Juli Savioli: “No sos una mierda como pensás, me digo”

2026/08/16

¿Cómo fue que a los once años de edad Juliana ya tenía un club de seguidores? Es actriz y creadora de contenido. A los once creaba desde cero con sus videos en Youtube una comunidad que en ese tiempo tenía 80.000 seguidores y que hoy tiene ocho millones y medio en TikTok y más de tres millones en Instagram. Es la dueña de un público gigante. Fue criada bajo la exigencia y la estricta disciplina de la danza clásica y vive programada para producir sin parar. Y lo más importante, es muy talentosa, histriónica y graciosa. Una gran comediante.

– ¿Pesa saber que te sigue tanta gente?

– Sí, pero es un peso que uno elige y que te trae mucho amor, mucha aventura y que elijo todos los días.

– Son millones. ¿Tenés dimensión de que es un pueblo, una gran ciudad?

– Sí, mucho no lo dimensiono, creo que no le tengo que dar tanta importancia porque un día esto va a terminar, creo que fue un momento en que tuve muchos seguidores. Ahora es muy difícil subir los seguidores, cuando estás con un pico alto de números tienen que pasar cosas extraordinarias para que te siga más público.

“TENGO QUE SER LA MEJOR EN ABSOLUTAMENTE TODO LO QUE HAGA, NO PUEDO LIBRARME DE ESO Y SIEMPRE ME ESTOY CASTIGANDO”

– A los tres años empezaste a estudiar danza clásica, es una disciplina que necesita dedicación, exigencia, trabajo y que busca la perfección. ¿Se hizo carne esa búsqueda?

– Si, lo traslado absolutamente a todo, desde hacer los videos hasta no poder disfrutar el trabajo, quiero ser la mejor en absolutamente todo lo que haga. No puedo ser más o menos, tengo que exigirme y perfeccionarlo hasta dar la mejor versión y siempre me estoy castigando por eso. Es un camino del que no puedo librarme por más que tenga terapia.

Entrevista de Maria Laura Santillan a Juli Savioli
"Cuando estás con un pico alto de números tienen que pasar cosas extraordinarias para que te siga más público", aseguró Juli Savioli (Fotos de Gustavo Gavotti)

“NO SOS UNA MIERDA COMO PENSÁS, ME DIGO”

– ¿Qué sería la perfección? ¿En qué momento te parece que un video está perfecto?

– No, no existe, estoy rendida. Sé que mi búsqueda es esa, pero nunca la voy a encontrar, ni encontrarme yo, porque no existe la perfección. Es una lucha que tengo en el ADN, estoy tratando de que se vaya un poco, de decirme palabras de confianza, “no sos una mierda como pensás”. Es todo el tiempo, todo el tiempo y es difícil.

“EL PSICÓLOGO ME PREGUNTÓ, ¿QUÉ ACTIVIDAD DISFRUTÁS Y NO TIENE UN FIN LUCRATIVO? TODO LO QUE NO SEA PRODUCTIVO ME GENERA CULPA”

– ¿Hacés terapia? ¿Ayuda?

– Si, me caga bastante a pedos el psicólogo. Me deja resonando muchas cosas, obviamente. Justamente esto me preguntó, ¿cuál es la actividad que realmente disfrutás y que no tiene un fin lucrativo? Cuando pienso en un personaje o en un video los pienso como si estuviese en una entrevista. Hay una productividad constante, y todo lo que no sea productivo me genera una culpa constante. Es muy difícil nivelarlo. Todo artístico, cantar, pintar, bailar, guionar, dirigir, actuar, tiene que estar en un mismo nivel y no se puede.

– ¿Qué es lo no productivo que hacés en la vida?

– Es que siento que hasta los vínculos son productivos, en el buen sentido.

– ¿Cuándo soltás todo?

