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Lugar y fecha: Jardins de Terramar (Sitges) (8/VIII/2026)
Los hermanos Júlia i Pau Serrasolsas, de Sant Andreu, són Ginestà, formación de notable empuje en el ámbito de la música pop catalana. El sábado por la noche, y con buena entrada, desfilaron por el Festival de Terramar, acompañados por un bien conjuntado equipo de cuatro músicos, encabezados por el batería y productor Cesc Valverde Xicu. Presentaban su quinto álbum, Gira tot igual, però diferent, aparecido el pasado mes de abril. Aparte de un buen puñado de canciones pertenecientes a este trabajo, repasaron su cancionero anterior remontándose hasta 2019.
El combo toma su nombre de la militante antifascista Marina Ginestà i Coloma, protagonista de una icònica fotografía realizada en 1936 en plena Guerra Civil. No nos las hubimos, sin embargo, ante una formación “de protesta”, como se decía antes. Es verdad que alguna pincelada política sí se deslizó en canciones como Estimar-te com la terra (con préstamos del grupo Mishima o Foix) y Les mosques, tema en el que enumeran aspectos como el peso del alquiler o su poca simpatía por la policía.

Pero el gran leitmotiv de su cancionero reside en el amor y lo que ello implica: euforias, decepciones y todo lo que pueda haber entremedio, siempre enmarcadas en un ámbitos cotidianos y por tanto, asequibles, cosa que sin duda ayuda a explicar su evidente conexión con el público.
Una bien trabada, enérgica fórmula pop-rock con toques electrónicos, caracterizó el directo de una formación que, todo hay que decirlo, no parece especialmente interesada en la excelencia poética. Por más simpáticos que resulten, versos como “t’estimo tant, tant, tant, tant… / si no hi haguessin trens vindria a veure't caminant” no son el colmo de la inspiración. Cosa que, de otro lado, no supuso ningún problema para que complacieran a la audiencia con un temario de 14 números, entre los que destacaron piezas nuevas como Muamuamua o la postrera Perdre el cap, así como las más historiadas L’Eva i la Jana i Tot el que ens queda. Ecuación bien ejecutada, aunque sin misterios: la cercanía que hilvanan fue la gran triunfadora de la noche.