El Mundial 2026 llega a su fin y la FIFA saca cuentas alegres, tanto en el plano deportivo como en el económico. En medio de los festejos, el organismo ya trabaja en la versión de 2030, la que organizarán conjuntamente España, Portugal y Marruecos (Uruguay, Argentina y Paraguay también recibirán un partido) y que anuncia varios cambios.
La principal diferencia se proyecta en la cantidad de selecciones en competencia. La propuesta de ampliar el torneo se presentó el año pasado. Es más, el propio presidente del organismo Gianni Infantino confirmó que el éxito de la actual competición, recientemente ampliada a 48 equipos, es un impulso para estudiar un torneo con 64 equipos.
Hasta con nueve clasificados de Conmebol: qué tan real es el Mundial 2030 con 64 equipos que quiere Gianni Infantino
“Al hacer un Mundial, es importante organizarlo para todo el mundo, no solo para Europa y Sudamérica, sino para el mundo entero. Todas las naciones deberían poder soñar con participar en el Mundial”, dijo el mandamás a la emisora suiza Blue Sport, después de ser consultado si el torneo podría crecer a 64 equipos. “Se puede apreciar que la calidad de los equipos es altísima, sigue mejorando en todo el mundo. Si no se les da a los países más pequeños la oportunidad de participar en la Copa del Mundo, carecerán del incentivo necesario para seguir mejorando”, explicó.
En 2017, el consejo de la FIFA aprobó la ampliación del Mundial de 32 a 48 equipos. Sin embargo, en abril de 2025, la Conmebol presentó una propuesta para aumentar el número de equipos participantes en el Mundial de 2030 a 64. Una disposición sobre la cual aún no se ha tomado decisión alguna.
La postura fue refrendada por el mandamás del fútbol sudamericano Alejandro Domínguez, quien volvió sobre el tema en un taxativo mensaje publicado en su cuenta de X, donde insistió sobre el punto. “Trabajamos para que el Mundial 2030 se dispute con 64 selecciones en homenaje al Centenario de la Copa del Mundo. El fútbol de selecciones crece cuando se abre al mundo. La expansión a 48 equipos demostró que una mayor participación genera más oportunidades, impulsa el desarrollo del fútbol y convierte al Mundial en una verdadera fiesta global”, explicó.
El dirigente paraguayo se entusiasmó. “¡El próximo se juega en casa! En 2030 se viene el Mundial de Uruguay, Argentina y Paraguay. Una gran oportunidad para el fútbol, para celebrar el Centenario de la Copa del Mundo con una competencia con 64 equipos", sostuvo como expresión de deseo, aunque muchos tomaron su mensaje como una especie de confirmación.
Detractores
El presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, es uno de los que más se ha opuesto a la propuesta. En más de una ocasión, el esloveno ha dicho que es una “mala idea” tanto para el torneo en sí como para el proceso de clasificación.
No es el único. El presidente de la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), el jeque bareiní Salman bin Ibrahim Al Khalifa, estuvo de acuerdo con su par europeo, afirmando que una mayor expansión traería “caos en varios sentidos”. “Esta es una proposición que no me parece correcta, esta expansión dañaría el ecosistema futbolístico en general”, afirmó, en la misma línea, el canadiense Víctor Montagliani, presidente de la Concacaf.
A pesar de todas esas opiniones divergentes, Andrew Giuliani, el director ejecutivo del grupo de trabajo de la Casa Blanca para la Copa Mundial, advirtió que Estados Unidos podría considerar presentar una candidatura para albergar la de 2038, una edición en que sería capaz de gestionar si se ampliara a tal número de selecciones.
La postura oficial de la FIFA siempre ha sido debatir las ideas de expansión con las partes interesadas y que tiene la obligación de considerar cualquier propuesta de los miembros del consejo, quienes tomarán la decisión final. Aunque tampoco es una decisión inminente.
Problemas funcionales
Cuando Infantino fue elegido por primera vez en 2016, parte de su programa electoral consistía en aumentar el número de equipos participantes en la Copa del Mundo de 32 a 40. En menos de un año, esa cifra aumentó a 48 y fue aprobada por el Consejo de la FIFA, con vigencia a partir de la fase final de 2026.

Desde entonces, nunca han cesado las especulaciones de que la FIFA querría ir más allá y más rápido. Se habló de aumentar el número de equipos a 48 para la fase final de 2022, pero hubo coincidencia en que Qatar no podría organizar un torneo de ese tamaño por sí solo. Precisamente, ese es el gran problema, cuanto más grande es la Copa del Mundo, más difícil resulta organizarla.
Este año se disputó en tres países de una vasta región como es toda Norteamérica con México, Canadá y Estados Unidos. En 2030, los partidos se jugarán en seis países: Marruecos, Portugal, España, además de Argentina, Paraguay y Uruguay, que serán los anfitriones de la fecha inaugural, vinculada a la celebración del centenario del torneo.
Aún se discute cómo Arabia Saudita podría afrontar un torneo de 64 equipos, con 128 partidos, en 2034. Sin embargo, es una excelente manera de ganar votos. En primer lugar, ofrece a más países la oportunidad de participar en un Mundial. De hecho, un Mundial con 64 equipos permitiría la clasificación de casi un tercio de los 211 países afiliados a la FIFA.
Un Mundial más grande también significa mayores ingresos para distribuir entre las asociaciones miembro. Respecto a la estructura del torneo y el formato de competición, los promotores de este nuevo cambio advierten que solo se supliría la clasificación de los mejores terceros de cada grupo para que avanzaran los dos primeros puestos.
¿Y las Eliminatorias?
La designación de tres países sudamericanos como sede de un partido inicial advierte sobre los problemas de funcionamiento que se presentarán en las próximas clasificatorias. Con Uruguay, Argentina y Paraguay ya invitados a la fiesta final, solo siete selecciones deberán disputar la competencia previa.
Algo que ya adelanta un problema. En la última Copa del Mundo, los equipos de Conmebol obtuvieron seis cupos directos y un repechaje, con 48 selecciones en la fase final en la cita planetaria. Es decir, con 16 equipos más (si persiste la intención de llegar a 64), proporcionalmente, deberían aumentar las plazas para esta parte del mundo. Hasta ahora lo único claro es que las Eliminatorias se jugarán con formato Todos contra Todos.
En ese escenario, los siete países restantes deberían tener un lugar asegurado en el 2030. La situación es compleja, ya que restaría cualquier opción de competitividad a las Eliminatorias Sudamericanas. Según se enteró El Deportivo, las federaciones miembros inicialmente se opusieron a esa situación.
Sin embargo, todavía se buscan fórmulas para que las asociaciones cedan frente a esa posibilidad. Una de las opciones es que vayan 9 de 10 (incluidos los coorganizadores) para que exista un incentivo deportivo por el que batallar.
La otra solución es que asistan todos a la fase final, pero que de todas maneras se jueguen las clasificatorias, uno de los principales ingresos de las selecciones, por la venta de los derechos de televisión de los partidos, o que vayan todos e igual se jueguen las Eliminatorias
Existe una tercera vía: si van todos los países, la idea es que el puntaje que obtengan en las Eliminatorias como una base ponderada para las próximas, pensando en el proceso de 2034. Todo está por verse.