La discusión sobre la subasta de la banda de 700 MHz no se limita al proceso administrativo que revisan las instituciones públicas. Para la industria de telecomunicaciones, lo que ocurra también puede incidir en las condiciones para invertir en Guatemala. Solo del 2008 al primer trimestre del 2026, el sector atrajo capitales por US$4 mil millones, unos Q30 mil millones..
Lucas Gallitto, director para América Latina y el Caribe de GSMA, entidad mundial que agrupa a operadores móviles y compañías del ecosistema digital, analiza la situación de Guatemala y advierte que la incertidumbre regulatoria y jurídica representa un riesgo para un sector que requiere inversiones de largo plazo.
La frecuencia de 700 MHz fue adjudicada en el 2023 por la Superintendencia de Telecomunicaciones (SIT). En el 2026, el proceso quedó bajo revisión de distintas instituciones y fue discutido durante citaciones efectuadas por diputados de la bancada Cabal.
Gallitto expone cuatro aspectos que, a criterio de GSMA, deben considerarse para analizar el caso: certeza jurídica, características del espectro radioeléctrico, objetivos de política pública y comparación del precio pagado en Guatemala con otras adjudicaciones latinoamericanas.
¿Cuál es su lectura de la industria para Guatemala?
Hay conceptos importantes que destacar que convocan al entorno de la subasta (en la banda) 700 MHz. Lo primero es que, para toda industria de capital intensivo, la certidumbre es una palabra clave.
Toda esta situación que está pasando hoy, al final del día, daña la capacidad de inversión extranjera directa (IED) que pueda existir en Guatemala. ¿Y por qué? Porque comienza a aparecer una incertidumbre regulatoria y jurídica.
La industria de telecomunicaciones lleva a cabo inversiones, la instalación de antenas a 10, 15 o 20 años, por lo que se invierte en el país a largo plazo y la incertidumbre no es una buena compañera.

¿Qué más han analizado?
El segundo concepto es que el espectro radioeléctrico no tiene un valor intrínseco y mucho se está hablando de si se pagó mucho o poco. A diferencia del café, oro o la soja (grano) y otras materias primas que tienen un valor intrínseco, el espectro radioeléctrico no tiene ese valor intrínseco.
¿A cuánto se cotiza un MHz? Y, además, no es un bien transable, es decir, si el espectro en Guatemala es más alto, no se puede importar espectro de Brasil, que es más barato, que no existe. Por lo cual, el espectro solo tiene valor si una compañía le aplica el músculo financiero y se convierte en conectividad.
¿Por qué? Porque la conectividad no es como el agua del manantial que fluye de la montaña, y la conectividad existe si solo hay inversiones.
Entonces, no hay un valor intrínseco del espectro radioeléctrico.
El valor del espectro depende de los objetivos de política pública que se definen, que es el tercer punto.
En los estudios técnicos, ¿qué identificaron para Guatemala?
El cuarto punto es más duro y nosotros realizamos un estudio en el cual se tomó el histórico de subastas de la banda 700 MHz en América Latina, y nos preguntamos cómo está Guatemala.
En realidad, Guatemala está al 95% de la mediana de los países de América Latina, es decir, ese es un valor típicamente esperado, lo que se pagó en Guatemala.
Tenemos dos países líderes en términos de economía digital y conectividad, que son Brasil y Chile. En el caso de Guatemala se pagó por la banda 700 MHz un 20% más que, en Brasil y 150% más que en Chile.
Por ejemplo, Chile tiene una política en el espectro que define que no se entreguen los recursos al Estado, sino que, en las redes, porque se quieren redes robustas al servicio de la población en general. Esto porque se define que la conectividad y la calidad son un activo (público) estratégico que mejora la productividad del país.
Ahí también se puede hablar de la importancia de la 4G o 5G para la economía digital.
Para nosotros, estos son los cuatro pactos que definen lo que está sucediendo en Guatemala.
A su juicio, ¿qué es lo que ha pasado en la industria en los últimos años?
Hay un cambio en el mundo y, en la última década, la realidad de la industria móvil se ha deteriorado: los ingresos.
Nosotros publicamos un reporte específico sobre el espectro y los costos no bajaron en consonancia con los precios de los servicios móviles. Es decir, los ingresos por MHz disminuyeron 67%.
Hace 30 años, una persona se ponía un móvil visible, aunque no tuviera servicio, y era un símbolo de estatus; eso ocurría en 1997. Hoy por hoy, no hay duda de que el móvil es un instrumento democratizador.
El dispositivo pasó de ser un elemento suntuoso a democratizador. El espectro hace 30 años podría tener un valor relativo mayor porque el servicio era caro y para pocos.

¿Por qué no se llevaron a cabo las subastas de la banda en su momento?
El camino del espectro radioeléctrico es pequeño hasta que se hace crecer y es un recurso natural renovable.
Ese espectro se utiliza para muchos otros servicios y, como es un bien escaso, se cambia a otros servicios. Hay una dinámica técnica, porque si antes se utilizaba para comunicaciones satelitales y ahora se quiere utilizar para comunicaciones terrestres, hay una readecuación técnica.
Entonces, por qué pasa en un momento y no pasó en otro puede ser por una readecuación técnica e incluso puede ser por la dinámica propia de cada país, de cuando la industria necesita el espectro, porque hay unos que lo necesitan antes de acuerdo con la maduración de la economía digital.
Por ejemplo, Brasil es un líder digital en la región y, cuando se analiza qué países asignaron primero las bandas (700 MHz), históricamente aparece como primero y es su dinámica propia en su componente técnico, del mercado y de política de país.
También muchas veces, en el medio, no se pudo realizar por la dinámica política, en medio de elecciones presidenciales, de cambio de gobierno o crisis económicas. Por eso hay que hablar de que las asignaciones son justas a la realidad que se tiene.
Hay dinámicas técnicas, de mercado, políticas y macroeconómicas.
¿Qué es lo que ve para Guatemala en el corto y mediano plazo?
Los operadores, hubo un proceso de asignación de espectro, los operadores se presentaron, los avales necesarios, siguieron la dinámica prevista y se les asignó ese espectro por determinada cantidad de años y, después de un tiempo, se quiere hacer un proceso que genera una incertidumbre jurídica.
Ahora, de golpe, se viene cuando se atrajo millones de dólares no solo para pagar la frecuencia, sino para desplegar la red, convertirla en conectividad y ahora se cambia el escenario de incertidumbre.
Este es un enemigo acérrimo de las inversiones de las compañías, de la industria, de capital intensivo. La industria tiene en Guatemala y en otros países se tiene un horizonte de retorno de inversión de 5, 10, 15 y 20 años.
En la industria, ¿hay bandera de “alerta” para Guatemala en este momento?
Sin duda, es un signo de alarma y por eso el proceso siguió, hubo oferentes y se siguió la dinámica prevista en el proceso. Se asignaron las frecuencias (tramos) y luego se hicieron las inversiones correspondientes para convertir esas frecuencias en conectividad.
Cualquier cosa que atente contra ese normal desempeño de la dinámica de inversiones es un signo de alarma.