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5 de octubre, 2026 - 11h38
Darle un giro de 180 grados a un entorno que cometió los mismos errores durante ocho años consecutivos no es un trabajo fácil, pero sí la misión del entrenador argentino Marcelo Gallardo con la selección ecuatoriana de fútbol. Contrario a lo que se lee o escucha en el ambiente del fútbol local, prensa y opinión pública, la gira ha dejado más certezas que dudas.
Las dudas estaban antes, sobre todo luego de la Copa del Mundo, y fueron despejadas dejando certezas como la de que Ecuador, hoy por hoy, no cuenta con una “generación dorada” de futbolistas; sí con un conjunto de grandes jugadores, con capacidades físicas y técnicas que hoy los sitúan en equipos importantes alrededor del mundo. Pero como combinado la deuda sigue.
De esa forma se debería considerar el análisis de la reciente fecha FIFA. Gallardo fue anunciado con una planificación ya hecha y con una convocatoria con nombres que fueron entregados, él no intervino. Sería injusto responsabilizarlo al 100 % por terminar la gira sin victorias.
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Las alineaciones utilizadas pueden ser cuestionadas porque algunos nombres, quizás, no iban acorde a lo que pedía el cotejo, aunque luego procuraba corregir con variantes y en algo cambiaba la cara del equipo, sobre todo en los dos últimos partidos ante Japón y Panamá. La Tri tuvo pasajes de buen juego, mínimos, pero en los que se pudo constatar que existe la intención por parte del entrenador de plasmar un modelo de juego.
Para poder hacerlo no se necesita únicamente la idea, sino también intérpretes que la puedan ejecutar lo mejor posible; y es allí donde quedan en evidencia las carencias que tiene hoy Ecuador. Hay falencias en los laterales, por ejemplo, una posición sumamente importante para Gallardo ya que él utiliza la amplitud del campo con sus hombres de banda, para poder generarle espacios por dentro a los ofensivos.
Es muy probable que la experiencia del gaucho, 14 veces campeón con River Plate como director técnico, ya le haya arrojado varios de los inconvenientes futbolísticos que tiene Ecuador; y no se podría descartar la posibilidad de que en una próxima convocatoria se vean nombres que antes no la integraban.
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En el medio campo falta fluidez e intensidad, este último término clave dentro del modelo de juego del Muñeco. Y el problema de siempre: el gol; aunque Juan Riquelme Angulo hace creer que podría ser el nuevo goleador ecuatoriano.
Ahora vendrá la parte más importante del arranque de este nuevo ciclo: escoger a los jugadores que vayan formando a la Selección que pretende Gallardo, porque esta nómina era de Sánchez Bas y de Beccacece. Los resultados de esta evaluación camuflada con una gira por Asia con partidos disputados antes de las 07:00 de la mañana de Ecuador, comenzarían a verse a partir de las próximas convocatorias. (D)
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