Fichar por no fichar a un 9, por Lluis Canut

2026/08/23

En una reunión de la cúpula dirigente del club, con Laporta a la cabeza, ayer el Barça, según algunas versiones, decidió dar carpetazo definitivo a la opción de fichar a Julián Álvarez. Todas las tentativas blaugrana se han estrellado contra la tozudez del fondo de inversión norteamericano Apolo que controla económicamente al club colchonero. No ha sido cuestión ni de la falta de palabra de Gil Marín, ni de la ojeriza de Mateo Alemany con Deco y Echevarría, sino que simplemente que los que ponen la pasta en el conjunto rojiblanco no han querido descapitalizarse futbolísticamente vendiendo a su principal activo. Todo lo demás ha sido de puertas para adentro, teatro del bueno, que diría Mourinho. Donde cada uno ha interpretado el papel mediático que le correspondía.

A partir de ahora y hasta el cierre del mercado, el FC Barcelona concentrará todas sus energías en activar el plan B, que no es otro que convencer al Inter de Milán de venderle a Lautaro Martínez. La cosa tampoco pinta nada fácil, porque los italianos, expertos en negociaciones, se han puesto de perfil, y más conociendo las necesidades barcelonistas. Pero que nadie se vuelva loco, porque si el capitán ‘neroazurro’, con unas estadísticas notables en los 376 partidos disputados, para un total de 175 goles marcados, resulta también inaccesible, Flick está convencido de que se las podrá apañar sin el tan deseado 9. El técnico alemán en la cumbre de ayer en los despachos de la Ciutat Esportiva expresó el convencimiento de que con los refuerzos llegados esta temporada (Gordon y Adeyemi), junto a los Raphinha, Lamine, Olmo, Fermín y el prometedor Hamza, dispondrá de elementos suficientes para armar un competente frente de ataque. Todo ello sustentado, tras la llegada imprevista de Rodri, del mejor centro del campo del mundo.

A Hansi le encantan todos estos juegos de manos que le ofrece la actual plantilla y más cuando observamos que en el vigente bicampeón de la Champions de las dos últimas temporadas, el París SG, Luis Enrique ha completado el mejor tridente ofensivo posible (Kvaratskhelia, Dembélé y Doué), sin un nueve de referencia. Y cuando lo tuvo con Mbappé no fue suficiente para conquistar el principal título continental.

Ya me pueden llamar nostálgico, pero el Dream Team de Cruyff basó su estrategia en jugar sin un 9 puro.

Este dorsal lo vistió en la mayoría de ocasiones Michael Laudrup, provocando una superioridad numérica en el centro del campo. Una manera de interpretar el fútbol, que se rompería con la llegada de Romario. Pero que volvería a recuperar Guardiola cuando al mejor Barça de la historia decidió hacerlo jugar, con un delantero centro tan falso, que hasta el propio Messi se autobautizó como el “9 mentiroso”, para engaño de los rivales.