- No, no existe. Es hasta con lo que ingiero. “No debo”, “tengo que hacer esto”, “tengo que comer esto”, “tengo que entrenar”, “tengo que cumplir”. Si te bajás un poco, cagaste, porque toda esa realidad que te construís se te cae a los dos segundos.

“CADA COSA QUE NO DEBERÍA COMER ES UNA PUÑALADA”

– Lo que ingiero, dijiste, usaste una palabra casi médica, no dijiste “lo que como”.

– Claro, jajajaja, sí.

– ¿Estás todo el tiempo cuidando lo que comés?

– Sí y cada cosa que no debería comer es una puñalada.

– ¿Por qué no deberías comer?

– Porque no puedo salir de eso, no puedo comer. No me dejo.

– No es que hay alguien que te dice que no podés.

– No, no, es todo lo que me quedó desde chiquita. No puedo.

– ¿Tiene relación con los años de danza clásica? La exigencia, la disciplina, la perfección y la comida, porque hay que ser muy flaco.

– Sí, no le encuentro otro origen.

– ¿Cuántos años duró la danza clásica?

– 16 años. Yo siempre le digo a mi vieja que tengo dos madres, una es la danza y otra ella.

– ¿Estás trabajando para darlo vuelta eso?

– Sí, cuesta, pero estoy bien en comparación a años anteriores.

Entrevista de Maria Laura Santillan a Juli Savioli
"Siempre le digo a mi vieja que tengo dos madres, una es la danza y otra ella", contó Juli Savioli

– ¿Hubo momentos peores?

– Sí. Nunca ninguno de nosotros va a dejar de darse con un caño, nunca va a llegar el día donde diga ‘ahora sí voy a disfrutar lo que tengo”. Siento que cuando tenga 50, 55 años, 60, voy a poder soltar, ahora es la edad para darle con todo porque después no sabés qué podés llegar a tener.

“NO ME GUSTA LA ROMANTIZACIÓN DEL DISFRUTE. HAY QUE TRABAJAR, HAY QUE HACER, HAY QUE PRODUCIR”

– Para vos ahora lo importante no es disfrutar, sino producir.

– Obviamente uno disfruta de las personas que conoce y con el laburo que hace para la gente. No me gusta la romantización del disfrute, que todo tiene que ser un disfrute. “Tranquila, relajada, disfrutá”. Hay que trabajar, hay que hacer, hay que producir, es la posibilidad que te da la vida.

– Dijiste que no disfrutabas de la comida.

– La comida la disfruto, pero me restrinjo bastantes cosas, es la verdad. Uno trata de disfrutar lo que se permite comer, yo siempre me replanteo el disfrute.

“ESTOY EN UNA ETAPA EN QUE NO HAGO COSAS MALAS, AUTOLESIVAS. PERO NO PUEDO NO CONTAR LO QUE COMO”

– ¿Tuviste trastornos alimenticios, no los pudiste superar del todo?

– Es por etapas, ahora estoy en una etapa en que no hago cosas malas en el sentido de autolesivas. Pero no puedo no contar lo que estoy comiendo, lo que comí en toda la semana. ‘Si me di estos permitidos sí o sí debería entrenar de esta forma’, entonces ‘si esos días como algo dulce no lo debería hacer porque ya lo hice el miércoles y el jueves también, ay, la concha de su madre’. Todavía me cuesta.

“CUENTO LOS NUTRIENTES, YO NO COMO EMPANADAS, YO NO COMO PASTAS, NO COMO PIZZAS…”

– ¿El conteo es de calorías?

– Sí, de nutrientes. Uno se va convirtiendo en eso, yo no como empanadas, yo no como pizza, no como pasta, no como…

– Es tremendo, no te das los gustos.

– No, y yo soy fan de lo dulce entonces me hago chocolatadas con leche en polvo, proteína y agua. Es rico.

– ¿Hacés ese menjunje porque engorda menos?

- Para mi cabeza, sí, obvio. Yo tengo que engañarla mucho.

