Emergencia laboral - La Tercera

2026/08/29

Max ColodroPor Max Colodro29 AGOSTO 2026

Foto: Andres Perez 03 Marzo 2023 Gente Centro de Santiago, Mujeres, Hombres, trabajadores, brecha Laboral, pensiones. Foto: Andres Perez Andres Perez
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La tasa de desempleo se ubicó en 9.5% entre mayo y julio, el resultado más malo desde el segundo semestre de 2021 -en plena pandemia-, y el país lleva ya 43 meses con la cesantía sobre el 8%. No sólo eso, esta es la primera vez en cinco años que la economía destruye más empleos que los generados en doce meses y aunque el número de mujeres ocupadas aumenta en el último año, todo el incremento fue empleo informal. En rigor, lo que hoy contiene en algo las tasas de desempleo son la informalidad y el trabajo por cuenta propia. En el último trimestre la fuerza de trabajó creció un 0.7% pero el número de ocupados disminuyó un -0.2%.

Estos números confirman que Chile tiene un problema de desempleo estructural y no transitorio, que en primer lugar se explica por un largo ciclo de deterioro del crecimiento económico y la inversión. A ello se agrega una persistente caída de la productividad en las últimas décadas, una caída desalineada con el aumento de costos derivados de medidas tomadas en un período breve de tiempo. Entre ellas, el aumento del salario mínimo, la ley de las 40 horas y el importante aumento de la cotización laboral a cargo del empleador, impuesto en la última reforma previsional. Medidas que responden sin duda a criterios de justicia, pero que, aplicadas en un contexto de baja de la productividad, han golpeado de manera relevante la creación de empleo por parte de las pymes.

Hace unos días, el expresidente del Banco Central Vittorio Corbo hacía una dura advertencia: “con el nivel de capital humano que tenemos, el país no puede crecer al 3 o 4%. Es imposible”; o sea, la megarreforma recién aprobada por el gobierno no daría los resultados anticipados por la autoridad debido a la escasa formación y capacitación de los trabajadores chilenos. En las actuales condiciones, este déficit no sólo no disminuirá, sino que irá en aumento, alimentado por la brecha tecnológica que cada día nos aleja más del mundo desarrollado. “Tenemos una tremenda restricción de capital humano y esa restricción va a ser horrible en los próximos 10 o 15 años”, concluía la exautoridad del instituto emisor.

Pero nosotros preferimos seguir mirando los desafíos económicos y laborales con lógicas del siglo XX: aumentar beneficios y alivianar exigencias, un paradigma pleno en ideales de equidad, salvo porque condena a los propios trabajadores a una vida cada vez más precaria. La IA es y será en los próximos años un desafío descomunal para el mercado del trabajo, con muchos sectores y actividades que deberán reconvertirse o desaparecer en plazos muy breves. Las cifras sobre desempleo en Chile con seguridad ya están empezando a dar cuenta de esta realidad, pero todavía no existe un esfuerzo sistemático de autoridades y empresarios, gremios y trabajadores, para empezar a abordar estos dilemas.

La última década tuvo en Chile consecuencias muy duras sobre el mercado laboral. La que viene es simplemente inimaginable.

Por Max Colodro, filósofo y analista político.

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