Los precios del petróleo a nivel internacional están anclados por encima de los 100 dólares por barril en las referencias Brent y WTI, niveles similares a los que se veían a mediados de mayo. El conflicto extendido en Medio Oriente ha generado desabastecimiento que, a su vez, afecta el suministro de derivados como la gasolina y el diésel.
Los precios del diésel en Estados Unidos encadenan semanas de récords históricos. El precio promedio al por menor alcanzó un nuevo máximo histórico el jueves 17 de septiembre, rozando los 6,4 dólares por galón.
En enero de 2026, antes de que Estados Unidos e Israel atacaran a Irán, ese precio era de 3,52 dólares por galón; es decir, se han disparado más del 78% desde el inicio de la guerra.
Con Estados Unidos e Irán sin negociaciones activas para poner fin al conflicto desde que el acuerdo provisional alcanzado en junio se desmoronó a las pocas semanas, analistas creen que es poco probable que las cotizaciones bajen en el corto plazo.
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Un mercado del diésel bajo presión
Si bien las interrupciones en el suministro de crudo siguen siendo la principal preocupación del mercado, la escasez de diésel -uno de sus derivados- se ha convertido en otra fuente de preocupación.
Los futuros europeos de gasóleo (identificado como LGOc1), un referente para los precios del diésel, cotizan en máximos históricos. Los futuros estadounidenses de diésel ultrabajo en azufre (HOc1) también están en precios nunca vistos.
Expertos en mercados energéticos y las cadenas de suministro de Estados Unidos y del mundo citados por la agencia AP hablan de tres factores que propician que los precios se mantengan altos e incluso que sigan subiendo.
Dos de estos factores son las regulaciones de protección ambiental para las refinerías de petróleo y la guerra de Rusia con Ucrania, que han estado generando tensión durante años. Pero la situación se ha agravado con el cierre del estrecho de Ormuz, responsable de gran parte de los envíos de petróleo y productos refinados.
A eso se suma, según un artículo publicado en 'The Conversation', que “las existencias de diésel en Estados Unidos disminuyeron en agosto, mientras sus exportaciones alcanzaron un máximo histórico, ya que el mercado global buscaba cubrir los suministros que normalmente proporcionaba Rusia”.
Rusia ha sido históricamente el segundo mayor exportador mundial de diésel después de Estados Unidos, pero prohibió sus ventas externas el pasado nueve de julio de 2026 para garantizar el suministro a sus fuerzas armadas.
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Un golpe directo a los bolsillos
El diésel es el combustible para el transporte de mercancías, la agricultura y la construcción, de modo que lo que pase con este insumo tiene efectos directos sobre toda la economía.
En Francia, pescadores bloquearon este jueves un depósito de petróleo en Frontignan, al sur del país, mientras que otros bloquearon el puerto de Niza y varios puertos menores del Mediterráneo, extendiendo las protestas por tercer día consecutivo.
Los pescadores afirman que el aumento vertiginoso del precio del combustible ha hecho que sus operaciones no sean rentables. Ante la creciente presión, el primer ministro Sébastien Lecornu prorrogó el miércoles los subsidios de emergencia hasta finales de año para los sectores agrícola, pesquero y de la construcción.
Con Reuters y AP