Evolución del gasto en GES y su impacto en las prestaciones: financiamiento del cáncer creció un 89%, pero las atenciones sólo un 38% - La Tercera

2026/10/22

Hoy se realizó en la Universidad del Desarrollo el seminario ¿Está Chile resolviendo mejor el cáncer? Financiamiento, capacidad resolutiva y desafíos para la política pública, el cual contó con la presencia de la ministra de Salud, May Chomalí.

En la instancia, se presentó el estudio Oferta Pública en la Resolución del Cáncer en Chile, elaborado por el Centro de Políticas Públicas e Innovación en Salud (CIPS) de la Universidad del Desarrollo, el cual analizó la evolución del financiamiento, las prestaciones, los beneficiarios y las listas de espera de 16 patologías oncológicas GES entre 2018 y 2024.

Durante el encuentro, la ministra de Salud, May Chomalí, mostró los avances realizados en cáncer desde que asumió su gestión. Rodrigo Balladares Munoz

“El derecho de los pacientes es un deber para el Estado. Estamos trabajando todos los sistemas informáticos para que, cuando su garantía esté por vencer en cualquiera de las etapas, se le avise con anterioridad y sea derivado. Tengo el compromiso del director de Fonasa que desde el primero de enero partiremos con la derivación automática al segundo prestador”, dijo la ministra de Salud, May Chomalí, quien mostró los avances realizados en cáncer desde que asumió su gestión.

De acuerdo con la investigación, el financiamiento GES-Cáncer pasó de $185.472 millones en 2018 a $350.778 millones en 2024. Esto representa un incremento real de 89,1%, más del doble del crecimiento del presupuesto ajustado del Ministerio de Salud, que aumentó 42,3% durante el mismo período.

En ese sentido, las prestaciones oncológicas realizadas crecieron 37,7%, pasando de 1.135.798 a 1.564.084. En tanto, las personas atendidas aumentaron 32,9%, de 717.432 a 953.422 pacientes.

Esta diferencia plantea un desafío para el sistema público: determinar si el mayor financiamiento está permitiendo entregar tratamientos más complejos, modernos y efectivos, o si responde a un encarecimiento de las prestaciones sin una mejora proporcional en la capacidad de atención.

“Que el financiamiento del cáncer haya aumentado es una buena noticia, como también la resolutividad de muchos cáncer en lista de espera. Sin embargo, necesitamos saber qué estamos logrando con esos recursos. Hoy gastamos considerablemente más y, aunque atendemos a más personas, las prestaciones no crecen al mismo ritmo. El desafío es despejar esta interrogante porque nos va a permitir que cada peso invertido se traduzca en mejores respuestas y resultados a los pacientes”, señala Paula Daza, directora ejecutiva de CIPS-UDD.

Uno de los principales hallazgos del estudio es el incremento del costo real promedio por prestación GES-Cáncer, que pasó de aproximadamente $163.000 en 2018 a $224.000 en 2024, lo que representa un aumento cercano al 37%.

Al mismo tiempo, el número promedio de prestaciones por persona se mantuvo relativamente estable: pasó de 1,58 a 1,64 en seis años. Esto indica que el crecimiento de la actividad asistencial se explica principalmente por el ingreso de más pacientes al sistema y no por un aumento significativo de las prestaciones recibidas por cada uno.

El informe advierte que los datos disponibles no permiten establecer con precisión las causas del encarecimiento. Entre las posibles explicaciones se encuentran la incorporación de nuevas tecnologías y medicamentos de alto costo, una mayor complejidad de los casos tratados, incrementos en los costos operacionales o cambios en los mecanismos de financiamiento.

"Necesitamos medir resultados, conocer los costos por tipo de tratamiento y evaluar si los pacientes están accediendo oportunamente a la atención que requieren", dijo Vesta Mandakovic. Rodrigo Balladares Munoz

Por lo tanto, el aumento del costo promedio no constituye, por sí mismo, evidencia de ineficiencia. Sin embargo, tampoco permite concluir que los mayores recursos se estén traduciendo en mejores resultados clínicos.

“En cáncer, una prestación más cara puede significar un tratamiento más avanzado y mejores posibilidades de sobrevida, pero también debemos preguntarnos si estamos utilizando adecuadamente la capacidad instalada. Para responder necesitamos medir resultados, conocer los costos por tipo de tratamiento y evaluar si los pacientes están accediendo oportunamente a la atención que requieren”, agregó en su presentación Vesna Mandakovic, académica FEN UDD y miembro del comité ejecutivo de CIPS UDD.

Más recursos, pero también más personas esperando

La investigación también muestra que el aumento del financiamiento se produjo en paralelo con un crecimiento significativo de las listas de espera oncológicas GES.

