Eduardo Jurado vive en la cooperativa Rumiñahui, en el sur de Guayaquil. Cerca de su vivienda existen puntos de wifi público instalados por el Municipio.
Una alternativa que, aseguró, podría convertirse en un respaldo para sus dos hijos, uno estudiante de colegio y otra universitaria. Sin embargo, cuenta que la experiencia no siempre responde a esa necesidad.
“Hay puntos que funcionan y otros que nunca han cogido señal. Sería muy bueno para los estudiantes porque hay familias que no siempre pueden pagar internet”, comentó.
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Jurado explica que el acceso a una conexión estable facilitaría consultas académicas cuando sus hijos permanecen fuera de casa.
Para él, la conectividad dejó de ser un servicio complementario y pasó a formar parte de actividades relacionadas con el estudio, el trabajo y la comunicación diaria.
La realidad del servicio gratuito en Guayaquil
Esa necesidad puede verse en distintos sectores de Guayaquil, donde el wifi público representa una alternativa para quienes permanecen buena parte del día fuera de sus viviendas.
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Actualmente, el Municipio mantiene alrededor de 9.000 puntos de conexión distribuidos en parques, mercados, hospitales, centros municipales, espacios educativos y zonas de alta concurrencia. El servicio ofrece hasta 120 minutos diarios de navegación gratuita por usuario.
El cabildo confirmó a este Diario que el proyecto anunciado a inicios de este año para ampliar la red no continuará bajo el esquema inicialmente previsto. La institución trabaja en una nueva planificación que busca alcanzar aproximadamente 17.000 puntos de conexión en la ciudad.
El desafío de construir una ciudad inteligente
Más allá del número de accesos disponibles, especialistas consideran que la conectividad representa apenas una parte de un proceso más amplio.
Albert Espinal, profesor de Telemática de la Facultad de Ingeniería en Electricidad y Computación (FIEC) de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol), explicó que una ciudad inteligente utiliza las tecnologías de la información para gestionar servicios públicos, optimizar recursos y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos mediante información procesada en tiempo real.
“El principal error consiste en creer que tener muchas cámaras o redes wifi vuelve inteligente a una ciudad. Una ciudad realmente inteligente conecta esas tecnologías para tomar decisiones automatizadas o predictivas”, señaló.
El docente consideró que Guayaquil atraviesa una etapa de transición digital, aunque todavía requiere integrar la información que generan distintas entidades municipales, fortalecer la seguridad física y digital y utilizar los datos para mejorar los servicios dirigidos a la ciudadanía.
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La experiencia de los usuarios en las calles
Mientras ese proceso avanza, quienes utilizan la red municipal consideran que todavía existen aspectos por fortalecer.
Andrea Morán recorre con frecuencia sectores como Sauces, Alborada, Garzota, Prosperina, Los Rosales y Orquídeas. Explicó que suele conectarse cuando permanece fuera de casa para mantenerse comunicada sin consumir datos móviles.
“Cuando salgo sí lo utilizo porque ayuda para comunicarse. Me gustaría que aumentaran el tiempo porque hay personas que realmente lo necesitan”, manifestó.
Asimismo le sucedió a Jonathan Jaramillo, de 25 años, hace uso del servicio durante sus recorridos por el sur de Guayaquil. Considera que la red representa una herramienta útil, aunque cree que la cobertura todavía puede fortalecerse.
“Sí ayuda bastante, pero debería tener más tiempo y mejor cobertura. Cuando hay bastante gente conectada ya no deja ingresar y eso sería de mejorar”, expresó.
Más allá de la conectividad gratuita
Espinal explicó que una red de wifi público cumple una función que va más allá de ofrecer acceso gratuito a internet. Señaló que constituye la infraestructura sobre la cual pueden desarrollarse aplicaciones y servicios dirigidos a facilitar la vida de los ciudadanos.
Entre esas posibilidades mencionó información del transporte público en tiempo real, canales para emitir alertas durante emergencias, herramientas orientadas a fortalecer el comercio local y plataformas que permitan realizar trámites municipales desde un teléfono celular.
El especialista consideró que el siguiente paso consiste en conectar esa infraestructura con los servicios que ya presta la ciudad.
“De nada sirve tener la red pública más grande si los ciudadanos tienen miedo de sacar el celular para utilizarla o si esa infraestructura no ayuda a resolver necesidades cotidianas”, afirmó.
Cerca de la calle Boyacá, en el centro de la ciudad, se encuentra Aída Ruiz, quien relató que intentó utilizar el wifi público cerca de su vivienda, donde además hay una estación de Metrovía. Cuenta que realmente no puede utilizarse, dice que la señal se interrumpía pocos minutos después de iniciarse.
“Uno necesita que funcione porque ayuda bastante cuando está en la calle. Realmente no me ha servido mucho, yo trato de ingresar y a veces ni puedo, tanto por el tiempo y la señal no son los adecuados. Es una buena idea, pero no se puede utilizar, lamentablemente”, dijo.
Ante esto, se consultó al experto, quien añadió que el acceso a internet por sí solo tampoco reduce la brecha digital si la población no cuenta con conocimientos para aprovechar esas herramientas en educación, empleo o emprendimientos.
Como referencia regional, Espinal mencionó a Medellín, Ciudad de México y Santiago de Chile, ciudades que incorporaron la tecnología para atender problemas relacionados con movilidad, seguridad y atención ciudadana.
En el caso de Guayaquil, considera que la siguiente etapa consiste en aprovechar la infraestructura existente para integrar servicios digitales que simplifiquen la vida de los habitantes y fortalezcan el uso de los espacios públicos. (I)