Ilia Topuria ha roto su silencio tras el duro revés sufrido ante Justin Gaethje y ha explicado cómo afronta la primera derrota de su carrera profesional.
El hispanogeorgiano, que perdió el cinturón del peso ligero de la UFC en junio y sufrió fracturas en ambas órbitas, en el tabique nasal y en el pie, asegura que el golpe no ha reducido su deseo de volver a competir: su intención es regresar al octágono cuando complete su recuperación física y mental.
Topuria cayó ante Gaethje el 14 de junio en el combate celebrado en los jardines de la Casa Blanca, en una pelea que puso fin a su invicto profesional. El estadounidense se impuso después de cuatro asaltos y se convirtió en campeón indiscutido del ligero, mientras el equipo del 'Matador' decidió detener el combate ante el castigo acumulado.
El peleador relata en un ensayo que firma con su puño y letra que el instante más duro llegó después de abandonar la competición, cuando se vio por primera vez el rostro dañado por la pelea. "No puede ser. No puede ser que este sea yo", pensó al mirarse al espejo, incapaz de reconocerse durante unos segundos.
Sin embargo, esa imagen no desembocó en un ajuste de cuentas consigo mismo. Topuria sostiene que, pese al daño físico y al final de su racha de 17 victorias en 18 combates profesionales, mantuvo la tranquilidad de haber llegado preparado y de haber entregado todo en la jaula.
Esa certeza, explica, le permitió aceptar un resultado adverso sin esconderse tras explicaciones externas. "Cuando sabes dentro de ti que lo has entregado todo, el resultado duele, pero no te destruye", escribe Topuria.
El ya excampeón considera que la derrota no debe borrarse ni reinterpretarse como un accidente ajeno a su recorrido, sino asumirse como una experiencia necesaria para descubrir una faceta de sí mismo que no había tenido que explorar durante su carrera invicta.

Ilia Topuria, durante su pelea contra Justin Gaethje en la Casa Blanca.
EFE
La reflexión está atravesada por su dimensión religiosa. Topuria asegura que ha intentado aceptar el resultado desde la convicción de que un contratiempo puede obligarle a reconsiderar sus planes, y que la derrota le ofreció la posibilidad de comprobar si las ideas que defendía en los triunfos -fe, carácter y capacidad para levantarse- seguían vigentes cuando el desenlace era el contrario.
Recuperar el impulso
Tras la lesión y el parón, el campeón hispanogeorgiano tuvo que responder preguntas que hasta entonces no se había formulado: quién era después de perder, si su confianza dependía de un récord sin mancha y si conservaba el amor por las artes marciales mixtas.
Su conclusión es que el tropiezo produjo el efecto inverso al esperado: multiplicó su motivación. "La derrota no apagó el fuego, sino que lo hizo más grande", explica.
Topuria no oculta que todavía trata de identificar qué le mueve exactamente a regresar: la competición, el orgullo, el dinero o el vínculo con un deporte al que ha dedicado su vida. Pero sí tiene clara una idea: "No quiero que pasen veinte años, mirar atrás y pensar que tenía que haber arriesgado más".
Su vuelta no tiene aún fecha definida. Las especulaciones situaban una posible reaparición a finales de 2026, aunque el tiempo de recuperación de sus lesiones y el propio mensaje del peleador invitan a descartar cualquier precipitación.
Su rival, Gaethje, también ha anunciado que no volverá a luchar este año debido a los problemas en ambas manos que arrastra desde aquella pelea, un escenario que podría abrir la puerta a una revancha en 2027.
Un regreso sin promesas
Topuria rechaza que su siguiente combate deba entenderse como un intento de borrar una derrota. No puede hacerlo y tampoco quiere: considera aquel resultado parte de su historia y de la experiencia con la que afrontará el futuro.
"No quiero volver para borrar una derrota. No puedo borrarla y tampoco deseo hacerlo: forma parte de mí. Quiero regresar porque aún deseo descubrir hasta dónde puedo llegar, porque todavía tengo fuego, porque sigo amando el camino y porque ahora vuelvo con algo que antes no poseía: la experiencia de haber caído", relata.
"No quiero que nadie vea en mí a un hombre que nunca cae, porque sería mentira", señala. Su mensaje trasciende el octágono: perder un combate, fallar en un proyecto o atravesar una etapa de crisis no determina definitivamente a una persona. Para Topuria, lo decisivo es la respuesta posterior.
El peleador no fija un rival ni ofrece un pronóstico para su regreso, pero sí reivindica la voluntad de seguir intentándolo. "No me van a ver dejar de intentarlo", concluye, con la primera derrota de su carrera ya integrada en una reconstrucción que espera trasladar de nuevo a la UFC.