Entre 2018 y 2024, las personas con garantías de oportunidad vencidas pasaron de 1.926 a 15.197, lo que equivale a un incremento de 689%. Del total registrado en 2024, el 67% correspondía a la etapa de diagnóstico y cerca del 30% a tratamiento.

A esta situación se suma una brecha que no aparece en los registros administrativos tradicionales. El estudio estima que alrededor de 37.484 personas podrían formar parte de una demanda oncológica no cubierta por el sistema, cifra que supera en más del doble la lista de espera oficial de 2024.

Esta estimación, denominada por los investigadores lista de espera oculta, se calculó comparando la prevalencia esperada de las distintas patologías con el número de personas efectivamente en tratamiento, considerando los grupos de edad y sexo correspondientes. Se trata de una aproximación epidemiológica y no de un conteo directo de pacientes diagnosticados que esperan atención.

“Las listas de espera nos muestra a quienes ya ingresaron al sistema y no han recibido una respuesta dentro de los plazos garantizados, pero también debemos preocuparnos de quienes todavía no llegan a un diagnóstico o tratamiento e, incluso, aquellos que no están en el Ges. Si queremos mejorar la resolución del cáncer necesitamos fortalecer toda la trayectoria del paciente, desde la sospecha hasta el seguimiento. En ese sentido es una buena noticia lo mencionado por la ministra que desde el 1 de enero se partirá con la derivación automática a segundo prestador, para no perder tiempo”, dice Daza.

El financiamiento se concentra en cinco tipos de cáncer

Los cánceres de mama, colorrectal, próstata, cervicouterino y la leucemia del adulto concentraron el 70,5% del financiamiento GES-Cáncer en 2024, equivalente a $247.481 millones. Este grupo presenta una evolución positiva en las prestaciones por habitante, destacando el cáncer colorrectal, con un crecimiento de 57,4%.

En contraste, otras seis patologías —cáncer de testículo, linfomas, cáncer de ovario epitelial, cáncer gástrico, cáncer infantil y osteosarcoma— recibieron el 14,7% de los recursos, pero concentraron el 27,3% de la brecha de cobertura estimada.

“Más que pensar en expansión de otros cáncer, hay que mejorar las canastas de los cáncer que ya están", aseveró el doctor Moisés Ruso (izquierda), quien compartió un panel de conversación junto a Marcelo Mosso y Benjamín Ahumada. Rodrigo Balladares Munoz

Estas diferencias evidencian que el aumento general del financiamiento no necesariamente se traduce en avances homogéneos para todos los pacientes.

Para los investigadores, los resultados refuerzan la necesidad de avanzar hacia una planificación que considere no solo cuánto se invierte, sino también qué patologías presentan mayores brechas, dónde se concentra la demanda y qué capacidad tiene la red asistencial para responder.

“Más que pensar en expansión de otros cáncer, hay que mejorar las canastas de los cáncer que ya están, hay que pensar en los modelos de atención de los que ya están y darle más espacio a la interconectividad, agregar por ejemplo, diagnóstico en algunos cáncer”, comentó el doctor Moisés Russo oncólogo, radioterapeuta, economista de la salud.

El desafío: medir cuánto resuelve el sistema

Entre las conclusiones, el informe plantea que el debate sobre el financiamiento oncológico debe incorporar indicadores que permitan relacionar el gasto con la producción asistencial y los resultados clínicos.

Esto implica contar con información más detallada sobre los costos de las prestaciones, las diferencias entre patologías, la oportunidad de los diagnósticos, el acceso a tratamientos y la evolución de los pacientes.

Asimismo, el estudio plantea la necesidad de fortalecer la oferta en aquellas enfermedades que presentan mayores brechas de cobertura y evaluar mecanismos de colaboración entre prestadores públicos y privados para ampliar la capacidad de resolución.

“Chile necesita seguir invirtiendo en cáncer porque la demanda continuará creciendo. Pero el próximo paso es avanzar desde una discusión centrada exclusivamente en cuánto gastamos y hacia dónde para saber cómo resolvemos. El verdadero resultado de una política oncológica no se mide solo en presupuesto o prestaciones, sino en pacientes que reciben un diagnóstico oportuno, accedan a tratamiento y tengan mejores posibilidades de sobrevida”, concluye Daza.

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El Estudio de la Oferta Pública en la Resolución del Cáncer en Chile fue elaborado por el Centro de Políticas Públicas e Innovación en Salud (CIPS) de la Universidad del Desarrollo. Analizó el período 2018-2024, considerando 16 patologías oncológicas GES y los 29 Servicios de Salud del país. Utilizó información administrativa obtenida mediante Transparencia de FONASA, registros del Ministerio de Salud, antecedentes presupuestarios de DIPRES y estimaciones epidemiológicas de GLOBOCAN. Las cifras monetarias fueron ajustadas a pesos de 2026 para permitir comparaciones reales entre años.