Oriol Pujol Vives
Barcelona, 11 jul (EFE).- Despertarse a las cinco de la mañana para caminar con la salida del sol, sustituir los fogones por ensaladas enlatadas e invertir en carpas para crear sombras artificiales se ha convertido en la nueva rutina de los campamentos de verano para sobrevivir a la crisis climática, que ha disparado la temperatura y el riesgo de incendios.
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Dónde plantar las tiendas y montar el campamento era tradicionalmente una planificación estable, pero en los últimos tiempos se ha transformado en un "verdadero rompecabezas" logístico debido a la persistencia de las olas de calor y el riesgo extremo de incendio forestal, ha explicado a EFE el responsable de la Asociación Juvenil CIM de Barcelona, Miguel Andreu.
La adaptación al calor extremo "ya no es opcional" y, desde los campamentos de 2022, su centro ha tenido que reprogramar las rutas para que los jóvenes caminen durante las menos horas posibles expuestos al sol, ha detallado Andreu.
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La seguridad de las actividades en el medio natural depende ahora de la previsión de incendios y del calor, y desde hace tiempo es obligatorio notificar cada salida a la Dirección General de Juventud de la Generalitat de Cataluña.
Esta comunicación previa permite a los Bomberos y a Protección Civil saber dónde se encuentra cada campamento y poder actuar con precisión en caso de que haya una emergencia, como ha ido sucediendo con los diferentes incendios que han azotado Cataluña en los últimos días.
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Desde la Asociación Catalana de Empresas del Ocio, la Educación y la Cultura (ACELLEC) han insistido a EFE en que existen unos protocolos de prevención y seguridad que se han de cumplir, pero, en todo caso, recomiendan a las familias que comprueben si las actividades a las que apuntan a sus hijos están debidamente notificadas.
Anna Grau, presidenta del Moviment de Centres d'Esplais Cristians y Catalans (MCECC), una federación que está integrada en la Fundación Pere Tarrés y que agrupa a más de 200 centros, ha explicado a EFE que los responsables de las actividades ya tienen por rutina consultar a diario el Plan Alfa.r
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Esta herramienta es un procedimiento operativo de los agentes rurales donde evalúan el riesgo de incendio de un municipio y las correspondientes restricciones de acceso al medio natural de forma diaria, en una escala del 0 al 4.
En este verano excepcionalmente caluroso en el que se van encadenando olas de calor extremo, cada semana hay actividades que están afectadas por los niveles 3 y 4 de peligro de incendio, que supone la restricción del uso de fuego e incluso la suspensión de los campamentos, ha especificado Anna Grau.
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Por su parte, las responsables de la campaña de verano de la Fundación Catalana del Esplai (Fundesplai), Asun Gil y Mireia Garcia, han detallado a EFE que esta temporada ya han tenido cuatro actividades de verano afectadas, lo que les ha obligado a activar "planes B" en refugios urbanos.
Estos pueden ser polideportivos o instalaciones similares en el pueblo más cercano a donde se puede llevar a los niños, bien sea como una pausa del campamento hasta que mejore la situación o para que las familias los vengan a buscar si queda cancelada la actividad.
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Por su parte, el calor extremo ha forzado la implantación de "protocolos de sombra" durante la realización del campamento, trasladando los juegos al río o a zonas cubierta entre las 13:00 y las 16:00 horas.
Asimismo, muchas entidades están invirtiendo en toldos y carpas para incrementar las sombras, un sobrecoste que acaba repercutiendo en las cuotas que pagan las familias.
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Esta adaptación también afecta a la dieta ya que cuando el Plan Alfa prohíbe encender fuego, los monitores del Esplai CIM recurren a legumbres y verduras enlatadas que no requieren cocción.
Incluso, en situaciones de restricción prolongada, han llegado a desplazar la cocina a una borda de montaña, una casa rural tradicional de los Pirineos, ya que, al ser un edificio cerrado, sí que se permite cocinar, pese a la dificultad de transportar la comida en vehículos.
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La repetición de veranos con temperaturas récord y con más riesgos de incendios forestales ha abierto un debate en el sector sobre la viabilidad de los campamentos tradicionales en plena naturaleza.
En este sentido, Fundesplai ya participa en estudios técnicos para analizar si las rutas deberían concentrarse en zonas menos expuestas al riesgo o incluso cambiar su celebración a la primavera.
La ACELLEC confía en la capacidad del sector para rediseñar los espacios de campamentos y la duración de estos, además de potenciar entornos climáticamente seguros.
Miguel Andreu, de la Asociación Juvenil CIM, espera que en el futuro la educación en el ocio en la naturaleza se pueda mantener sin que el sol y el fuego cierren definitivamente "la puerta a la vida al aire libre". EFE