La batalla de Juan Carlos por recuperar la presión del agua en su vivienda: “No puedo ni ducharme ni poner la lavadora”

2026/10/27

A principios de verano de este año, el chorro de agua que salía del grifo de la vivienda de Juan Carlos González, un pensionista de 54 años de La Línea de la Concepción, Cádiz, pasó de tener una presión normal a convertirse en un fino hilillo. Lo mismo pasaba en la ducha, de donde en ocasiones no salía ni agua caliente por carecer el termo de presión suficiente. Incluso la lavadora daba error por falta de agua.

"Vivimos cogiendo la ropa sucia, yendo a casa de mi hermana o de otro familiar, ducharte allí, lavar la lavadora, etcétera", declara Juan Carlos, que vive con su hermano y que ha hecho llegar su historia a 20minutos a través de nuestra comunidad, Ciudadano20.

Desde entonces, asegura haber llamado unas 40 veces a la compañía suministradora, Aqualia, y al Ayuntamiento de la localidad sin haber logrado aclarar el motivo del problema. "Nunca me han dado una explicación. Una de las veces, sí es verdad, la muchacha no sabría de qué iba el tema o lo que sea, y me llegó a decir que era porque están haciendo obras. Ahí dije: 'Vale, te permito un mes de obra'. Pero es que llevo desde finales de junio".

Juan Carlos preguntó al resto de vecinos del bloque de cuatro pisos en el que él vive -él ocupa el último- y todos ellos le manifestaron que estaban sufriendo problemas parecidos, aunque no tan graves por vivir en los pisos inferiores. En los edificios circundantes, que son generalmente viviendas unifamiliares de uno o dos pisos, los problemas tampoco son tan acuciantes, aunque sí es padecido por algunos vecinos, según ha podido indagar Juan Carlos.

En septiembre, tras mucha insistencia, un técnico de Aqualia confirmó la baja presión, pero la empresa ha cerrado la incidencia en varias ocasiones argumentando que ha sido solucionada, algo que Juan Carlos desmiente. "Estoy llamando unas tres o cuatro veces por semana. Muchas veces ni me lo cogen. Se agota la llamada y, cuando llamo con el teléfono de mi hermano, me lo coge".

La compañía niega que sea un problema generalizado

Aqualia, por su parte, rechaza que haya ninguna obra que esté afectando a la presión y atribuye el problema en la casa de Juan Carlos a una cuestión individual de su edificio por no tener grupo de presión, una instalación que sirve para aumentar la presión del agua que llega a los grifos, las duchas y otros puntos de consumo de una vivienda o edificio. Se utiliza cuando la presión de la red pública no es suficiente para garantizar el suministro, especialmente en las plantas más altas de los edificios.

Según el Código Técnico de la Edificación, en su Documento Básico HS-4, si la presión disponible en el punto de consumo más desfavorable es inferior a la mínima exigida, es necesaria la instalación de un grupo de presión. El coste de instalarlo corresponde generalmente a la comunidad de propietarios, no exclusivamente al vecino que vive en la planta más alta.

El Ayuntamiento tuvo conocimiento de este tema a través de una petición de la Federación Linense de Asociaciones de Vecinos Inmaculada (FLAVI), a raíz de la cual se encargó un estudio de la situación a Aqualia, según informa el consistorio a 20minutos.

La empresa, por su parte, asegura que con motivo de esa solicitud, estuvo haciendo mediciones en la barriada de Los Junquillos. "Los registros de telecontrol y sensorización de la red de abastecimiento no muestran incidencias ni anomalías que puedan justificar una falta generalizada de presión en la zona. Los datos de caudal y presión obtenidos en las distintas cuencas hidráulicas que abastecen al barrio reflejan un funcionamiento estable y homogéneo de la red de distribución municipal", declaran fuentes de Aqualia.

La desesperación de Juan Carlos

Juan Carlos niega que en ninguna de sus llamadas, la mayoría no contestadas, según denuncia, algún asistente de la empresa le informara de que el problema se debía a la ausencia de un grupo de presión. Dice que no le hacen caso cuando llama y que incluso ha intentado contactar con el Ayuntamiento y la mancomunidad sin éxito.

"Llamo y ya no me hacen caso. Me dicen que está cerrada la incidencia, pero ¿cómo van a cerrar la incidencia si yo no tengo presión? Yo he intentado arreglarlo, pero voy a la oficina de Aqualia y me dicen que tengo que llamar al 900", explica Juan Carlos. "Estoy esperando, porque tampoco tengo respuesta del Ayuntamiento y se supone que depende de ellos. Pero nada, ni de la mancomunidad ni de nada. Todo cae en saco roto. Estoy desesperado más que nada porque yo pago religiosamente y no son recibos baratos, de entre 60 y 80 euros al trimestre".

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