“Caminos cierra el disco, pero en realidad lo abrió”, comenta Jorge Coulon cuando se refiere a la canción que le da título al nuevo disco de Inti Illimani. En efecto, es la última canción del repertorio, pero fue la primera que el grupo trabajó en su sala de ensayo en La Reina. En realidad, tomaron una idea que venia circulando y la desarrollaron. “En el disco anterior, había una canción que se llama Chile es un camino, un poco de ahí partió -rememora Coulon-. Chile es un camino, pero pucha, todos son caminos, trayectorias”.
La idea de celebrar ese camino, con música, cruzó al nuevo trabajo del célebre conjunto, grabado durante tres semanas en el estudio Santuario Sónico y disponible desde esta semana en las plataformas digitales. “Caminar, caminar, sin volver la vista atrás”, cantan en aquella canción que les sirvió de farol creativo. Un camino que revisita lugares de memoria, ofrece momentos de reflexión y encamina hacia la celebración de los 60 años de vida del grupo que completan César Jara, David Azán, Daniel Cantillana, Christian “Búho” González, Efrén Viera, Juan Flores Luza y Camilo Lema. “Es el camino a los 60 años, es un camino en el sentido de que el conjunto tiene una vía muy larga por delante, aunque tengamos este aniversario que suena como muy rimbombante”, acota Marcelo Coulon.
A pesar de la impronta de los hermanos Coulon, como los nombres históricos del grupo, en realidad, se articulan como un colectivo a la hora de trabajar. “Este es un disco muy colectivo, como la mayoría de los discos de Inti Illimani -explica Jorge Coulon-. Ha habido mucha intervención, mucha colaboración en los arreglos, incluso en los textos, siempre buscar palabras o de repente frases que hacían más sentido de otra manera”.

Esa colaboración es la que les permitió trazar el universo sonoro del disco, en que la exploración por la música latinoamericana, los llevó hacia los rincones del vals peruano, la cumbia, entre otros. De alguna forma, resumiendo los intereses del conjunto. “Una vez que teníamos los 10 temas nos dimos cuenta que no nos faltaba ninguna temática que tocar, cuando uno dibuja un disco va viendo qué puede faltar -detalla Marcelo Coulon-. Nos dimos cuenta de que estábamos pisando en un terreno bien nuestro, haciendo algunas cosas que no son las más típicas del Inti Illimani, buscando cierta sonoridad o ciertos ritmos que van de a poquitito haciéndose parte de nuestro repertorio”.
Ante todo, el Inti no abandona su interés en plasmar una reflexión. Una mirada profundamente humanista, es la que abre el disco con El Fuego de la Memoria, escrita por Daniel Cantillana y con música de David Azán, en una referencia a la esperanza en clave de poesía. “Como un fuego subterráneo que incendia en su rebrotar/desde las mismas raíces hasta lo alto del Tepual/El fuego de la memoria que no dejara de arder/Vieja luz que anunciará el amanecer”, canta el grupo con sus característicos arreglos vocales. A Jorge Coulon la letra le gatilló de inmediato una conexión. “Tengo un amigo que es un filósofo sufí turco con el que tengo una amistad desde hace ya varios años, y el texto me evocó inmediatamente, más que el sufismo, el sufismo es un fuego de la memoria, al Zoroastrismo, la cuna de las religiones monoteístas, donde claro, el símbolo o la ritualidad estaba en conservar un fuego. Y eso hace mucho sentido con la época actual. La gran mística no tiene edad”.
El Inti también se expande hacia la música de vocación bailable, en la animada cumbia Todo en ti, cuyo videoclip fue protagonizado por los actores Katty Kowaleczko y Daniel Alcaíno. Un trabajo delicado, que a su vez, remite a una idea que hay en el conjunto respecto al género ineludible en fiestas universitarias y fondas. Una mirada que ya han plasmado en temas como Sobre tu playa. “Nosotros tenemos una posición al respecto -subrraya Jorge Coulon-. La cumbia chilena dieciochera es un género nacional, pero de alguna manera mira la cumbia desde el punto de vista de la diversión, de la festividad. Pero la impresión que nosotros siempre hemos tenido conociendo de la música colombiana como la hemos conocido durante tantos años, es que hay una elegancia en la cumbia colombiana que de alguna manera se pierde en esta cumbia austral. Como que se nos sueltan las trenzas de la diversión y se pierde una finura y una elegancia que la cumbia tiene. La danza de la cumbia, es súper elegante”.
