(BUENOS AIRES).- «No me ayudan ni a mí ni a mi futuro», dijo Franco Colapinto, piloto de Alpine, en un video publicado en sus redes sociales para pedirles a sus seguidores que frenen los ataques contra otros pilotos y miembros de su equipo. El argentino sostuvo que la conducta de sus fanáticos, aunque busque defenderlo, termina perjudicando sus propios intereses.
Colapinto describió cómo, según sus palabras, el respaldo puede convertirse en críticas y ataques contra las personas de su entorno profesional. «Hay veces que nos pasamos de la raya, que en vez de apoyarme terminamos criticando, terminamos atacando a otros pilotos, a otros colegas, a mis compañeros de equipo, a mis mecánicos, a mis ingenieros, gente con la que trabajo día a día», expresó. La enumeración incluyó a sus compañeros, mecánicos e ingenieros, además de otros pilotos de la Fórmula 1. El 15 de octubre de 2026, el debate también se centró en por qué decidió hablar en ese momento.
Franco Colapinto explicó que algunos seguidores creen actuar para defenderlo, aunque el resultado sea contrario a su intención. «Sé que están pensando que me están defendiendo, pero están generando lo contrario. No me ayudan ni a mí ni a mi futuro», advirtió. Con esa frase, vinculó las agresiones con el impacto que pueden tener sobre su carrera.
Colapinto amplió el pedido y planteó que la respuesta debía ser colectiva. «Tenemos que intentar mejorar como sociedad y para ayudarme a tener una mejor performance, para ayudarme a seguir consiguiendo mis sueños y mis resultados, seguir subiendo puntos, necesito que me ayuden a frenar esto todos juntos.» En esa frase relacionó la ayuda de sus seguidores con su rendimiento, la posibilidad de sumar puntos y sus objetivos deportivos.
El motivo del pronunciamiento también fue parte del análisis posterior. El panel se preguntó cuánto hubo de espontáneo y cuánto pudo responder a un pedido de Alpine, cuyos perfiles oficiales y los de sus pilotos recibían agresiones. También especuló con que la escudería francesa le hubiera dicho a Colapinto que la situación no podía continuar, una hipótesis planteada como posibilidad.
El mismo panel describió al piloto con un semblante preocupado y abatido, y ubicó el video en un momento deportivo complejo. Señaló que venía de tres carreras complicadas por distintas circunstancias: entre ellas, un accidente que él mismo provocó y una última competencia en la que el auto se detuvo dos veces. Esos episodios formaron parte de la conversación sobre el momento elegido para hablar.
El debate también puso el foco en el efecto de la presión digital sobre el futuro de Colapinto en la categoría: plantearon que cada polémica lo obliga a buscar resultados extraordinarios para compensar el ruido de sus seguidores, y se preguntaron qué equipo querría incorporarlo si dejara Alpine. Los panelistas compararon esa intensidad con las barras del fútbol y señalaron que la Fórmula 1 tiene otra cultura; recomendaron que quienes quieran criticar a Esteban Ocon o a Pierre Gasly lo hagan desde sus propias cuentas y no en las publicaciones de los pilotos ni de Alpine. También dijeron que la intensidad de los seguidores sudamericanos, especialmente de los argentinos, no se ve en los fanáticos de George Russell o Max Verstappen, aunque reconocieron antecedentes en otros casos. Una de las voces dudó de que la gente empiece a pensar antes de escribir: señaló que muchos comentan tras ver apenas unos segundos de un video y usan los comentarios para descargar sus frustraciones.