Si se observa el centro de Guayaquil desde una toma aérea, es posible distinguir varios espacios verdes que corresponden a parques públicos, donde los guayaquileños caminan, descansan, hacen ejercicio o simplemente buscan un momento de tranquilidad.
Aunque varios de estos lugares reciben mantenimiento y continúan siendo visitados, los ciudadanos consideran que algunos podrían atraer a más personas si contaran con mayores atractivos, como juegos infantiles, actividades artísticas permanentes o ferias.
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Además, creen que es necesario reforzar los controles para evitar conductas que afectan la convivencia y el adecuado uso de estos espacios públicos.
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Uno de esos espacios es el parque Centenario, ubicado en Pedro Moncayo entre Vélez y Primero de Mayo, en el centro de Guayaquil.
La tarde del viernes 17 de julio, Joconda Castro caminaba por el parque Centenario junto con un amigo.
Ambos habían llegado desde el sur de Guayaquil para pasar un momento en el lugar.
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Mientras recorría los senderos, opinó que el parque necesita juegos infantiles para atraer a más familias.
“Como en otros parques, eso atrae más gente y estarían los niños jugando, los padres vendrían con sus hijos”, expresó.
Como ejemplo mencionó el Malecón, donde el área de juegos infantiles suele mantenerse concurrida por familias durante gran parte del día. Castro agregó que también hacen falta baños públicos.
Contó que suele frecuentar el parque durante las tardes, pero evita permanecer allí cuando cae la noche debido a la percepción de inseguridad. “Seis de la tarde ya me voy”, comentó.
A pocos metros se encontraba Lucio Barrio, quien aseguró que visita el parque Centenario “todos los días”, una rutina que mantiene desde hace 50 años.
En ocasiones aprovecha su permanencia en el sitio para cantar y compartir su arte con quienes recorren el parque.
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Desde su perspectiva, el espacio necesita más actividades culturales.
Consideró que sería positivo incorporar ferias de emprendedores con un enfoque artístico, acompañadas de presentaciones de comediantes y otros artistas, además de implementar juegos recreativos y baños públicos.
“Deberían presentarse cantantes y cómicos. Eso es lo que hace falta”, opinó.
Barrio también se refirió a algunas conductas que observa con frecuencia en el parque.
“Hay bastantes borrachos y a veces personas que fuman”, sostuvo al señalar que, según su experiencia, esta situación ocurre a diario.
No obstante, destacó la presencia de guardias de seguridad y consideró que su trabajo ha contribuido a contener este tipo de comportamientos.
Otra de las visitantes era Pilar Manzano, quien recorría el parque junto con su hija.
Mientras caminaban, la menor observaba las flores que rodean el monumento central.
La ciudadana coincidió en que el lugar podría atraer a más personas si se implementaran juegos infantiles, ferias y presentaciones artísticas. “Falta algo que motive a la ciudadanía a visitar este parque”, expresó.
Manzano también manifestó que otro de los problemas es que durante las noches percibe inseguridad.
“En la noche ya no está muy iluminado y sí da miedo andar por aquí porque es un poco inseguro”, comentó.
Además, indicó que ha presenciado a personas consumiendo bebidas alcohólicas dentro del parque, una situación que, a su criterio, le da “mal aspecto al parque”.
Por ello sugirió que se intensifiquen los controles para evitar este tipo de conductas.
A diferencia de otros parques de la ciudad, en el parque Centenario es constante el movimiento de personas durante la tarde.
Algunos caminan, otros descansan en las bancas o conversan bajo la sombra de los árboles.
Sin embargo, los ciudadanos consultados coincidieron en que el espacio podría aprovecharse mejor con más actividades y servicios que incentiven la visita de familias.
Un parque con poco movimiento
El recorrido continuó en el parque La Victoria, ubicado en la avenida Quito entre 10 de Agosto y Clemente Ballén.
A diferencia del parque Centenario, este espacio registraba poca afluencia de personas durante la tarde, ya que actualmente es intervenido por el Municipio de Guayaquil.
Pese a ello, algunos peatones cruzaban el parque para dirigirse hacia otros puntos del centro.
En medio de ese recorrido, este Diario observó a dos personas realizando sus necesidades fisiológicas en la vía pública, junto al parque, en un lapso menor a 2 minutos, una situación que genera malos olores en el sector.
Carlos Mendoza, quien transita con frecuencia por la zona, considera que la escasa presencia de visitantes también influye en la percepción de inseguridad.
“Este parque siempre pasa botado. Como está entre dos avenidas principales, uno tiene que andar con cuidado porque casi no hay gente y eso da inseguridad”, manifestó.
Añadió que otro inconveniente es la falta de espacios para estacionar vehículos y cuestionó que algunas personas utilicen ciertos sectores como baño improvisado.
“El olor a veces es insoportable. Eso aleja a cualquiera que quiera venir a pasar un momento aquí”, comentó.
Jorge Cedeño coincidió en que el parque tiene potencial debido a su ubicación, pero cree que necesita una mejor infraestructura y actividades que incentiven la visita de más personas.
El ciudadano añadió que también deberían fortalecerse los controles para evitar el uso inadecuado del parque y convertirlo en un lugar pensado para las familias y quienes transitan diariamente por el centro de Guayaquil. (I)