Que el país no tenga un objetivo común ante el desempleo y la pobreza fue la principal inquietud del cardenal Fernando Chomali en “Empresa y Humanidad”, encuentro que INACAP y La Tercera realizaron este jueves. Consultado por la necesidad de que empresarios, universidades, sindicatos y el mundo político reflexionen en conjunto, el arzobispo de Santiago no lo dudó: “En este minuto en Chile no hay un proyecto país”.
Según Chomali, ninguno de estos actores puede enfrentar por sí solo los desafíos del trabajo y la inserción laboral, y llamó a definir qué es lo que queremos hacer como país. “No existe un proyecto en el cual todos estemos, por ejemplo, encauzados en superar la pobreza”, señaló. Agregó que tampoco hay un espacio que permita rescatar “qué es lo comunitario”. “Una sociedad que no tiene un sentido comunitario, una sociedad que no tiene futuro”, afirmó.
Sus afirmaciones llegaron en un contexto marcado por las cifras: el Imacec retrocedió 1% en agosto, el desempleo alcanzó 9,6% y la desocupación juvenil llega a 24%.

El punto de partida del encuentro fue “La empresa: promotora del bien común”, la carta abierta que Chomali mismo envió en agosto al mundo empresarial, donde habló sobre el empleo, los sueldos, la conciliación entre la vida personal y laboral, la inclusión e incluso el efecto de la IA en el trabajo.
Empleo y crecimiento
Rosario Navarro, presidenta de SOFOFA, admitió que el panorama laboral es complejo. “Estamos viviendo cifras no positivas”, afirmó, y se detuvo con especial cuidado en el 24% de desocupación juvenil.
En su opinión, el problema se relaciona con un largo período de bajo crecimiento. “Sin crecimiento no hay inversión; si no hay inversión no se generan nuevas empresas”, propuso. Ante ello, sugirió buscar salidas a través de la capacitación, la reconversión y una mayor apertura a trabajadores que históricamente han tenido dificultades para entrar al mercado laboral.

Por su parte, el rector de INACAP, Lucas Palacios, coincidió en que el problema es estructural. “El desempleo no es solamente un problema económico, es un problema social y de dignidad muy profundo”, señaló.
Posteriormente, en conversación con este medio, Navarro detalló qué pueden hacer las empresas. “Es un momento muy propicio para tener esta conversación”, dice. Entre las acciones de corto plazo menciona “más capacitación, dar herramientas para entender la inteligencia artificial, la reconversión laboral”, mientras que reactivar la inversión va a tomar más tiempo.
La presidenta de SOFOFA también se refirió a las dificultades que tienen los jóvenes para una primera oportunidad. “Hoy tenemos generaciones con más educación superior que están buscando oportunidades laborales, que no tienen a lo mejor un vínculo muy cercano con una empresa, y por eso hace falta este match con aquellas que buscan talento y talentos que tengan esa oportunidad”, dice a este medio.
IA y reconversión
La IA fue otro de los pilares centrales. Chomali advirtió sobre el riesgo de que algunas personas queden excluidas por los cambios tecnológicos, y Navarro recordó que con la llegada de internet también surgieron expectativas de democratizar el conocimiento que, sin las herramientas adecuadas o conocimiento, podrían haber abierto nuevas brechas.
“Cuando sale una nueva tecnología: cómo la vamos a hacer inclusiva, que llegue a todos y que dé oportunidades para todos”, planteó Navarro.

Por otra parte, Palacios sostuvo que las instituciones de educación deben tomar un papel activo ante la IA y preparar a las personas para usarla, en vez de limitar su desarrollo.
Navarro recalcó que este desafío incluye a quienes llevan años trabajando. “La reconversión y capacitación a lo largo de la vida es tarea de la empresa, y en la medida que ya tengas un talento cautivo que trabaja en tu compañía y le das la oportunidad de reconvertirse, la fidelidad de ese trabajador es mucho más grande”, dice a este medio.

Además, comenta que la experiencia de los trabajadores mayores puede ser un aporte para acompañar a quienes recién llegan, a través de fórmulas más flexibles que les permitan formar a nuevos talentos.
Al cierre, Chomali sintetizó el desafío en tres principios: “La primacía de la persona sobre la cosa; la primacía de la ética por sobre la técnica: no todo lo técnicamente posible es éticamente aceptable; y la primacía de lo espiritual por sobre lo material”.