Estreno de ‘La canción del emperador’ para conmemorar la llegada de Carlos V a Granada | Ideal

2026/10/10

Emilio Lacárcel

11/10/2026

Actualizado a las 01:14h.

En este V centenario de la llegada de Carlos V a Granada, uno de los acontecimientos más esperados era el estreno de la ópera «La ... canción del emperador. Carlos V e Isabel de Portugal en Granada» que lógicamente acogió el Palacio. Creo sinceramente que lo primero que debo hacer es felicitar a Héctor Eliel Márquez, gran artífice de esta obra; conocemos sobradamente su buen hacer como intérprete y nos alegra comprobar que ese trabajo serio y profesional tiene continuidad en su faceta de compositor y libretista, en este aspecto colaborando con Eduardo Battaner. La historia cuenta los últimos días del emperador en Yuste y los alterna con los recuerdos de sus felices momentos junto a la emperatriz en Granada, en una original manera cuya escena nos gustaría ver en un futuro plenamente desarrollada y con los medios de vestuario y espacio que permitieran mayor lucimiento (si bien creo que los cantantes se movieron e interpretaron muy bien en el reducido espacio que les quedó). El enfoque musical de Márquez es también muy original, combinando hábilmente sonoridades propias del Renacimiento, variaciones acertadas de temas del siglo XVI, citas literales y, por supuesto, la música genuína, agradable y de calidad que el compositor ha creado con acierto. Los guiños a Juan del Enzina, Antonio de Cabezón y la presencia de la magnífica chanson «Mille Regretz» del gran Josquin des Prez y su adaptación a la vihuela (en este caso guitarra) del músico granadino Luys de Narváez, que tanto gustaba a Carlos, por lo cual se conoce como «La canción del emperador», y que tiene una importancia considerable en el argumento, se mezclan con muy buen criterio en la obra. Los registros utilizados por Márquez, su heterogeneidad y el buen manejo de lenguajes musicales diversos ejemplifican la sólida formación del compositor, quien mezcla modernidad y tradición con eficacia para crear las atmósferas que demanda el argumento, como demuestran el aire espiritual del hermoso coro de inicio, la divertidísima y brillante escena de la cerveza, donde el coro estuvo sensacional, las arias y dúos bien construídos o la escena final, donde con un contrapunto bien dominado y una música francamente hermosa, el compositor recrea la muerte del emperador en paz, sin aire lúgubre. Para hacer realidad este interesantísimo proyecto Márquez, además de su papel como creador, no solo dirigió la obra y tocó el teclado sino que también interpretó al canto a Antonio de Cabezón, protagonista secundario de la trama en la que los cantantes principales gustaron mucho y realizaron un gran trabajo. Convenció Marcelo Solís como Carlos V, proyectando bien la voz, con una correcta técnica y actuando bien a nivel escénico. Muy bien estuvo Teresa Villena en el papel de Isabel de Portugal, luciendo un bello timbre y cantando con musicalidad y buen gusto todo el tiempo. Gustó mucho también Lucía Tavira como Isabel Freire, cantando muy acertadamente, luciendo muy buena técnica, musicalidad y una voz de timbre muy agradable y mostrando un gran nivel. Luis Raspaqueso actuó muy bien en escena y gustó también a nivel vocal como también lo hicieron Ramiro Maturana como Prior y Kika Borrego interpretando a Jeromín. Los felicitamos a todos ellos por su buen hacer. Destacaremos especialmente el gran trabajo de los coros, cuyos momentos en la obra me gustaron especialmente, algunos por brillantez, todos por musicalidad y belleza. Magnífico el trabajo de todas las agrupaciones participantes al igual que el muy meritorio papel de la Iberian Symphony Orchestra, cuyo trabajo no podemos pasar por alto. Reiteramos nuestra felicitación a todos ellos y especialmente a Héctor Eliel Márquez por su seriedad, creatividad y su gran trabajo en esta obra.