La A-5 prepara ya el plan de movilidad para afrontar el que será su último gran corte de tráfico antes de abrir el túnel. El Ayuntamiento de Madrid trabaja en un plan junto con la Comunidad de Madrid para ofrecer alternativas a los conductores y reforzar el transporte público durante las obras que permitirán conectar el nuevo subterráneo con la M-30. Las fechas del cierre y de la reapertura definitiva todavía están pendientes de concretarse.
"Puedo decir es que en sus últimos días, a lo largo de los próximos días, vamos a mantener reuniones con el Consorcio Regional de Transporte, la EMT, el Área y la Dirección General de Circulación y también con Cercanías", ha avanzado el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, en una visita el museo de la EMT. El objetivo de esos encuentros será acordar con las administraciones implicadas las medidas "para reducir las molestias que pueda provocar la interrupción del tráfico".
Este último corte total será necesario para ejecutar el entronque —nombre técnico de la unión entre los túneles— entre la A-5 soterrada y la M-30, una de las últimas grandes intervenciones pendientes antes de poner en servicio la infraestructura. Los trabajos obligarán a demoler las rampas de entrada y salida que todavía permanecen operativas y a conectar el nuevo túnel con la vía de circunvalación. Para ello, se interrumpirá el tráfico en ambos sentidos, tanto de entrada como de salida de Madrid.
La M-40, transporte público e itinerarios alternativos
La actuación tendrá especial incidencia en el entorno de la avenida de Portugal, donde será necesario organizar itinerarios alternativos para canalizar los desplazamientos. Entre las opciones contempladas por el Consistorio figura el uso de otros recorridos y de la M-40 para absorber parte del tráfico afectado, según informó Carabante el pasado 14 de octubre, en una visita de obra al túnel.
El plan incluirá información sobre los cortes y los desvíos, pero también refuerzos del transporte público. Según ha comentado Carabante, el Ayuntamiento prevé aumentar los buses de la EMT, el Metro y los autobuses interurbanos. Además, Carabante ha anunciado que se dirigirá a Renfe para solicitar un refuerzo de la línea C-5 de Cercanías, que conecta buena parte del suroeste metropolitano con el centro de Madrid.
El corte definitivo antes de abrir el túnel
Carabante recordó que durante las obras ya se han llevado a cabo cortes similares, aunque en periodos estivales. Esta vez, sin embargo, la intervención tendrá una consecuencia definitiva para la circulación. Carabante ha precisado que, una vez demolidas las rampas, "la próxima reapertura del tráfico se hará con el túnel en servicio". Un punto al que el Ayuntamiento ha bautizado como "de no retorno".
La fecha exacta se conocerá cuando el Ayuntamiento termine de ajustar el calendario de obra y el dispositivo de movilidad. "Tenemos que ser certeros y rigurosos en la fecha", ha señalado el delegado. Pero el Ayuntamiento asegura que cumplirá con su compromiso de una apertura entre finales de 2026 y principios de 2027. La infraestructura afronta esta fase después de completar los principales trabajos estructurales.
La excavación de los dos túneles concluyó en mayo y, a finales de agosto, el Consistorio dio por terminada la obra civil del soterramiento. Ahora, los equipos trabajan en las instalaciones y los acabados, entre ellos los sistemas de iluminación y ventilación, antes de acometer la conexión con la M-30. Ese entronque será el último gran paso para que los vehículos puedan abandonar la superficie y circular por el nuevo túnel.