A tono con la historia del Inti, el disco contiene una reflexión contingente. Escrita en letra y música por David Azán, La Verdad no Obedece, plantea una mirada que podría remitir a Chile como a otros puntos del orbe. “Dicen patria escondiendo la espada, dicen paz invocando la ley/Pero el trigo no crece en la sombra y mi pueblo pueblo se postra en tu rey”, dice la letra, construida con imágenes de clara vocación poética. “Es una canción que tenía que estar presente de esa manera u de otra, pero en ese carril de expresión”, dice Marcelo Coulon. Por su lado, a Jorge Coulon, lo convenció de inmediato. “Yo la recibí con mucha alegría, como que hacía falta algo así -comenta-. Hemos ido derivando a una especie de tibieza general, de no pisar huevos, de no pisar callos, pero en esa deriva se han ido corriendo mucho los cercos también. Yo lo veo mucho como navegar en velero; de repente tienes que cargarte mucho para un lado, porque si no el velero se te da vuelta para el otro”.

También hay espacio para tributar a un viejo amigo del grupo, el fallecido Patricio Manns. En su memoria, Daniel Cantillana escribió La Copa Alzada, un tema de guitarra arpegiada que parece perfilar al cantautor y celebrarlo con un brindis a la eternidad. “No soy yo quien para escribirte un homenaje/Y la verdad es que te debo tanto y más/Siempre tus páginas te vi de los paisajes, de un mundo justo que hoy nos toca imaginar”, dice la letra. Y para remarcar la sorpresa, se oye al mismo Manns recitando un extracto de Sonata Solidaria, pieza compuesta para el film cubano, Cantata de Chile, de Humberto Solás. “Teníamos esa grabación que la hemos usado en más de una ocasión en los conciertos”, apunta Jorge Coulon. “La idea es que no se pierda nada de Patricio Manns”.
Manns también flota en otro momento del álbum. Originalmente, La Tramontana, era un texto del cantautor que nunca se grabó. Empeñados en recuperarla, David Azán, quien fue guitarrista de Manns durante 10 años, intentó reconstruirla a partir de sus recuerdos. Y allí ocurrió una coincidencia. El cantautor italiano Giulio Wilson, quien grabo el disco Agua junto a los Inti en 2023, se llevó a Europa un ejemplar de Cantología, el libro que reúne todo el trabajo en verso del hombre de Arriba en la Cordillera. “Y yo creo que intervino el Pato desde alguna parte, porque Giulio nos comentó ‘esta canción me tiene loco’ -recuerda Jorge Coulon-. Y nos mandó una idea de música. Y resulta que esa música que nos mandó tenía mucho que ver con la que recordaba David”. Ahí terminó de encajar.
Entre los surcos de Caminos, se escucha la voz de otro invitado; el precursor del trap chileno, Pablo Chill-E suena en Abya Yala. Una canción que hace referencia al antiguo nombre con el que algunos pueblos originarios llamaban al continente americano. Se trata de una composición con vocación de himno, que con sus trabajadas armonías vocales podría emparentarse con otros temas del Inti, como Simón Bolívar o América novia mía. El encuentro entre dos universos musicales, a primera vista muy diferentes, se gestó a partir de un encuentro. “El año pasado con Marcelo hicimos un trabajo en el centro cultural Shishigang, que se llamaba Paya y batalla, juntando la improvisación en décima con las batallas de rap. Fue una experiencia extraordinaria, aprendimos muchísimo. Entonces por ese lado teníamos el contacto”, explica Jorge Coulon. Al trapero le acercaron la idea, fue al estudio, escuchó la canción y luego envió su parte. “Hemos tratado de mantener un contacto que no siempre ha sido fácil, porque los prejuicios funcionan para un lado y para otro, digamos. Pero la buena disposición que él mostró inmediatamente, habla muy bien de la posibilidad de no crear mundos incomunicados”, agrega el músico.

