La ambición territorial de Trump y su manía por rebautizar la geografía: “Busca cambiar la mentalidad y ejercer influencia y poder”

2026/09/12

El renombramiento de accidentes geográficos —tanto de aquellos que le pertenecen a Estados Unidos como los que no— se ha vuelto una constante en la política del presidente Donald Trump. Así como también su afán por generar controversia publicando mapas modificados que amplían las fronteras de EEUU hasta Groenlandia, México e incluso el Caribe. A esto se han sumado declaraciones que dejan ver su ambición territorial. Entre ellas, las sugerencias de convertir a Canadá o Venezuela en el estado número 51 o de comprar Groenlandia. "Es una forma de ejercer influencia, poder y de cambiar la mentalidad de las personas. Son acciones premeditadas para generar controversia y para poder meter otros temas dentro de la agenda", indica a 20minutos Armando Jiménez, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Francisco de Vitoria.

De acuerdo con el analista, el mandatario envía estos mensajes con el fin de intentar demostrar el poder de Estados Unidos. Aunque también hace uso de ellos como un instrumento de reivindicación de los intereses de su país y como una forma de propaganda sobre aquello que él considera éxitos geopolíticos, militares o geoeconómicos. Para Jiménez, el mejor ejemplo es el caso del estrecho de Ormuz, el cual Trump asegura que tiene bajo su control. Un buen motivo, según el mandatario, para rebautizarlo con su nombre.

"El caso del golfo de México no logró tanta repercusión en Estados Unidos ni en México aunque definitivamente ofendió a los mexicanos. Ahora ha tomado el tema de cambiar el nombre del estado de Nuevo México por Nueva América, algo que generó controversia entre sus habitantes. No por su identidad mexicana sino por el respeto a su identidad regional", indica el experto, quien considera que Trump manda dos mensajes con esta última decisión. "Uno en el que dice que no quiere la palabra México —ahora asociada con subdesarrollo, drogas, conflicto y desorden—  para un estado de su país y otro de cierto desprecio a la comunidad", asegura.

A esto se suma el hecho, según Jiménez, de que el estado de Nuevo México es gobernado actualmente por una demócrata "muy vocal" que encima le ganó a un republicano que era cercano a Trump. "Creo que aquí las filias y las fobias juegan un papel importante", opina el profesor, que sostiene que los mensajes del presidente son efectivos a nivel mediático pero que el problema es que en ocasiones escalan a la retórica de la confrontación y llegan a tener consecuencias diplomáticas.

"En el caso de Canadá ha provocado que las tensiones abrieran el debate a muchos otros temas y a justificar algunas de sus acciones arancelarias", dice Jiménez, quien recuerda que Ottawa no solo ha subido los aranceles en reciprocidad sino que ha impuesto una "clara política geoeconómica de total distanciamiento de EEUU". Según Jiménez, el decir que Canadá era un estado más de EEUU ofendió mucho a los canadienses, quienes han hecho boicot a algunos productos estadounidenses. Trump, por su parte, prohibió la importación de algunos productos canadienses. Según una encuesta publicada por la revista Time, casi el 70% de los canadienses elige productos locales aunque sean más caros y el 55% afirma haber dejado de comprar productos de ciertas marcas estadounidenses.

Sin efecto jurídico alguno

Alberto Priego, director del máster en Asuntos Internacionales de la Universidad Pontificia de Comillas ICAI-ICADE, deja claro que el hecho de que Trump cambie los nombres de accidentes geográficos o diga que Canadá o cualquier otro país debería ser un estado más de EEUU no tiene ningún efecto jurídico. Y recuerda que a nivel interno resulta común que esto ocurra. Entre ellos destaca el golfo Pérsico, denominado así por Irán y llamado golfo Arábigo por los países de la orilla sur, o el mar de Japón, que China llama mar del Este. Incluso resalta que hasta existen países que han cambiado su nombre, entre ellos la ahora denominada República de Macedonia del Norte y Turquía.

"No hay un acuerdo en lo que a los nombres se refiere. Lo que ocurre cuando renombras una zona solo tiene efectos para ti internamente porque no supone una redistribución de los derechos, los recursos o de las posibilidades de atravesarla. Solo es una toma de posición política", indica Priego, quien considera que el mensaje que quiere proyectar Trump con este tipo de acciones, que son "de cara a la galería", es más interno que externo. "No hay forma de fijar los nombres a nivel mundial. No podemos decir que sea Naciones Unidas quien diga que hay un registro mundial de nombres. Es una cuestión identitaria", manifiesta.

Al ser preguntado por si las decisiones de Trump de cambiar nombres de accidentes geográficos y mapas pueden entenderse como una forma de proyectar poder a nivel geopolítico, Priego sostiene que es la forma que el presidente entiende que debe hacerlo pero que en realidad "no proyecta nada". "Ahora él está muy estancado en la cuestión de irán, ha centralizado sus acciones en el golfo Pérsico y está hundiendo petroleros iraníes. Pero esto es una especie de cortina de humo que no va a ningún lado. Creo que hace esto para callar críticas, porque dijo que no habría más guerras y está metido en varias", afirma el experto, que considera que Trump "hace muchas cosas sin ningún tipo de intención".

"Trump es un personaje excéntrico e impulsivo que no tiene en cuenta lo que le pueda reportar beneficio o si su equipo está de acuerdo", comenta Priego y agrega que esa personalidad le hace tener un efecto tremendo en el mundo porque "desestabiliza y castiga a aliados tradicionales". Y alerta: "Cuando acabe Trump EEUU va a tener que llevar a cabo una serie de políticas de reconfiguración de su imagen y sus alianzas. La reputación de EEUU está por los suelos y un problema mayor es que los aliados han empezado a buscar alternativas. Europa lo ha hecho porque si una cosa ha quedado clara estos años que ha estado Trump en el poder es que EEUU no es un socio fiable", sentencia.

Sobre las implicaciones que tiene que aplicaciones como Google Maps le coloque a los accidentes geográficos los dos nombres por los que se les conoce, Priego recuerda Google sigue siendo una compañía y que es una forma de mantener la neutralidad. "Las empresas necesitan ganar dinero y que todo el mundo sea su cliente. Se debe tener mucha cautela cuando tratas temas tan controvertidos y tú tienes que intentar quedarte al margen", indica el analista. De la misma manera opina Jiménez, quien recuerda que se colocan los dos nombres tras la carta enviada por la presidenta de México, Claudia Sheinmbaum, al gigante tecnológico para que en su país la app no mostrara el 'golfo de América'.