– ¿Qué puede pasar si soltás todo?

– Pierdo el control.

– ¿No podrías parar de comer?

– Y sí. Y trato de no comprarme muchas cosas porque sé que puedo hacerlo.

– El miedo es el atracón, y después el vómito.

– Sí, sí, sí. Exacto.

– Es el cuco, lo que viviste años. Pero ahora está resultando tu conteo.

– Por eso, no estoy vomitando, pero tengo todo esto otro.

– “Todo esto otro” es la organización hasta el detalle de las calorías.

– Sí, es como la organización que tengo de los videos, de ciertos números. “Hubo estos números, pero deberían ser estos, si sigo teniendo menos de 1 millón…” “Bien, este tuvo ocho, este tres”. Las cuentas de los me gusta. Es el control de las cosas para saber que te sigue yendo bien, no desaparecer y seguir con lo que pretendés que sos. Porque la imagen también uno la tiene completamente distorsionada, es una realidad muy extraña porque no sabés qué sostenés al mismo tiempo.

Entrevista de Maria Laura Santillan a Juli Savioli
"No estoy vomitando, pero tengo todo esto otro", dijo Juli Savioli en entrevista con María Laura Santillán

– ¿Cómo te ves cuando te mirás en el espejo?

– No me miro al espejo mucho, no es tanto con el espejo, sino más interno. Es más mental porque sé que nunca voy a estar mal, pero no puedo soltar esa tranquilidad.

– No importa cómo te veas, está adentro.

– Sí, totalmente.

– ¿Tiene que ver con el sacrificio o me parece a mí?

– Sí, es que yo aprendí que la vida es con sacrificio. Sino, no podés devolverle todo lo que te está dando. Es una oportunidad que muy pocos pudieron construir gracias a la danza que tuve en mi familia, a personas que conocí, a una hermana increíble que tengo, a mi padre, a mi madre. Agradezco con sacrificio y honrándolo, pero me cuesta como bajarle cinco cambios, por eso soy muy intensa con todo.

– Casi estudiás medicina, ¿cómo llegaste ahí?

– Dejé danza en la pandemia. Me había puesto la barra en la habitación, pero ya era insostenible. Me querían preparar para Estados Unidos, yo ya terminaba muy mal las clases, era muy deprimente. Estaba en mi peor momento con la alimentación. Dije chau y empecé con cursos de modelaje.

– De la danza al modelaje, cada vez más exigencia y más perfección.

– Sí. Cuando estaba en Mar del Plata dejé danza, me hice tatuajes, me puse aritos, empecé a deconstruirme un poco y empecé Medicina para tranquilizar un poco a mis viejos. Me gustaba ponerme el ambo, pero para actuar de médica, no para ser una médica en serio. Pero siempre me interesó el cuerpo humano.

– ¿Cuánto duró?

– Medio año en el curso de ingreso, eran 200 y entré, pero después duré un mes. Por suerte me di cuenta al mes, en eso también soy práctica.

– Me quedé pensando en lo que contaste, la transición entre danza y modelo, el cuerpo muy exigido, la imagen. ¿Te decían algo tus viejos de eso? La búsqueda siempre tenía que ver con la imagen.

– Para mí no es casualidad. Cada vez que ibas a la clase te mirabas al espejo y mirabas a tu compañera de enfrente y a la de atrás y te comparabas. Y la profesora te corregía todo el tiempo la postura, las formas, las líneas. Mucho del modelaje tiene que ver con que el cuerpo busque esas líneas. Y tiene relación con la exposición, la figura, la imagen para otros, para el público o para la profesora.

Entrevista de Maria Laura Santillan a Juli Savioli
"Cada vez que ibas a la clase te mirabas al espejo y mirabas a tu compañera de enfrente y a la de atrás y te comparabas", recordó Juli Savioli

– ¿Los problemas alimenticios empezaron con la danza o el modelaje?

