Jairo Vélez no ocultó la emoción. El mediocampista blanquiazul recibió con entusiasmo su tercera citación a la Selección Peruana y dejó en claro que cada llamado lo toma como un estímulo para seguir escalando dentro del equipo nacional.
Para el futbolista de origen ecuatoriano y nacionalizado peruano, estar en la lista no es un punto de llegada sino una confirmación de que el camino recorrido tiene sentido. La fecha FIFA que se avecina lo encuentra en un buen momento individual y con la convicción de que el trabajo constante es la única fórmula que conoce.
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Vélez no tardó en expresar lo que sentía al enterarse de que volvía a ser considerado por el cuerpo técnico de la Bicolor. Para el volante, cada convocatoria tiene un peso especial, y esta no fue la excepción. La regularidad con la que ha aparecido en las listas lo posiciona como un nombre que empieza a ganar terreno en el esquema nacional.
“Siempre voy a estar aquí y solo me queda disfrutar. Este es mi tercer llamado a la Selección y estoy muy contento por eso”, afirmó el futbolista, con una sonrisa que dejaba poco margen para las interpretaciones.
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El mediocampista también subrayó que su presencia en la convocatoria no es casualidad ni producto de un golpe de suerte. Desde su perspectiva, la constancia en el día a día dentro del club es lo que le abre las puertas del equipo de todos. “Venimos trabajando, haciendo las cosas bien y eso es recompensa del trabajo”, subrayó, con la sobriedad de quien prefiere los hechos a las palabras.
La cifra que acompaña su nombre en la Selección también habla por sí sola: cuatro goles en sus presentaciones con la camiseta blanquirroja. Un registro que para un volante no es menor y que lo convierte en una pieza con llegada y definición, algo que no abunda en el mediocampo peruano. Ante la consulta sobre si espera mantener esa efectividad, Vélez fue claro y cauto a la vez. “Eso se da partido a partido y esperemos que Dios me siga ayudando y seguir trabajando con la misma mentalidad”, sostuvo.
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El presente del jugador en su club tiene matices. Alianza Lima atraviesa una etapa donde los resultados no terminan de acompañar las expectativas, aunque el reciente triunfo ante ADT funcionó como un bálsamo para el grupo. Vélez lo reconoció sin rodeos, con la honestidad de quien no busca maquillar una realidad que todos ven.
“Siempre es importante ganar. No se nos están dando las cosas, pero volvimos a ganar y estamos contentos por eso”, manifestó el futbolista, quien valoró el triunfo como un punto de inflexión en medio de una racha que no había sido del todo favorable para el conjunto de La Victoria.
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Cuando se le preguntó por la caída de Universitario en Cusco —resultado que podría tener implicancias en la pelea por los primeros lugares del torneo local—, Vélez optó por la discreción. Sin entrar en análisis del rival de patio, mantuvo el foco en lo propio. “La verdad que seguimos enfocados en nosotros y después ya se verá”, indicó, con la templanza de quien sabe que las distracciones no suman.

La fecha FIFA que viene depara compromisos de envergadura para la Selección Peruana. Vélez conoce bien ese escenario: en convocatorias anteriores, la Bicolor se midió ante Senegal y España, dos selecciones que pusieron a prueba el nivel del grupo y dejaron lecciones valiosas para el proceso.
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“Hemos tenido en otras convocatorias rivales como Senegal y España; son rivales del mismo fuerte, pero seguimos con la misma mentalidad de seguir creciendo y mejorar”, señaló el volante, quien trazó así una línea de continuidad entre los desafíos pasados y los que están por llegar.
Para Vélez, la exigencia de los próximos rivales no genera temor sino motivación. El mediocampista de Alianza Lima entiende que cada partido con la camiseta nacional es una oportunidad para demostrar que pertenece a ese nivel, y que la única manera de consolidarse es enfrentar a los mejores con la misma actitud de siempre. “Como en los anteriores partidos, son rivales muy fuertes, pero vamos con la misma mentalidad de seguir creciendo”, concluyó el jugador, que llega a esta cita con la Bicolor con el hambre intacto y la certeza de que su lugar en la selección se gana partido a partido.
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