El Museo del Prado reúne la serie completa de Valeriano Bécquer, el “mejor pintor de costumbres españolas del siglo XIX”

2026/07/13

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El Museo del Prado ha presentado este lunes la exposición ‘Valeriano D. Bécquer: Los cuadros de costumbres’, dedicada a un creador que, según el comisario Pedro J. Plaza, fue “el mejor pintor de costumbres españolas del siglo XIX”. La muestra reúne por primera vez los ocho lienzos que el artista realizó por encargo del antiguo Museo de la Trinidad, cuyos fondos pasaron al Prado tras su disolución.

“Esta pequeña representación de ocho cuadros lo convierten en el mejor pintor de costumbres del siglo XIX español. No hay otra cosa igual hasta Sorolla en el siglo XX”, ha destacado el comisario de la muestra, que ensalza la “calidad y honradez” del artista español, hermano de Gustavo Adolfo Bécquer.

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El comisario ha señalado que Valeriano Bécquer “pinta lo que ve y no se inventa nada”, por lo que ha elogiado su sinceridad y objetividad que le convierten en “un capítulo fundamental del realismo pictórico español”. “Los etnógrafos que han estudiado la indumentaria confirman que, cuando se han encontrado textiles originales, son exactamente como los pintó Valeriano. Hay una mirada totalmente objetiva”, ha aseverado Plaza.

La muestra sobre las costumbres populares de España no solo constituye la primera exhibición monográfica sobre Bécquer, sino que también supone la primera vez que la pinacoteca dedica una exposición a la pintura costumbrista del siglo XIX. Se trata, según el comisario, de “un primer paso para poner en valor” una vertiente fundamental de los fondos del Prado, cuya colección de pintura de costumbre suma en torno a un centenar de obras.

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La exhibición se articula en torno a un conjunto de ocho cuadros que responden a un encargo oficial que el Gobierno español hizo a Bécquer en 1865. El ambicioso proyecto consistía en que el artista recorriera las provincias españolas y plasmara, en dos cuadros por cada una, los tipos y costumbres populares que considerase “más paradigmáticos”.

Sin embargo, el devenir político del país truncó los planes del artista tras haber documentado únicamente Zaragoza, Soria y Ávila. “En el año 1868, con la Revolución Gloriosa, el proyecto lógicamente naufraga porque, con el cambio de gobierno, ya no hay financiación. Después el pintor muere en 1870, por lo que el proyecto se quedó en un estado muy inicial”, ha explicado Plaza.

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Pese a que las ocho obras pertenecen íntegramente al Museo del Prado, hasta ahora nunca se habían expuesto de forma conjunta. “Hoy hemos completado la idea primigenia del Gobierno de exponer en un único espacio todas estas costumbres populares de las distintas provincias”, ha celebrado el comisario.

DE LOS BAILES DE ZARAGOZA A LA TRADICIÓN DE ÁVILA

A lo largo de la selección, se puede observar el rigor con el que Bécquer seleccionó los elementos identitarios de cada zona. En el caso de Zaragoza, los dos óleos se centran en la zona del Moncayo: uno de ellos plasma ‘El paloteado’ -un baile tradicional de palos común en varias regiones-, que incluye la escena del alcalde invitando a los danzantes; el otro, titulado ‘El chocolate’, refleja una costumbre en la que las mujeres de la época se jugaban a las cartas pagar esta bebida en lugar de dinero.

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Para la provincia de Soria, el artista optó por un gran cuadro central dedicado al baile de la jota como momento de descanso tras el trabajo -con troncos aserrados de fondo- flanqueado por dos figuras individuales: un leñador del Burgo de Osma, que exalta el prestigio de la madera de pino soriana, y una hilandera que representa el peso histórico de la ganadería ovina y la trashumancia.

Finalmente, la sección de Ávila inmortaliza una de las romerías a la ermita de la Virgen de Sonsoles, patrona del Valle Amblés. La obra central muestra a los romeros bebiendo en la fuente antes de llegar al templo, mientras que los laterales retratan a un ‘alabardero’ o escuadro encargado de organizar la fiesta con indumentaria inspirada en el siglo XVII, y a una joven con una cesta de huevos destinada a una subasta benéfica.

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CARTAS ORIGINALES Y DIBUJOS PREPARATORIOS

Además de los lienzos, la exposición otorga un gran peso a la “naturaleza documental” que acompañó al encargo. De este modo, la muestra exhibe las cartas originales que el pintor enviaba al Ejecutivo con cada entrega de cuadros, las cuales servían como memoria explicativa de los argumentos de cada obra. De hecho, los textos de sala que guían al visitante son extractos directos de la propia correspondencia de Bécquer.

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Asimismo, las salas del Prado reflexionan sobre el exhaustivo trabajo de documentación previo del pintor a través de dibujos preparatorios y bocetos en los que tanteaba distintas posibilidades. Algunos de ellos se han conservado mediante fotografías de la época firmadas por el célebre fotógrafo Jean Laurent, y otros se muestran a través de reproducciones grabadas en revistas de la época, como un ejemplar expuesto en vitrina con dos tipos sorianos cuyo dibujo original no se conserva.