
El Reino Unido tiene un nuevo comandante al frente de la Fuerza Cibernética Nacional (National Cyber Force, NCF). Según fuentes con conocimiento directo del nombramiento, la persona asumió el cargo esta semana. Su identidad, sin embargo, todavía no fue revelada dado que aún se completan las consideraciones rutinarias de seguridad, según informó The Record.
Se trata del tercer comandante al mando de la NCF desde su creación en 2020, cuando se fundó para unificar bajo un mando conjunto las capacidades ofensivas cibernéticas del país, en una alianza entre las comunidades de Defensa e Inteligencia.
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Los dos comandantes anteriores provinieron de cada uno de esos sectores. El primero, James Babbage, llegó desde el mundo de la Inteligencia, tras casi 30 años como oficial en el GCHQ (Government Communications Headquarters), antes de que su identidad fuera reconocida a comienzos de 2023, cuando la fuerza publicó su primer documento de doctrina pública. Babbage condujo la Fuerza Cibernética Nacional hasta fines de ese año, cuando pasó a la Agencia Nacional contra el Crimen, donde actualmente es director general de amenazas, con el objetivo de reducir el crimen grave y organizado.

Su sucesor, el vicemariscal del aire Tim Neal-Hopes, se incorporó en octubre de 2023 proveniente de las fuerzas armadas, donde se desempeñó como director de ciber, inteligencia e integración de la información en el Mando Estratégico.
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Los otros socios que integran la NCF —el Servicio de Inteligencia Secreto y el Laboratorio de Ciencia y Tecnología de Defensa todavía no aportaron comandantes a la fuerza.
Según se describe, la NCF lleva adelante operaciones a diario para contrarrestar amenazas estatales, apoyar operaciones militares e interrumpir a terroristas y criminales graves.
En su documento de 2023, la fuerza se presentó al país como una “potencia cibernética responsable y democrática” y sostuvo que sus operaciones ofensivas —a diferencia de los ataques que el Gobierno británico calificó de imprudentes por parte de estados como Rusia y China— son “responsables”, “precisas” y “calibradas”.
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Aun así, mientras el documento introdujo lo que llamó “la doctrina del efecto cognitivo”, ofreció pocos detalles sobre cómo se aplican los estándares éticos en la práctica a las operaciones cibernéticas. Muchas de esas operaciones se consideran necesariamente encubiertas, bajo el argumento de que el secreto resulta esencial para lograr el efecto buscado.

Los planes para establecer la sede permanente de la fuerza, un campus construido especialmente en Samlesbury, en Lancashire, fueron descritos a principios de este año como en marcha según lo previsto. El financiamiento gubernamental para la NCF está comprometido hasta 2030.
“Podemos confirmar que el vicemariscal del aire Tim Neal-Hopes completó su mandato como comandante de la Fuerza Cibernética Nacional y que un nuevo comandante asumió el cargo”, indicó un vocero del GCHQ, citado por The Record.
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