El mundo se está moviendo en la dirección correcta hacia una menor dependencia de los combustibles fósiles y un mayor uso de las energías renovables, lo que reduce las emisiones que calientan el planeta y están provocando fenómenos meteorológicos extremos más frecuentes e intensos en toda Europa.
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Pero hay que avanzar mucho más deprisa e invertir mucho más en la reducción de las emisiones de carbono, según un importante informe que ha publicado hoy el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
El informe pone al descubierto la brecha entre la retórica y la acción en la lucha contra el calentamiento global, así como el desafío al que se enfrentan los líderes políticos en la cumbre climática COP31 de noviembre.
Los compromisos globales para recortar las emisiones que calientan el planeta se quedan muy por debajo de los objetivos climáticos fijados en el Acuerdo de París y sitúan al mundo en una trayectoria de aumento de la temperatura de 2,6°C este siglo. Pero aún hay margen para la esperanza. El informe analiza un escenario de superación mínima posible de 1,5°C, en el que el calentamiento máximo se limita a entre 1,7 y 1,8°C.
Para seguir esta trayectoria, las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI) tendrían que reducirse un 18% de aquí a 2030, un 45% de aquí a 2035 y un 69% de aquí a 2040, con respecto a los niveles de 2025. Será necesario eliminar grandes cantidades de CO2 de la atmósfera para volver a 1,5°C o por debajo.
Las políticas actuales nos llevan a un calentamiento de 2,8°C
Incluso si los países cumplen íntegramente sus últimos compromisos climáticos, las temperaturas globales podrían seguir aumentando hasta 2,6°C por encima de los niveles preindustriales de aquí a 2100, señala el informe anual 'Emissions Gap Report' (Informe sobre la Brecha de Emisiones).
Eso supondría sobrepasar de largo el objetivo histórico acordado en París: mantener el calentamiento muy por debajo de 2°C y esforzarse por alcanzar un nivel más seguro de 1,5°C. Cualquier posibilidad de ceñirse a 1,5°C se ha "perdido" debido a décadas de acción climática insuficiente, según el informe.
"El mundo ya no puede evitar superar el límite de 1,5 grados y las consecuencias ya son devastadoras", afirmó el secretario general de la ONU, António Guterres, en un comunicado para presentar este informe muy seguido.
"Inundaciones mortales, olas de calor brutales, incendios forestales fuera de control, vidas perdidas, economías paralizadas, desigualdades cada vez más profundas, y quienes menos responsabilidad tienen son los que sufren antes y más".
En conjunto, las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero en 2025 estuvieron en términos generales a la par de los niveles récord de 2024, con una diferencia entre ambos años demasiado pequeña como para establecer una comparación clara, según el informe.
Las emisiones de carbono procedentes únicamente de la quema de carbón, petróleo y gas, la principal causa del cambio climático, aumentaron ligeramente en 2025 en comparación con el año anterior.
Guterres señaló que se necesitan reducciones profundas e inmediatas para proteger a la humanidad de unos impactos cada vez peores, pero, en cambio, "las emisiones se mantienen en niveles récord. Y los planes climáticos nacionales y las políticas actuales se quedan peligrosamente cortos". Mantener únicamente las políticas actuales haría que el calentamiento llegara a 2,8°C, advierte el informe.
Superar 1,5°C ya es inevitable
Los científicos advierten de que cada fracción adicional de grado por encima de 1,5°C aumenta los fenómenos meteorológicos extremos y la probabilidad de cambios irreversibles en el planeta, desde la muerte de los arrecifes de coral hasta el deshielo del permafrost.
El planeta ya se ha calentado en torno a 1,4°C con respecto a la era preindustrial y se espera que se rebase el umbral de 1,5°C en cuestión de años. El G20 concentra tres cuartas partes de las emisiones mundiales, pero Guterres sostiene que "todos los países, especialmente los grandes emisores, deben hacer más" para frenar el calentamiento del planeta.
La última proyección de calentamiento del PNUMA es peor que la del año pasado debido a la retirada formal de Estados Unidos del Acuerdo de París y a la revisión al alza de las emisiones históricas, explicó Anne Olhoff, coautora del informe.
El informe añade que el crecimiento de las emisiones se ha ralentizado en el G20, pero que Estados Unidos fue una "gran excepción". Entre los seis mayores emisores del mundo, los datos preliminares de 2025 mostraron aumentos de emisiones en Estados Unidos, Indonesia y China, y descensos en India, Rusia y la Unión Europea.
Pero, en términos de magnitud, el aumento de Estados Unidos, de 133 megatoneladas de CO2 equivalente, "superó con creces" el de cualquier otro país, impulsado por una mayor demanda de electricidad y un repunte de la generación eléctrica a partir del carbón.
El siguiente mayor incremento se registró en Turquía, que acogerá la cumbre climática de la ONU en Antalya del 9 al 20 de noviembre. Estados Unidos es el segundo mayor emisor del mundo, por detrás de China. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha calificado el cambio climático de engaño y ha desmantelado políticas de energía limpia mientras impulsa la producción de combustibles fósiles.
La secretaria ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen, declaró a los periodistas que ningún país está protegido del cambio climático y que sus impactos se sienten "en todas las naciones del planeta, incluidos Estados Unidos".
Menos carbón y menos emisiones de metano
El informe detalla un escenario con un 50% de posibilidades de reducir de nuevo el calentamiento global a 1,5°C de aquí a 2100. Para lograrlo, el calentamiento tendría que alcanzar su pico en torno a 1,8°C hacia 2050 y habría que retirar enormes cantidades de dióxido de carbono de la atmósfera para reducir aún más las temperaturas.
La generación eléctrica a partir del carbón tendría que reducirse al menos un 75% en 2035 con respecto a 2025 y quedar prácticamente eliminada en todo el mundo en 2040. Las emisiones de metano tendrían que ser al menos un 25% inferiores a los niveles de 2025 en 2035 y al menos un 40% inferiores en 2040.
"El mensaje principal es sencillo: los gobiernos tienen que ponerse manos a la obra y aprobar políticas que reduzcan el uso de combustibles fósiles lo antes posible", afirmó Bill Hare, director ejecutivo del instituto de políticas globales Climate Analytics.
Algunos países en desarrollo vulnerables al clima han acusado a los grandes emisores de abandonar los objetivos de París y se espera un choque frontal sobre el objetivo de 1,5°C en la COP31.
"Se trata de un fracaso histórico del liderazgo político. La ciencia ha sido clara durante décadas, pero los gobiernos han optado por la demora en lugar de la acción. Las consecuencias se medirán en vidas perdidas, no solo en grados de calentamiento", afirmó Mohamed Adow, director del grupo de reflexión Power Shift Africa, con sede en Kenia. Guterres coincidió en que existe una "brecha de liderazgo" climático, pero subrayó que superar el umbral de 1,5°C "no es rendirse".