Austin, 7 ago (EFE).- Un mes después de que Lorenzo Salgado Araujo muriera por los disparos de un agente migratorio, la comunidad latina de Houston recordó este viernes al trabajador mexicano con una caravana hasta el lugar de su muerte, mientras las autoridades locales intentan esclarecer un caso sobre el que aún quedan numerosas incógnitas.
Familiares y miembros de la comunidad pasaron en caravana por el memorial levantado en Canal Street, en el histórico barrio mexicano de Magnolia Park, donde flores, velas y mensajes se han ido acumulando desde que Salgado, un obrero de la construcción de 52 años, murió el pasado 7 de julio.
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El homenaje llega apenas un día después de que el condado de Harris aprobara destinar 2,5 millones de dólares durante los próximos tres años a una investigación independiente de la fiscalía local sobre la actuación de los agentes federales.
Un mes después, la fiscalía todavía desconoce la identidad del agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés) que disparó contra Salgado y la de los demás uniformados que participaron en el operativo.
Las agencias federales tampoco han entregado todas las pruebas que poseen sobre el caso, según denunció este jueves el fiscal del condado, Sean Teare, quien advirtió que está dispuesto incluso a acudir a los tribunales para conseguirlas.
La versión oficial del Gobierno y el relato de los tres hombres que viajaban con Salgado siguen enfrentados.
Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés), Salgado embistió un vehículo de ICE, desobedeció varias órdenes y "utilizó su vehículo como arma para intentar arrollar" a un agente, quien disparó en "defensa propia".
"Ellos no sabían quiénes los estaban persiguiendo ni qué estaba pasando", explicó a EFE Ruby Powers, abogada de Víctor Salgado, hermano de Lorenzo, quien permanece bajo custodia migratoria.
Según el testimonio de Víctor, varios vehículos sin identificación policial comenzaron a seguirlos mientras los cuatro se dirigían a una obra. Tras detenerse, un hombre se acercó por un costado de la camioneta, gritó "¡paren!" y disparó por una ventanilla abierta.
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Otro de los pasajeros, José Trinidad Rojas, fue liberado después de que un juez aceptara su petición de habeas corpus y aseguró posteriormente a la cadena CNN que Salgado nunca intentó arrollar a los agentes.
Rojas afirmó además que los agentes sacaron a los hombres por la fuerza del vehículo y que Salgado, pese a estar gravemente herido, fue esposado y colocado en el suelo.
DHS sostiene que los agentes involucrados no portaban cámaras corporales y las autoridades aún no han publicado imágenes del tiroteo.
Una semana después de la muerte, el FBI solicitó registrar la camioneta tras señalar que había encontrado bolsas con una sustancia que sospechaba era metanfetamina.
Sin embargo, las pruebas dieron negativo para drogas, según confirmó posteriormente la fiscalía. Los abogados de la familia sostienen que se trataba de sal que los trabajadores utilizaban para preparar una bebida casera de electrolitos durante sus jornadas bajo el calor de Texas.
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La muerte de Salgado ocurrió además en medio de una intensificación de las operaciones migratorias de la Administración de Donald Trump.
Más de 50.000 personas fueron arrestadas por las autoridades migratorias en julio, la cifra mensual más alta desde el regreso del republicano al poder, según confirmó a EFE un alto funcionario de DHS.
Desde enero de 2025 se han registrado además al menos 30 incidentes en los que agentes de ICE dispararon contra civiles, con ocho muertos, según el medio especializado The Trace.
Ante el aumento de estos incidentes, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, pidió en junio una investigación "independiente" sobre las muertes vinculadas a operaciones migratorias y criticó la "falta de transparencia" de las autoridades estadounidenses. EFE
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