Lo que hasta ayer era una advertencia política, hoy se plasmó formalmente en papel. Tal como se había anticipado, los líderes de las tres naciones delegadas se reunieron en Cardiff y concretaron la firma del histórico memorando de entendimiento, conformando un bloque unificado para exigir a Londres la convocatoria de referendos de independencia.
John Swinney (SNP de Escocia), Rhun ap Iorwerth (Plaid Cymru de Gales) y Michelle O’Neill (Sinn Fein de Irlanda del Norte) suscribieron el documento que presiona directamente al número 10 de Downing Street. El pacto obliga al gobierno británico a «preparar, planificar y facilitar el cambio constitucional» para desintegrar el modelo centralista del Reino Unido, al cual consideran obsoleto.
Las claves del «pacto separatista» y el estallido interno en Reino Unido
Además del reclamo separatista, los firmantes acordaron establecer una alianza paralela para cooperar en materia de economía y energía, actuando de forma coordinada frente a las decisiones de Westminster.
La cumbre tomó mayor temperatura tras el reciente respaldo público del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a la reunificación de la isla de Irlanda.
La firma desató una crisis inmediata en el gobierno de coalición norirlandés. La viceprimera ministra unionista, Emma Little-Pengelly, desautorizó a O’Neill, advirtiendo que viajó sin permiso estatal y la acusó de usar su cargo para promover una agenda de ruptura.
La postura del gobierno británico mantiene un cerco total sobre las aspiraciones del bloque. Pese a que el primer ministro, Andy Burnham, sugirió días atrás que una votación escocesa sería viable bajo un «consenso claro», el Ejecutivo apagó rápidamente el incendio enviando una carta oficial a los líderes donde ratifica que la secesión y las consultas populares se mantienen estrictamente «fuera de los límites».
Con información de The Telegraph.