
El Servicio Geológico Colombiano reportó un sismo de magnitud 4,6 en Colombia el sábado 19 de septiembre de 2026, a las 8:44:34 a. m. El epicentro fue Istmina, Chocó, a una profundidad de 39 kilómetros, según la actualización de los parámetros del evento.
Más de 139 personas dejaron comentarios en las publicaciones del organismo para señalar si percibieron el movimiento en distintos puntos del suroccidente del país. Hubo reportes desde Cali y varios sectores del Valle del Cauca, incluido el corregimiento La Dolores, en Palmira; estos testimonios no constituyen una medición oficial de la intensidad del sismo.
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La ficha actualizada ubicó el fenómeno en la latitud 4,55° y la longitud -76,77°. Los municipios más cercanos fueron Sipí, a 18 kilómetros; Nóvita, a 48 kilómetros, y El Dovio, en el Valle del Cauca, a 59 kilómetros.

La Secretaría de Gestión del Riesgo de Cali desmintió los mensajes difundidos en redes sociales sobre un supuesto terremoto de gran magnitud en Colombia y advirtió que no existe ninguna alerta oficial que permita anticipar un sismo. Las autoridades pidieron no compartir cadenas sin verificar y consultar únicamente sus canales institucionales.
Los terremotos no pueden predecirse: no es posible determinar con anticipación la fecha, la hora, el lugar ni la magnitud de un próximo movimiento telúrico. El Servicio Geológico Colombiano (SGC) reiteró que esas predicciones carecen de respaldo científico.
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El pronunciamiento se produjo tras varias semanas de actividad sísmica en Chocó, donde algunos movimientos fueron percibidos por habitantes de Cali y otras regiones del país. La secuencia generó preocupación por versiones que la vincularon con la posible llegada de un evento mayor.
Un enjambre sísmico reúne varios temblores en una misma zona durante un período determinado, sin que uno de ellos se imponga necesariamente como el movimiento principal. A diferencia de las réplicas posteriores a un terremoto fuerte, sus sismos pueden variar tanto en frecuencia como en magnitud.
“La presencia de un enjambre no permite establecer si ocurrirá otro sismo, cuándo sucederá ni qué intensidad tendrá, según el Servicio Geológico Colombiano. Tampoco implica, por sí sola, que la actividad evolucione hacia un terremoto de mayor magnitud”, explicó el secretario de Gestión del Riesgo, Ricardo Peñuela.
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Según su conocimiento, “este enjambre sísmico es una liberación de energía que se produce de acuerdo al terremoto que tuvimos. Puede durar entre un mes y tres meses. Aquí lo que tenemos que tener es la tranquilidad de que tengamos que ubicar los puntos de evacuación, tener un botiquín y las edificaciones que han sido marcadas con sticker rojo, que tienen recomendación de evacuación, pues tienen que hacerlo preventivamente. Todo esto lo hacemos en aras de proteger la vida”.

Este tipo de secuencias puede prolongarse durante días, semanas o meses, pero también puede reducirse o desaparecer. La actividad en la región no se detuvo después del corte de información divulgado por el SGC el 31 de agosto de 2026, indicó el experto.
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En Istmina se registraron varios movimientos superiores a 4,0 de magnitud el 14 de septiembre de 2026, además de nuevos sismos el 18 de septiembre.
Después del sismo de magnitud 7,4 ocurrido el 10 de agosto de 2026 en San José del Palmar, Chocó, el SGC identificó dos comportamientos sísmicos. En las cercanías de ese municipio se detectaron movimientos a profundidades de entre 70 y 105 kilómetros.
En Sipí, Istmina, Medio San Juan y Litoral del San Juan, en cambio, la actividad fue más superficial, con focos ubicados entre 30 y 60 kilómetros de profundidad. Esas características son compatibles con un enjambre sísmico.
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La autoridad en sismos mantiene el monitoreo permanente de la zona y comunicará cualquier novedad relevante a través de sus canales oficiales.