– Con la danza

– Es una huella a trabajar.

– Sí, espero no ser así toda mi vida. Todo el tiempo tenés que preparar tu cabeza para que no te diga tantas cosas obsoletas.

– ¿Qué te dice tu cabeza?

– Que estás a un paso de ser una mediocre, eso todo el tiempo. Que te van a olvidar, que sos malísima en lo que hacés, que todo el mundo te está diciendo que sos buena pero te mienten, que en realidad sos malísima.

– Pero no puede haber 8 millones de boludos. ¿Eso no lo pensás?

– Sí, Jajaja, mi cabeza siempre va a lo que no tengo. Todo esto exagerando te lo digo, soy muy consciente de todo el amor y el sostén que tengo y por eso lo cuido tanto, porque tengo tanto miedo de perderlo, no conozco otra forma de cuidar las cosas que no sea de esta forma. Es un arma de doble filo, pero todo en la vida es así.

– ¿Cómo te gustaría estar en el futuro en relación a tu propia mirada?

– A nivel laboral muchos proyectos me van a requerir que vaya obteniendo más confianza. Por eso también trato de ir a lugares más incómodos para dar un pasito más y no darle la razón a esa parte mía de la cabeza. Cada vez que hago un proyecto voy superando esa forma que tengo de verme.

– ¿Qué lugares incómodos has ido atravesando?

– Juntarme con personas que me parecen muy virtuosas en rodajes, películas o series, entrevistas, juntarme a colaborar con tal persona. Debe tener un poco de incomodidad porque claramente no estás en las cuatro paredes de tu casa y todo te puede llegar a resultar terrorífico o incómodo. Ahora estoy sintiendo que estoy respondiéndote para el orto, ¿entendés?

– ¿Por qué?

– Jajaja, porque sí.

Entrevista de Maria Laura Santillan a Juli Savioli
"Cada vez que hago un proyecto voy superando esa forma que tengo de verme", expresó Juli Savioli

– No se responde bien o mal, es una conversación.

– Bueno, eso es lo que trato de practicar.

– La gente gusta de vos, sos muy sexy, sos muy piola, muy histriónica. No puede ser que no haya gente que no te lo diga y que no te pegue bien.

– No sé, es difícil. Porque si me estuvo yendo así por esta personalidad no la puedo dejar ¿entendés? Hay algo de la identidad que es de esta forma, viéndome así, no pudiendo sonreír.

– Estás diciendo que todo lo que sos sostiene tu éxito.

– Claro, tampoco está bien. ¿O sí?

– No es placentero, no estás disfrutando de esta duda permanente.

– Ahora no, a veces se me va la duda de mí, otras veces estoy más confiada, me abrazo y digo, ‘bien, Juliana, bien, la concha de tu madre’. Y a veces no me sale decirme cosas lindas.

– Viniste a vivir sola a Buenos Aires cuando eras muy joven

– Sí, una vez a los 17 por la danza. Y después a los 20.

– ¿Lo sufriste? ¿Extrañabas a tu familia o te acostumbraste?

– No. Sentí mucha libertad, sabía que la iba a administrar bien. Estaba la pregunta de mi papá, ¿qué vas a hacer allá en Buenos Aires? Estaba a punto de inscribirme en la EMAD, la escuela de actuación, pero dije no, tenía que ir por este lado con los videos y al mismo tiempo instruyéndome en actuación y doblaje en ese momento. Después se sumó el canto, después el baile nuevamente, pero haciendo pop, medio urbano, y boxeo también. Yo sabía que manteniendo los videos me iban a llamar para un proyecto gracias a que me conocen por las redes sociales.

Entrevista de Maria Laura Santillan a Juli Savioli
"A veces se me va la duda de mí, otras veces estoy más confiada, me abrazo y digo, ‘bien, Juliana, bien, la concha de tu madre’. Y a veces no me sale decirme cosas lindas", reveló Juli Savioli

– ¿Para actuar, decís?

