Fontaines D.C. regresan al Movistar Arena de Madrid -ellos lo conocieron en su primera vez como WiZink Center– en su cumbre de popularidad y aupados como la banda clave de los últimos 10 años. Si ‘Romance’ afianzó al grupo irlandés como la formación de guitarras más importante del momento, ‘Dopamine Chamber’ está destinado a convertir a Fontaines en LO más importante del momento. Y así es cómo suenan, a la altura de su trayectoria.
Quizás por eso el guitarrista Carlos O’Connell eligió esta ocasión, con la banda en la cima de sus facultades y acostumbrados ya a este tipo de recintos, para invitar a su antigua profesora de biología del instituto a verlos tocar. Con este trasfondo, poco importa que esta vez tampoco hayan podido colgar el sold out: «Hay una profesora en esta pequeña sala que se llama Rosa, que me trajo hace años por primera vez y esta canción es para ella», comentó O’Connell antes de ‘Happy For You’. Rosa llevó al guitarrista al WiZink a ver a Leonard Cohen cuando este solo tenía 18 años.
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Este fue prácticamente el único instante del show, junto a un súbito «Free Palestine» de Grian Chatten, en el que la banda se comunicó directamente con el público. Al menos, mediante palabras. Lo primero que hizo el magnético frontman al pisar la tarima fue posar ante las miles de personas presentes con los brazos totalmente abiertos, empapándose de todo, pero también mandando un mensaje claro: «Aquí estamos y aquí estaremos». Los aspavientos de Chatten fueron una constante durante todo el show, a menudo pidiendo hype entre el adormilado público y llegando a parecer todo un director de orquesta. Hasta en ‘I Love You’, probablemente la catarsis del show, fue necesario.
Chatten se confirmó anoche como el frontman más cool del planeta: su inmaculado control de voz, su cadena de oro con un trébol de cuatro hojas, su mirada siempre en lo alto… pero también su magnífico control de la pandereta, que brilló en ‘Boys In The Better Land’ y dejó claro que Liam Gallagher nunca supo tocar el instrumento del todo. Esta es una de las canciones en las que el poderío de la banda es palpable, en cierta medida por la naturaleza visceral del tema. Ya sea en temas más antiguos, como ‘Nabokov’, o más recientes, como la inicial ‘Tongue’, el grupo se mantiene totalmente fiel al material original y no deja que su era actual interfiera en el sonido de canciones pasadas. Es de esos grupos que comen discos.
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Esto es cuestión de gustos. Suelo agradecer que las bandas se tomen libertades en directo, porque siempre deja lugar a la sorpresa. Al mismo tiempo, la mayoría de canciones del set de Fontaines D.C. son tan redondas que esto no les hace falta, sobre todo con los temas lanzados antes de ‘Dopamine Chamber’, por su carácter más impulsivo. Si bien ‘Marianne’ se sintió como una especie de karaoke de lujo, la maestría con la que interpretaron ‘In The Modern World’ fue totalmente sobresaliente, digna de un arrebato. Es con ‘Where Is Gone?’, sin Rosalía, donde encuentran el resquicio emocional más importante de su nuevo LP. En directo, es totalmente majestuosa. Tanto, que el público sacó las linternas de sus móviles cuando la banda ya había dejado el escenario para el bis.
La sucesión de temas parece sacada de un parque de atracciones, como una montaña rusa que oscila entre subidas lentas, en ‘Happy For You’, y caídas vertiginosas, en el torrente de guitarras de ‘Big Shot’. Para una sala como el Movistar Arena, o incluso una de menor tamaño, es perfecto. Para algo más grande… todavía falta algo de material. La que sí está lista para sonar hoy mismo en un Metropolitano es ‘Mimesis’, que hasta tiene su «lololo» particular. Es posible que esta canción sea la única razón por la que se ha estado comentando tanto lo de que ahora Fontaines hacen «rock de estadio» y en directo, sin duda, se demuestra. ‘One Man’ también cae en esa categoría, pero han decidido no tocarla.
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Cuando el primer pogo que ves aparece con ‘Starburster’, que prácticamente te obliga a romperte el cuello, y solo queda una canción para terminar el set, sabes que la banda ha traspasado nichos. ‘Six Shot Morning’ son los agridulces créditos del show, recordándonos de alguna manera el desalentador mundo al que vamos a volver a adentrarnos cuando salgamos de la sala. Un mundo que, gracias a bandas como Fontaines D.C., es un poco más llevadero.