
“Es un deporte completamente distinto”. La frase de Serena Williams sobre las distancias entre el tenis masculino y femenino volvió a circular luego de que Ignacio Buse afirmara que podría vencer a la número uno del ranking de la Asociación de Tenis Femenino (WTA), Elena Rybakina, incluso si él estuviera ubicado entre los 100 o 200 mejores del circuito masculino.
La declaración del peruano, actual número 35 del ranking ATP, generó una discusión que trascendió su figura. Parte de los usuarios en redes sociales interpretó sus palabras como una falta de respeto hacia el circuito femenino. Otros consideraron que planteó una diferencia deportiva que varias campeonas ya habían reconocido en público.
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Buse hizo el comentario durante una transmisión con el influencer conocido como ‘Cristorata’. Ante la pregunta sobre un hipotético partido ante la líder de la WTA, respondió con seguridad que sí podría imponerse, aunque introdujo una precisión: “Hay que respetar, obvio”.
El registro se difundió en videos breves que muestran la consulta, la respuesta del tenista y la risa de quien lo entrevistaba. Ese recorte dejó fuera el matiz añadido por Buse y favoreció una lectura más confrontativa de sus palabras. La escena, además, ocurrió en un espacio distendido, lejos de una conferencia de prensa o una entrevista dedicada al análisis técnico del tenis.
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El tenista nacional apareció en una transmisión en vivo junto a un reconocido streamer y fue consultado sobre si, siendo Top 100 o 200, vencería a la actual monarca del circuito WTA. Crédito: X Miguelcmm1
El deportista nacional también explicó luego que el tenis masculino y femenino son totalmente distintos y no se puede comparar, en alusión a la diferencia biológica que permite a los hombres un mayor despliegue físico y de fuerza.
No hay elementos en sus dichos que indiquen un menosprecio a Rybakina ni al nivel del tenis femenino. La discusión se concentró, en cambio, en una cuestión que suele provocar reacciones intensas: qué ocurriría si jugadores y jugadoras de la élite compitieran bajo las mismas reglas y en una cancha convencional.
El tenis masculino y femenino tiene las mismas dimensiones de pista, reglamento básico y objetivos competitivos. Las diferencias aparecen en la velocidad de saque, la potencia de los golpes, la capacidad de aceleración y las exigencias físicas de los intercambios.
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La propia Serena Williams, ganadora de 23 títulos de Grand Slam en individuales, se refirió a esa distancia cuando Andy Murray bromeó con la posibilidad de enfrentarla. La estadounidense dijo que perdería “6-0, 6-0” y definió ambas ramas como deportes distintos por la velocidad y potencia de los hombres.
Su reflexión no buscaba desmerecer el circuito femenino. Williams fue una de sus principales figuras y sostuvo durante dos décadas una carrera que modificó los estándares de competitividad del deporte. La comparación apuntaba a la diferencia física promedio entre atletas de ambos sexos, no al valor deportivo de una categoría sobre otra.
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La ex número uno española Garbiñe Muguruza expresó una idea similar en diciembre de 2025. La campeona de Roland Garros y Wimbledon contó que, aun en su mejor momento, un jugador juvenil masculino podría haberle ganado. También recordó que no conseguía imponerse a algunos de sus compañeros de entrenamiento, pese a que no eran profesionales de alto nivel.
“Hay mucha diferencia”, afirmó Muguruza. “No es solamente la potencia”, agregó, antes de mencionar factores como la musculatura y la resistencia en partidos largos.

La discusión tuvo un antecedente reciente el 28 de diciembre de 2025, cuando Nick Kyrgios derrotó por 6-3 y 6-3 a Aryna Sabalenka en una exhibición denominada Batalla de los Sexos, disputada en Dubái. Sabalenka era entonces la número uno del mundo.
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El resultado debe leerse con cautela. El encuentro tuvo reglas especiales: Sabalenka jugó con una parte de la cancha reducida en 9% y ambos tenistas contaron con un solo saque por punto. Kyrgios, ex número 13 del mundo, llegaba con escasa actividad debido a problemas físicos, aunque conservaba herramientas propias de un jugador que llegó a una final de Grand Slam.
La exhibición no constituye una prueba definitiva sobre todos los cruces posibles entre hombres y mujeres. Sí expuso una diferencia física que jugadoras como Williams y Muguruza reconocieron antes. En ese marco, la frase de Buse abrió una polémica que excede su respuesta y vuelve a poner bajo discusión dos circuitos que compiten con parámetros distintos.
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