España mira a Europa para reforzar su defensa aérea pero mantiene el dominio de las empresas nacionales en tierra y mar

2026/08/20

Ceremonia de la botadura de la fragata F-111 en el astillero de Navantia en Ferrol. (Europa Press)

Ceremonia de la botadura de la fragata F-111 en el astillero de Navantia en Ferrol. (Europa Press)

En los últimos años, la industria de defensa en España ha cambiado su forma de comprar y fabricar material militar. Ha buscado más colaboración internacional para mejorar su defensa aérea, sobre todo con socios europeos, mientras que sigue confiando principalmente en empresas nacionales para los sistemas de tierra y mar. Esta tendencia queda clara al analizar los contratos firmados entre 2022 y 2026, entregados o pactados para los próximos años, donde se observa la apertura hacia Europa en el aire a través de los contratos mixtos, que incluyen al menos a un socio de la Unión Europea (UE).

El informe de BBVA Research, basado en datos de IISS Military Balance+, muestra que desde 2022 el compromiso español con contratos de defensa ha crecido considerablemente, al igual que en el resto del continente. El aumento en el sector aéreo se explica por la participación de España en grandes proyectos con otros países europeos, como el Eurofighter. También corresponde a acuerdos con empresas de Estados Unidos, que ocupan una parte importante de los contratos en este ámbito, aunque en menor porcentaje que el resto de la UE. En el caso de la industria naval y de tierra, la presencia de gigantes empresariales en España como Navantia o Indra limita la llegada de otros organismos.

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Gráfico de barras apiladas sobre contratos de defensa en España y la Unión Europea, clasificados por ámbito y origen del fabricante en dos periodos
Un gráfico de barras de BBVA Research detalla los contratos de defensa de España y la Unión Europea entre 2019 y 2026 (BBVA Research)

Entre 2022 y 2026, los contratos en sistemas aéreos reflejan una combinación de socios y orígenes. De los aproximadamente 18.000 millones de euros comprometidos para invertir en este ámbito, unos 5.000 millones corresponden a fabricantes españoles, 2.760 a empresas de la Unión Europea, cerca de 9.000 se destinan a contratos mixtos con participación de algún país de la UE y 1.300 a proveedores de Estados Unidos.

Esta distribución señala una apuesta por la cooperación europea, especialmente en grandes programas multinacionales, y un menor peso, aunque relevante, de Estados Unidos. Esta tendencia permite a España acceder a tecnología avanzada y reforzar su presencia en iniciativas conjuntas europeas. Sin embargo, ni mucho menos son todo éxitos. El principal fracaso es el conocido avión de combate europeo (FCAS), que ha acabado por cancelarse por las diferencias empresariales entre sus dos socios, Francia y Alemania.

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El panorama es distinto en los sectores terrestre y naval. En sistemas de tierra, los contratos nacionales suman en torno a 9.000 millones de euros, mientras que los firmados con empresas estadounidenses rondan los 3.000 millones. La industria española sigue liderando ampliamente la provisión de vehículos, blindados y equipamiento terrestre para las Fuerzas Armadas, con poca presencia de fabricantes europeos.

En el sector naval, la apuesta por la producción propia es aún más clara. Los acuerdos cerrados con empresas españolas superan los 4.500 millones de euros en el periodo 2022-2026, con una presencia residual de proveedores extranjeros. Esto refleja la capacidad de los astilleros nacionales para responder a las necesidades de la Armada. Desde hace décadas, Navantia domina este sector en España. En los últimos años destacan las nuevas fragatas que serán la nueva cara de la Armada, la serie F-110.

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En cuanto al área espacial, aunque todavía representa una parte menor del gasto total, España ha firmado contratos por cerca de 900 millones de euros en el mismo periodo. El desarrollo de capacidades en este ámbito avanza de manera gradual, con predominio de empresas nacionales y limitada intervención de socios europeos o estadounidenses.