-¿Cómo han visto ustedes la irrupción de gente joven que cultiva el interés por la música latinoamericana? De alguna forma, siguiendo lo que han hecho ustedes, o gente como Victor Jara…
Jorge Coulon: Mira, en general nosotros tenemos bastante contacto con juventud, por una parte a través de nuestra actividad con el colegio [NdR: Sol del Illimani] ahí en La Florida, pero también porque se nos acercan muchos cabros a conversar. Bueno, ya hemos vivido suficiente para saber que esta historia se repite cíclicamente, hay cosas que vuelven, cosas de las cuales uno se satura, y después la siguiente generación retoma. Nosotros mismos lo vivimos así, digamos. Entonces yo creo que viene una necesidad de identidad, sobre todo de saber desde dónde conversamos con el mundo. Porque si no, y voy a citar a Albert Camus, el sentido de no pertenencia, el sentido de lo que él llamaba el “de paysament”, el de no ser de ninguna parte, es tremendamente doloroso, especialmente para los jóvenes, que siempre andan buscando de dónde vienen. Entonces yo creo que se viene una generación interesante en ese sentido, nunca se ha interrumpido. Y ahora, por ejemplo, está el caso de este muchacho argentino, el Milo J, que tiene un perfil, una búsqueda …¿si escuché su disco? Sí, me encantó.
Marcelo Coulon: Nosotros crecimos con gente como el Víctor, gente que nos ayudaba a pararnos en el escenario. Entonces es como un deber nuestro que esos eslabones nunca se corten entre los artistas y tenemos que estar muy ligados porque de esa manera crecemos todos.
-Al principio hablaban de esta idea del camino, para el disco. Y uno ve a los Rolling Stones que acaban de sacar disco, a McCartney, es decir, gente alrededor de los 80 años ¿ustedes, que ya se acercan a esa edad, se han preguntado si ese camino continuará o le pondrán un final?
JC: Yo voy a cumplir 80 años el próximo año, entonces no me resulta tan lejano, digamos (rie). Yo creo que uno no se proyecta así, o sea, si me preguntabas hace 20 años atrás yo te habría dicho no, no me imagino a los 80 años. Pero hemos seguido, el grupo ha seguido con una vitalidad extraordinaria. Y si, con Marcelo hemos conversado más de una vez, en algún momento esto se va a terminar, o por propia voluntad o por voluntad divina. Pero es una pregunta que hay que hacerse nomás en el momento. Personalmente, hay cosas que me cuesta más hacer ahora, pero comparado con lo que yo me imaginaba que era llegar a los 80 años, me siento súper bien.
MC: ¡Yo tengo bastante menos que él! Ajaja (ríe) Lo bonito es que esto lo hemos conversado en el grupo muy seriamente, también con su tallita, porque es un tema que es bueno conversarlo. Si por una razón querida o involuntaria ocurre, la pregunta queda más bien al lado de los muchachos ¿quieren seguir? Porque ya no va a haber ninguno de los de antes. Y la respuesta es un sí absoluto porque hay muchas ganas de hacer cosas, muchas ganas. Lo difícil sería si estuviéramos ya viviendo de glorias pasadas, haciendo el mismo repertorio siempre sin creación nueva, ahí es cuando deberíamos todos colgar los botines. Pero este es un disco hecho aquí, en esta sala que tú ves salió todo, desde la primera nota hasta el último de los textos. Con esa fuerza, con esas ganas de hacer, hay Inti Illimani para mucho rato, estemos o no estemos. Eso se decide en el camino.
Mientras, Caminos estará disponible en formato de CD, vinilo y en plataformas digitales. El conjunto además se apresta a lanzarlo de manera oficial con una presentación en el Teatro Caupolicán, el próximo viernes 7 de agosto. Aquel será el punto de partida de una gira nacional, en la que grupo se presentará en Coquimbo, Calama, Arica, Iquique, Rancagua, Buin, Osorno, Puerto Varas, Temuco, Los Ángeles, Valdivia, Punta Arenas, Valparaíso, Chillán y Concepción, para cerrar en diciembre con sendos shows en el Nescafé de las Artes. “Queremos mostrarles todo el disco y que ojalá les guste, como nos gustó a nosotros -dice Marcelo Coulon-. Las puertas están más que abiertas para que esta buena idea que es Inti Illimani, tenga para rato”.
