Como cada año, el 15 de septiembre Estados Unidos da inicio al Mes de la Herencia Hispana con celebraciones en todo el país que se extienden hasta el 15 de octubre. La fecha no es arbitraria y guarda relación con el aniversario de independencia de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua.
Mientras que México y Chile conmemoran las suyas el 16 y el 18 de septiembre, respectivamente, lo que convierte a este período en un bloque simbólico para gran parte de América Latina, según informó Smithsonian.
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La observancia reúne a más de 70 millones de residentes de origen hispano en Estados Unidos, un grupo que representa alrededor de un quinto de la población total del país, según el último Censo de Estados Unidos. Se trata de la minoría racial o étnica más grande de la nación, con raíces que abarcan España, México, el Caribe, y América Central y del Sur.

El Mes de la Herencia Hispana tiene su origen en 1968, cuando el representante Edward R. Roybal, legislador mexicoamericano por Los Ángeles, impulsó una ley para establecer una semana de reconocimiento. El presidente Lyndon B. Johnson la promulgó ese mismo año.
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No fue hasta 1988 que la observancia alcanzó su formato actual. El presidente Ronald Reagan amplió la celebración a 30 días tras la aprobación de la Ley Pública 100-402, el 17 de agosto de ese año.
Un proyecto presentado por el representante Esteban Torres, de California, había abierto el camino, aunque fue una iniciativa del senador Paul Simon, de Illinois, la que Reagan finalmente firmó.
Torres había argumentado entonces que la comunidad quería que el público supiera que compartía “un legado con el resto del país, un legado que incluye artistas, escritores, campeones olímpicos y líderes en los negocios, el gobierno, el cine y la ciencia”, repasó la CNN.
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La elección del 15 de septiembre como fecha de inicio tiene una carga histórica que va más allá del calendario administrativo. Ese día se conmemora el aniversario de “El Grito de Dolores”, el llamado a la batalla emitido en 1810 que dio inicio a la guerra de independencia de México frente a España.
Alberto Lammers, director de comunicaciones del Instituto de Políticas y Política Latina de la UCLA (Universidad de California en Los Ángeles), explicó a la agencia Associated Press que la celebración “se agrupó en torno a grandes festividades para la comunidad” y que se convirtió en “una oportunidad para que la gente conozca las culturas hispanas, para que los latinos conozcan mejor a una comunidad”.
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Hacia el final del período, el 12 de octubre, se observa el “Día de la Raza”, una fecha que reconoce el impacto de la colonización y celebra las sociedades multiculturales y multiétnicas que surgieron a partir de ella.
Entre 2010 y 2020, más de la mitad del crecimiento total de la población estadounidense, el 51,1%, correspondió a hispanos y latinos, de acuerdo con datos del Censo.
Para 2020, 62,1 millones de personas se identificaron como hispanas o latinas, lo que equivale al 18% de la población. Ese número aumentó un 23% respecto a 2010, mientras que el resto de la población creció apenas un 4,3%.
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La proyección económica del grupo es igualmente significativa. Según el Museo Nacional del Latino Americano, si la comunidad latina de Estados Unidos fuera un país independiente, su producción económica se ubicaría entre las cinco más grandes del mundo.
Emily Key, directora de educación del Centro Latino del Instituto Smithsoniano, señaló a CNN que “la historia de los latinos es una parte fundamental de la historia estadounidense”. Además añadió: “(Los hispanos y latinos) lucharon en cada guerra desde la Revolución Americana. Son dueños de negocios, veteranos, maestros y servidores públicos”.

La etiqueta “hispano” fue creada por el gobierno federal para referirse a personas de culturas hispanohablantes, lo que para algunos implica un vínculo directo con España y, en ciertos contextos, connotaciones políticas conservadoras.
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En cambio, “latino” alude a la pertenencia a América Latina y, según el Museo Nacional del Latino Americano, “también crea espacio para reconocer las herencias negra, indígena, asiática y otras en igualdad de condiciones con la ascendencia europea”.
Diego Javier Luis, historiador y profesor asistente de la Universidad Johns Hopkins, señaló a la agencia que “hay largas trayectorias de racialización de las personas de América Latina en Estados Unidos, pero también están las contribuciones de esas mismas personas que hicieron de Estados Unidos lo que es”.
En su declaración recogida por Associated Press, Luis fue directo: “La historia de los latinos es la historia de Estados Unidos, las culturas latinas son la cultura estadounidense, los alimentos latinos son alimentos estadounidenses, y nuestra música es música estadounidense”.
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La diversidad interna del grupo es amplia. De los mexicoamericanos a los colombo-americanos y salvadoreño-americanos, cada cultura de la diáspora presenta diferencias propias en gastronomía, arte y música. Los latinos no constituyen un bloque homogéneo, y el debate sobre cómo nombrarse, si como hispanos, latinos o latinx, refleja esa pluralidad.

Paul Ortiz, profesor de historia laboral latina en la Universidad Cornell y ex presidente del sindicato United Faculty of Florida AFL-CIO, vinculó la celebración con una tradición de lucha colectiva.
Según declaró a Associated Press: “La centralidad de la familia, la ayuda mutua y la comunidad es muy importante para nosotros porque nuestros padres, nuestros abuelos, hemos tenido que luchar para salir adelante en este país”.
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Ortiz señaló también que provenir de culturas colectivistas es, en parte, la razón por la que los latinos se afilian a sindicatos a una tasa más alta que otros grupos. “Entendemos la importancia de la colaboración, la lucha colectiva en términos de mejorar los salarios y las condiciones de trabajo”, afirmó.
El béisbol ofrece otro ejemplo de presencia latina en la cultura estadounidense. Según el Museo Nacional del Latino Americano, al inicio de la temporada 2023, aproximadamente el 30% de los jugadores de las Grandes Ligas (MLB) eran hispanos o latinos.
En los años 90, Linda Alvarado se convirtió en la primera mujer en ganar una licitación para comprar un equipo al adquirir los Colorado Rockies, y también en la primera propietaria hispana de un equipo de las Grandes Ligas.