– Exacto. Es a lo que a lo que apunto y en lo que siento que soy buena.

– Dijiste que sentiste libertad ¿Te gustaría convivir con alguien? ¿Pensaste en eso?

– Sí, lo pensé en su momento, depende con la persona que estés.

“¿CONVIVIR? NO, AHORA NO, POR AHORA ME PROYECTO SOLA”

– ¿Cuál es la fantasía de convivencia que tenés?

– No, ahora no. Depende también con la persona con la que estés que te ayuda a proyectar o no eso. Y no, por ahora me proyecto sola.

– Y la pasás bien sola.

– Si, re. Extraño, cuando tengo muchas cosas sociales, estar en mi casa y pintar, me ayuda a bajar mucho, mucho. Como un refugio.

– ¿Cómo bajar para irte a dormir?

– Ahora estoy implementando un poco más la meditación, me hace muy bien, la respiración. Muchos videos o ideas se me vienen cuando estoy a punto de dormirme, pero dejo que pasen esas ideas. Digo bueno, muchas gracias. Me voy a dormir, pero es media hora, una hora a veces.

– ¿Te sentís chiquita o grande? Tenés solo 24 años, pero una historia de trabajo y de actividad larga, empezaste muy chiquita.

– Sé que algunas personas dicen que parece que tengo más años. ¡Mirá qué pendeja! Tengo que agradecer mucho a mi edad, pero también al mismo tiempo después de 24 viene 25, tampoco la pavada.

– Me refiero a que sos autónoma, pagás las cuentas, sos independiente, vivís sola, lo disfrutás. Eso es de gente adulta.

– Sí, te vas sintiendo adulta. Al principio es todo nuevo, gente nueva, mucha estrategia y vas surfeando algo, no tenés todo muy visualizado. Ahora sí digo ‘voy por esto sí o sí’.

– Tenés mucho carácter.

– Sí, carácter bueno. A veces se dice, “qué carácter que tenes querida!”

– Mucho carácter, dije, ni bueno ni malo. ¿Vos le ponés bueno o malo a las cosas?

– Sí, soy extremista. Mi vieja me lo dice mucho.

– Muchas veces se descalifica a una persona porque tiene mucho carácter, pero es tener personalidad, es tener temperamento, está bueno poder decidir.

– Sí, totalmente. Eso sí, no dejar pasar una, las que realmente no son convenientes para absolutamente nadie. Todo lo que hago sé que es por mi crecimiento, si no me va a sumar, me corro totalmente.

– Imagino que manejás tu carrera.

– Sí, tengo equipos de actuación y comerciales y trabajamos en conjunto, pero en todo todo tengo la última decisión.

Entrevista de Maria Laura Santillan a Juli Savioli
"Soy extremista. Mi vieja me lo dice mucho", dijo Juli Savioli (Fotos de Gustavo Gavotti)

“PREFIERO NO HABLARLO DELANTE DE CÁMARAS”

– Tu ex novio, Gaspi, falleció trágicamente hace muy poco, ¿tenés ganas de hablar de eso?

– Preferiría que no, porque siento que se le da mucho gusto a las personas que pueden distorsionar cualquier discurso que uno pueda decir, así que prefiero no hablarlo delante de cámara.

– Sos súper gestual y muy graciosa en tu contenido, pero es una actuación. Entonces, ¿sos así de seria?

– Sí, soy así. Obviamente porque también estamos en una entrevista, uno va teniendo diferentes roles, primera vez que nos conocemos, así, sentadas y todo el contexto… Me evoca hablar de esta forma. Esta palabra que dije recién, por ejemplo, evocar. Mirá como estoy sentada…

– ¿Vos decís que es una performance?

– Exactamente.

– ¿Estás bien?

– Sí. Hay muchas cosas por las cuales estar muy feliz y otras por las cuales llorar un montón, pero buscando la estabilidad.