Este es el motivo por el que echas de menos a una persona con la que no eras feliz, según una psicóloga: “Nuestro cerebro hace algo muy curioso”

2026/07/14

La psicóloga Ana Barba explica el motivo por el que se echa de menos una relación en la que no se era feliz. (Freepik)

La psicóloga Ana Barba explica el motivo por el que se echa de menos una relación en la que no se era feliz. (Freepik)

Poner fin a una relación sentimental suele dejar un vacío difícil de gestionar. Es habitual que, tras una ruptura, aparezcan la nostalgia, la tristeza y el deseo de recuperar momentos compartidos, incluso cuando la decisión de separarse era la más adecuada. Echar de menos a la otra persona forma parte, en muchos casos, del proceso natural de duelo.

Sin embargo, ese sentimiento puede resultar desconcertante cuando la relación estuvo marcada por el sufrimiento. Hay personas que, pese a haber pasado más tiempo llorando que disfrutando, sienten una fuerte añoranza por su expareja y llegan a preguntarse si han cometido un error al romper o si todavía deberían intentar recuperar la relación.

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En estos casos, la contradicción puede generar aún más confusión, ya que la intensidad de la nostalgia parece no encajar con la realidad que se vivió durante gran parte de la relación.

El sesgo de positividad en el recuerdos influye tras una ruptura. (Magnific)
El sesgo de positividad en el recuerdos influye tras una ruptura. (Magnific)

La explicación no siempre está en el amor ni en la compatibilidad perdida, sino en la forma en que funciona la memoria. La psicóloga Ana Barba (@gabanapsicologia en TikTok) explica que nuestro cerebro no recuerda todos los acontecimientos con el mismo peso, especialmente cuando atravesamos una ruptura emocional intensa.

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“¿Has estado con una persona que te ha hecho más llorar que reír y aun así tú lo echas de menos? Esto no es debilidad, tiene un nombre y se llama sesgo de positividad en el recuerdo”, afirma la especialista. Según explica, este fenómeno hace que la mente recupere con mayor facilidad los momentos agradables vividos durante la relación, relegando a un segundo plano las experiencias negativas.

La psicóloga señala que este mecanismo se activa con frecuencia cuando la separación resulta especialmente dolorosa. “Cuando rompemos con alguien, si especialmente esta ruptura duele bastante, nuestro cerebro hace algo muy curioso: tiende a recuperar los momentos más cálidos, más bonitos, con más facilidad que los que son más dolorosos”. Lejos de ser una señal de debilidad o una prueba de que la ruptura fue un error, responde a la manera en que el cerebro procesa el vínculo afectivo.

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Barba explica que este proceso tiene dos motivos principales. “Parcialmente porque el dolor inicial de la ruptura ya ocupa bastante espacio y parcialmente porque el vínculo que tenías con esa persona estaba asociado a cosas reales que a ti te importaban”. Es decir, los recuerdos positivos no son inventados: existieron y formaron parte de la relación, aunque convivieran con situaciones de malestar.

Precisamente ahí reside el riesgo. La experta insiste en que “lo bueno también fue real y el problema no es recordarlo. El problema es usarlo para reescribir la historia y convertirlo en algo que realmente no era”. La nostalgia puede llevar a construir una versión incompleta del pasado, en la que las discusiones, el desgaste emocional o los comportamientos dañinos quedan difuminados mientras los instantes felices adquieren un protagonismo desproporcionado.

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Barba recuerda que el problema no es conservar los buenos recuerdos, sino olvidar el contexto completo en el que se produjeron. “Tu cerebro no te estaba mintiendo cuando recordaba lo bueno, sino que te miente cuando te hace pensar que las dos cosas, lo bueno y lo malo, existían a la vez”.