El “pacto de la orilla” milenario entre humanos y orcas en el estrecho de Gibraltar que permitió desarrollar la civilización más avanzada de su tiempo

2026/07/21

Población humana costera, orcas en el agua, personas compartiendo peces, barcos, redes de pesca, una gran ciudad con muros y canales circulares, montañas y mar.

Humanos y orcas interactúan en la orilla de una civilización avanzada con arquitectura circular, compartiendo la pesca en lo que sería el estrecho de Gibraltar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El océano es uno de los mayores misterios que se esconden al conocimiento del ser humano actualmente. No obstante, hubo un momento a lo largo de la historia en que la relación con los animales marinos era mucho más cercana de la que podríamos imaginar. Por lo menos, esto es lo que cree el biólogo y zoólogo Fernando López Mirones, quien tras más de 30 años de investigación ha elaborado una teoría que está muy cerca de confirmarse: la existencia de una alianza milenaria entre las orcas y los humanos.

En una entrevista en Oceanosophia, López Mirones expuso las claves de su libro ‘Spania: el secreto de las orcas‘, donde detalla a fondo esta idea. Según explicó el biólogo, la hipótesis de la cual deriva su investigación sostiene que la civilización tartesa (que tiene su origen en el año 1200 a. C.) proviene de lo que denomina el “pacto de la orilla”.

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Al parecer, hace miles de años, cuando los humanos eran aún preneandertales, las orcas ya poseían una cultura, idiomas propios y tradiciones complejas. El encuentro definitivo entre ambas inteligencias ocurrió en la orilla. Allí se fraguó una colaboración para la caza del atún rojo. Las orcas, con una inteligencia paciente, guiaban y asustaban a los enormes cardúmenes de atunes —colosos que llegaban a pesar hasta mil kilos—, empujándolos hacia aguas poco profundas. En la costa, los antiguos moradores ibéricos aguardaban con redes.

La antigua Atlántida, que los expertos ubican en Doñana, estaría compuesta por varios anillos (EFE)
La antigua Atlántida, que los expertos ubican en Doñana, estaría compuesta por varios anillos (EFE)

El biólogo señala que este vínculo ocurrió con las civilizaciones que vivían al norte de África y al sur de la península ibérica. Pero hubo una que conserva sus cimientos a día de hoy: el Parque Natural de Doñana. Según su teoría, las marismas que podemos ver hoy, formaban una construcción circular con tres anillos donde los humanos podrían encerrar a los atunes durante años para alimentarse de ellos. Algo que les permitió ser la civilización más avanzada de su tiempo.

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Esta simbiosis no solo alimentaba a ambas partes, sino que, según el biólogo, dio origen a la “civilización atlántica”. El propio nombre ‘Spania’ nace de este vínculo: los pescadores locales llamaban “espartes” a las orcas, término vinculado al “esparto” con el que fabricaban sus redes y que derivó en el nombre de la península. “Nosotros hemos olvidado el pacto, pero ellas no”, afirmó López Mirones en su entrevista, aludiendo a que esta conducta se conserva como un “recuerdo genético” o epigenético.

En los últimos meses, la investigación de la bióloga neozelandesa Ingrid Visser ha podido dar luz verde a la teoría de López Mirones. La experta habría capturado el pasado mes de junio en un video cómo una orca hacía una “ofrenda” a unos humanos que navegaban por el estrecho de Gibraltar.

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La embarcación científica grabó a una célebre orca hembra conocida como Estrella —anteriormente llamada por los biólogos “White Gladys”— acercándose de manera voluntaria al barco. Sorprendentemente, la orca sostenía en su boca la enorme cabeza seccionada de un atún rojo. Estrella depositó la ofrenda, dejándola flotando junto al casco, y se retiró ligeramente para observar con curiosidad la reacción de los investigadores.

El comportamiento de Estrella es especialmente significativo dada su historia. Esta matriarca, clave en la transmisión de la cultura en su manada, fue protagonista en 2020 de incidentes en los que, tras sufrir un percance con un bote y redes de pesca, comenzó a interactuar de forma agresiva con las partes móviles de los barcos. Aunque causó el hundimiento accidental de siete de estas embarcaciones al morder los timones, su reciente gesto de generosidad demuestra que su relación con el ser humano no es hostil.

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Para López Miras, este avistamiento, grabado apenas dos meses después de la publicación de su libro en abril, constituye la “prueba irrefutable” del pacto de la orilla, como subraya el biólogo en un video de su canal de YouTube. “Gladys aparece de pronto con una cabeza de atún… es la prueba de mi hipótesis”, celebra emocionado el biólogo, confirmando que estas interacciones no son casuales, sino la manifestación de una memoria celular profunda que empuja a estos majestuosos cetáceos a seguir buscando el contacto y la colaboración.