El lugar en el que vive un caballo influye directamente en su salud, su descanso y su comportamiento. Según la guía de buenas prácticas difundida por la Asociación de Veterinarios Especialistas en Équidos de España (AVEE), un alojamiento adecuado no debe limitarse a proteger al animal de las condiciones meteorológicas, sino que también debe permitirle moverse con normalidad, relacionarse con otros caballos y descansar en un entorno seguro.
El espacio tiene que adaptarse al tamaño del animal y al tiempo que pasa estabulado. El caballo debe poder "tumbarse fácilmente, descansar en posición natural, darse la vuelta, levantarse sin obstáculos y estar de pie en una posición natural". Los boxes destinados a yeguas con sus potros deben ser más amplios y, cuanto mayor sea el número de horas que permanezca un ejemplar en el interior, más espacio necesitará.
Los caballos son animales sociales, por lo que el diseño de las instalaciones debe facilitar que puedan verse y mantener contacto con otros ejemplares. En los boxes individuales, la parte superior de los separadores no debería estar completamente cerrada. Esto favorece tanto la interacción visual como una ventilación adecuada, siempre que se eviten situaciones de riesgo entre animales incompatibles.
El suelo de las zonas de descanso y de los pasillos debe ser antideslizante. Además, la cama tiene que ser suficiente para proporcionar una superficie seca y confortable. Las instalaciones tampoco deben presentar aristas, salientes o materiales que puedan provocar heridas, y las ventanas deben contar con vidrio irrompible o estar protegidas por rejillas.
Las puertas y pasillos deben tener una anchura suficiente para que los animales puedan desplazarse sin dificultad. La guía recomienda puertas de al menos 1,2 metros para los caballos y de 1,1 metros para los ponis, preferiblemente correderas o abiertas hacia el exterior. También resulta esencial revisar las instalaciones eléctricas y disponer de un plan de actuación ante incendios, inundaciones u otras emergencias.
En los alojamientos colectivos, todos los caballos deben tener espacio para caminar, tumbarse y acceder al alimento y al agua. "El diseño del sistema de estabulación en grupo debe garantizar que todos los caballos sean capaces de alejarse unos de otros y de acceder al alimento y al agua en todo momento", establece la guía. También deben evitarse los rincones cerrados y los puntos sin salida en los que un ejemplar pueda quedar atrapado o ser acorralado.
La AVEE desaconseja los compartimentos en los que el caballo permanece atado, ya que restringen sus movimientos y su capacidad para observar el entorno. "Este sistema de alojamiento no es recomendable y debería eliminarse progresivamente", señala el documento. Mientras continúe utilizándose, el animal debe poder llegar al agua y al alimento, tumbarse con las patas extendidas y apoyar la cabeza en el suelo.
La calidad del aire, la luz y el ruido también condicionan el bienestar. "El ambiente interior es importante para el bienestar y la salud de los caballos", recuerda la guía, que advierte de los efectos del polvo, la humedad, los gases y una ventilación deficiente sobre el sistema respiratorio. Las instalaciones deben contar con aire limpio, iluminación suficiente y periodos de luz y oscuridad, además de evitar los ruidos mecánicos constantes, repentinos o demasiado intensos.