Hace 25 años, Metro de Madrid se enfrentó a un gigantesco reto: remover 300.000 m3 de tierra y construir un túnel por debajo de la M-40

2026/07/22

La línea 10 del Metro de Madrid es una de las más importantes de toda la red. Según datos de 2024, los últimos disponibles, en esta línea se rozaron los 84 millones de usuarios. Sólo la Línea 1 y la 6 superaron a la conexión más rápida entre la zona sur de la ciudad y el norte o su espacio financiero. 

Aunque estéticamente parece una de las líneas más modernas de la capital, lo cierto es que su origen se remonta a los años 60 cuando, incluso, era gestionada por una empresa privada llamada Ferrocarril suburbano de Carabanchel. Por aquel entonces, el recorrido era una mezcla de lo que hoy se conoce como la Línea 5 y la 10. 

En los años 80, sin embargo, la red de Metro absorbió la compañía y fue entonces cuando parte del trazado pasó a llamarse con al actual numeración, cuando se confirmó la conexión entre Plaza de España (donde terminaba la línea original) y Alonso Martínez (entonces última parada de la línea 10). 

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Los siguientes 20 años supusieron una revolución para el transporte del sur de Madrid. Primero con la conexión con la línea 6 en Príncipe Pío, recuperando la antigua Estación del Norte para convertirla en uno de los grandes puntos neurálgicos del sur. Y, posteriormente, con la llegada de MetroSur y la conexión con la línea 10. 

Y es que en los años 90, el tramo entre Casa de Campo y Aluche pasó a conectarse con la línea 5. Como resultado, Colonia Jardín pasó a ser la cabecera de la reformada línea 10 en espera a su conexión con el sur. Fue a principios de los 2000 cuando la Línea 12 quedó abierta por completo. Una vía circular que atraviesa Alcorcón, Móstoles, Fuenlabrada, Getafe y Leganés y que conecta en la primera de ellas con la Línea 10. 

Desde entonces se mantiene como uno de los grandes flujos de movilidad diarios dentro de la ciudad. Un aumento en la capacidad de viajeros que obligada al Metro a buscar soluciones. Y las encontró removiendo 300.000 metros cúbicos de tierra. 

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Uno de los grandes retos del Metro de Madrid

Con la proyección de convertir la línea 10 en uno de los grandes ejes de la movilidad madrileña, el Metro tuvo que enfrentar proyectos tan importantes como construir las vías: levantar las instalaciones auxiliares. 

De ellas destacan las cocheras de Cuatro Vientos, proyecto que se sacó adelante en el año 2002. Para gestionar el flujo de trenes y la renovación de los mismos (en aquellos años se pasó a utilizar los actuales 7000 y 8000), Metro de Madrid proyectó un espacio de mantenimiento y almacenaje para sus trenes. 

El problema es que estas cocheras debían estar lo suficientemente cerca de la cabecera de la línea (Puerta del Sur, ya en Alcorcón) pero al mismo tiempo había que levantarla en un espacio sumamente complicado. Y es que entre Cuatro Vientos y Alcorcón se proyectó la M-40 (la mayor autovía de circunvalación de la ciudad), la carretera A-5 (la salida al suroeste del país) y el autódromo de Cuatro Vientos, utilizado habitualmente por las fuerzas armadas. 

Foto 1150 0 Entrada a las cocheras del Metro en Cuatro Vientos

Foto 1153 Playa de vías en Cuatro Vientos

Esa complicada gestión de elementos técnicos fue solventada diseñando unas cocheras en superficie que, sin embargo, se adentran bajo tierra nada más pasar la playa de vías. Los túneles, explican en la propia página del Metro, se construyeron mediante el sistema cut and cover. Es decir, se cava un falso túnel que luego se recubre para recrearlo. Una solución útil cuando se trabaja muy cerca de la superficie. 

La intención inicial, señalan, era la de construir el túnel en mina. Es decir, excavar un túnel de la manera tradicional. Sin embargo, el escaso espacio que quedaba entre la M-40 (por donde pasan a diario más de 120.000 coches) y las vías del tren cambió los planes, optando finalmente utilizando la técnica anterior.

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Y es que entre la carretera y las vías de los trenes apenas se alcanzaba una anchura de cuatro metros en algunos puntos. Es decir, entre el paso de los trenes y el de los coches apenas había poco más de un piso de diferencia. 

El resultado permitió la conexión entre la línea 10, que discurre bajo la conexión de la M-40 y la A-5, y las nuevas cocheras del metro, para las que se tuvieron que remover 300.000 metros cúbicos de arena. Es un espacio enorme de 395.441 metros cuadrados para albergar hasta 30 trenes de los que a diario pasan por la línea 10. Sólo en ese espacio hay más de cinco kilómetros de vías. 

De esos casi 400.000 m2, la parte más importante corresponde a las cocheras pero también hay un segundo edificio auxiliar en el que se incluye una sala de simulación para que los futuros conductores puedan hacer sus primeras pruebas.

Fotos | Metro de Madrid

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