), que este lunes hizo su tercer lanzamiento.
El logro de alcanzar la órbita terrestre se ha producido durante la decimocuarta prueba, que se ha llevado a cabo este lunes con un lanzamiento desde el complejo Starbase de SpaceX, en Texas, junto al golfo de México, que ha comenzado a las 14:48 (hora peninsular española).
Si el final de la prueba número 14 ha estado marcado por la espectacular explosión del cohete, el comienzo ha estado lleno de incertidumbre. Uno de los motores de la primera etapa se apagó antes de lo previsto, y durante la transmisión oficial, el portavoz de SpaceX, Dan Huot, declaró que Starship no lograría alcanzar la órbita terrestre. Sin embargo, minutos después rectificó tras recibir una actualización de los ingenieros, quienes confirmaron que la nave aún podía intentar realizar un encendido clave que le permitiera situarse a la altitud planeada.
El objetivo principal del test de este lunes era que la nave alcanzara la órbita terrestre -se habían planeado seis vueltas a la Tierra a lo largo de 10 horas- y que desplegara el primer lote de satélites reales de la red Starlink -hasta ahora, durante el programa de pruebas sólo se habían utilizado réplicas-. Se trata, por lo tanto, de la misión más ambiciosa de la Starship hasta la fecha, y la más larga. No obstante, la compañía ya había anunciado que sus ingenieros reevaluarían el desarrollo de la misión y podrían acortar el plan, ordenando a la nave que regresara antes de lo previsto si así lo consideraban, como finalmente ocurrió.
"¡Exitoso primer vuelo orbital de Starship"!", afirmaba Elon Musk en su cuenta de la red social X tras el hito que se produjo apenas media hora después del despegue.
A las 15:54 (hora peninsular española), la compañía confirmó asimismo que se habían desplegado con éxito los 26 satélites previstos, y habían logrado establecer comunicación con todos ellos.
Tras decidir acortar la misión, la nave volvió a la Tierra poco antes de las 18 horas, tras volar durante tres horas y ocho minutos. Los ingenieros habían decidido que el aterrizaje de ambas etapas del vehículo fuera sobre el mar, en lugar de sobre una plataforma o en la superficie terrestre. Durante el descenso, no se encendieron dos de sus 33 motores. La Starship amerizó de forma controlada en posición vertical, pero instantes después, quedó envuelta en la bola de fuego provocada por la explosión al entrar en contacto con el agua. No es raro que una nave acabe en llamas durante un aterrizaje de este tipo en el mar.
De hecho, el plan de SpaceX es que tanto la primera etapa (SuperHeavy) como la nave (Starship) aterricen en la plataforma de lanzamiento al final de cada misión, atrapando ambos componentes de forma controlada. Es algo que ya ha conseguido con la primera etapa en varios vuelos de prueba pero todavía no ha intentado con la nave.
La importancia de que haya logrado hacer un vuelo orbital quedó de manifiesto en la temprana felicitación que el director de la NASA hizo a la compañía: "¡Felicidades SpaceX! Ha sido un lanzamiento espectacular que ha llevado a la nave a órbita y se ha manejado cada paso de manera segura, responsable y especialmente inspiradora", señaló a través de la red social X Jared Isaacman. El máximo responsable de la agencia espacial de EEUU aseguró que están emocionados por ayudar en lo que puedan y esperan que las misiones de Starship se conviertan en algo rutinario.
El vehículo con el que Musk quiere ir a Marte
En 2021, la NASA eligió a SpaceX para que desarrollara una versión lunar de la cápsula Starship para la misión que prevé volver a llevar a astronautas de EEUU a la superficie de nuestro satélite. Actualmente esa misión se llama Artemis 4 y está prevista para 2028 como pronto. Sin embargo, debido a los retrasos en el desarrollo del Starship, la agencia de EEUU ha decidido incluir también en sus planes al módulo lunar que está desarrollando Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos, que es el gran competidor de Musk en el espacio.
Ambos módulos deben estar listos para mediados de 2027, cuando está prevista Artemis 3, una misión de prueba tripulada en la que la nave Orión orbitará la Tierra, ensayando el acoplamiento con este módulo de SpaceX y con el de Bezos, llamado Blue Moon [la NASA ha informado sólo de que ese acoplamiento de prueba podría ser con la dos naves o con una de las dos]. A diferencia de la misión Artemis 2, que se completó con éxito el pasado abril, Artemis 3 no se acercará a la Luna, pero es una misión crucial porque sus cuatro astronautas ensayarán las maniobras clave que permitirán hacer realidad al año siguiente el primer alunizaje tripulado desde 1972.
El plan es que los astronautas de Artemis 4 despeguen a bordo de la nave Orión y una vez se encuentren en el espacio, se acoplen con uno de los dos módulos lunares (que habría sido lanzado previamente a bordo de otro cohete y abastecido de combustible en órbita, una maniobra que tampoco se ha ensayado nunca). Dos o más astronautas se transferirán desde Orión hasta el módulo de alunizaje (Starship o Blue Moon), mientras que varios tripulantes se quedarían en Orión, orbitando la Luna en espera de sus compañero. El módulo será el que transporte a los astronautas elegidos hasta la superficie terrestre. Una vez terminado su trabajo misión en la superficie lunar, despegarán a bordo del módulo, que se acoplará en la órbita lunar a Orión para regresar todos juntos a la Tierra.

El vehículo espacial, poco después del despegueBRANDON BELLGetty/ AFP
El módulo lunar de Bezos también está en desarrollo, por lo que tanto SpaceX como Blue Origin están inmersos en una carrera contrarreloj por tener listos sus vehículos para Artemis 3. Y que sean capaces de alcanzar la órbita terrestre era un paso clave en ese camino.
En sus previsiones iniciales, Elon Musk pronosticó que este logro se produciría en 2022, seguido del despliegue operativo de satélites en 2023. Pero no fue hasta el 20 de abril de 2023 cuando hicieron el primer test de prueba del vehículo espacial. Los 13 vuelos de prueba anteriores quedaron restringidos al espacio suborbital y aterrizaban al cabo de una hora de vuelo aproximadamente. Hasta hoy no se había intentado un vuelo orbital por razones de seguridad para los ciudananos y para aprender más rápido de los fallos, según ha explicado SpaceX. Tras el exitoso decimotercer vuelo, la compañía estimó que el vehículo estaba listo para emprender un vuelo orbital.
Se estima que SpaceX ha invertido en el programa del Starship alrededor de 15.000 millones de dólares.