Natación
La natación española sube, cinco años después, a un podio continental

Hugo González, en la final individual de 200 estilos este domingo.AFP
Actualizado Domingo, 16 agosto 2026 - 20:03
Las medallas llegaron el último día, como un premio demorado, pero merecido tras tantas buenas actuaciones. Como un mérito adquirido después de tantos récords, como una deuda saldada, como un derecho adquirido luego de tantas actuaciones relevantes. Una de plata y otra de bronce. Plata de Hugo González en los 200 estilos y bronce de Laura Cabanes en los 200 mariposa.
No hubo oro, el metal que establece las auténticas jerarquías. Y esa es una espinita clavada en el corazón de la natación española. Pero, después de la sequía de metales en la humedad esquiva de las aguas, sientan muy bien por angustiosamente tardías, por casi póstumas.
ya fue campeón de 200 estilos en Budapest2021 y, en piscina corta en Lublin2025. Se hubiera hecho acreedor de nuevo al oro si no hubiera existido Hubert Kos en una prueba de altos vuelos. Hugo sólo se inclinó en los 10 últimos metros, en los que el húngaro lo aguantó con una marca (1:54.24) que le arrebataba al español el récord de los Campeonatos y colocaba a su poseedor en el cuarto lugar histórico. Hugo fue superior a sí mismo. Se situó, con 1:54.44, en el sexto lugar de esa historia y batió el récord de España. Revalida ese su título europeo de Budapest2021. Es el mismo siendo mejor. Es mejor siendo el mismo.
Laura Cabanes no es, al menos aún, a los 20 años, Mireia Belmonte. Pero nos la recordó. Nos ayudó a recordarla. Mireia fue campeona olímpica de esos 200 mariposa en Río2016. Y mundial en Budapest2017. Y europea en Berlín2014. Laura peleó hasta el final y únicamente bajó la cabeza (2:07.21) ante la británica Keanna MacInnes (2:05.90) y la danesa Helena Bach (2:06.14). Laura no es Mireia, no al menos todavía, decimos. Pero, aunque su corona de bronce no es tan valiosa como las de oro de Mireia, de algún modo recibe con ella una forma de herencia.
Laura remató su actuación formando parte del cuarteto de 4x100 estilos que, también con Irene Ciércoles, Alba Vázquez y María Daza, terminó en octava posición con récord de España (4:00.25) y no tan lejos de Gran Bretaña, Italia y Rusia. También el mismo cuarteto lo había mejorado en las semifinales de la mañana (4:01.32).
Los hombres lo hicieron aún mejor en la misma prueba. Sin plusmarca, aunque a sólo cuatro centésimas, con sus 3:32.15. Luca Hoek, espléndido de nuevo, hizo su tramo de crol en menos de 47 segundos (46.85). Únicamente lo igualó Kornev, que contribuyó como el que más al triunfo de Rusia (3:28.67), en cerrada lucha con Italia (3:28.76) y Francia (3:29.03). Léon Marchand estaba en el equipo después de ganar los 400 libre con récord nacional (3:43.14).
Para mucha gente, los 50 libre adquirieron una importancia simbólica con el triunfo del ucraniano Nikita Sheremet (21.13, séptima marca de la historia) sobre el ruso Egor Kornev (21.37). Es imposible no pensar en la guerra, sobre todo porque los rusos han acudido a París como neutrales, ataviados con un chándal negro desprovisto de insignias, y no han escuchado ni su himno, silenciado, ni contemplado su bandera, proscrita.
En dos centésimas se jugaron las medallas en los 50 braza Ruta Meilutyte (29.93), Benedetta Pilato (29.94) y Mona McSharri (29.95). María Ramos fue octava.