El inesperado regreso de la líder de extrema derecha Marine Le Pen a la contienda por las elecciones presidenciales francesas de 2027 está obligando a uno de sus principales rivales, Édouard Philippe, a ajustar su estrategia de ataque. Tras lanzar su campaña en mayo prometiendo convencer al electorado con una agenda conservadora “tremendamente optimista”, el ex primer ministro y su equipo ahora arremeten contra Le Pen presentándola como una “izquierdista fiscalmente irresponsable”.
“Marine Le Pen tiene un programa que es, en gran medida, de izquierda”, afirmó en un reportaje de Politico Nathalie Loiseau, eurodiputada que hace campaña a favor de Philippe.
La histórica candidata del ex Frente Nacional, conocida por sus opiniones en contra de la migración, sus ideas conservadoras respecto al país y las comunidades LGBT, y las acusaciones de antisemita nazismo en contra del fundador de la colectividad, Jean-Marie Le Pen, no sería de derecha para el macronismo: después de años promoviendo la teoría de los dos demonios extremos (la Agrupación Nacional, por un lado, y La Francia Insumisa, por el otro), el oficialismo ha optado por encuadrar a Le Pen como una fuerza de izquierda.

No se trata de una crítica nueva hacia Le Pen, a la cual algunos académicos describen como “populista de derecha”. Desde hace tiempo, sectores críticos de la derecha tradicional acusan a su partido, Agrupación Nacional, de incoherencia económica, y el propio Philippe los tachó de hipócritas durante un mitin reciente en París.
Sin embargo, ahora que Le Pen es la candidata oficial, y no Jordan Bardella, su protegido de 30 años, a quien se consideraba más aceptable para los votantes conservadores, Philippe y su equipo confían en que sus ataques contra la populista tendrán mayor impacto.
Una de las estrategias más difíciles de entender, considerando el amplio rechazo que tiene esta política, es destacar las diferencias entre Philippe, que promueve incluso volver a subir la edad de jubilación, con Le Pen, que habla de anular la reforma de pensiones y bajar esta edad. Considerando esto como “económicamente irresponsable”, Philippe apuesta a mantener a los votantes de la derecha tradicional.
Philippe y sus aliados consideran que Le Pen será una rival más difícil de vencer que Bardella, aunque se muestran seguros de su capacidad para desmantelar sus propuestas políticas. “Tanto Le Pen como Bardella tenían sus puntos fuertes y débiles”, señaló el parlamentario Frédéric Valletoux, del partido de Philippe. “Le Pen tiene más experiencia y probablemente sea una adversaria más dura, pero su programa carece de sentido en bastantes aspectos”, agrega.
Durante meses, Le Pen y Bardella se han presentado como un tándem inseparable: ella como candidata a la presidencia y él perfilado para ocupar el cargo de primer ministro. En la entrevista que concedió el martes, la política de 57 años calificó esta alianza de “fórmula ganadora”: un equipo ”sólido, fortalecido por sus convicciones y acostumbrado a trabajar en conjunto”.

El primer acto de campaña de Marine Le Pen en el oeste de Francia, celebrado el miércoles, reveló una pista clave sobre cómo la líder planea ganarse a los votantes que durante mucho tiempo se han mostrado escépticos ante la extrema derecha: manteniendo a Bardella, su carismático protegido, inseparablemente a su lado.
La estrategia de Le Pen se basa en la idea de que el atractivo juvenil de Jordan Bardella, sus dotes comunicativas y su experiencia tendiendo puentes con la élite empresarial pueden ayudar a ampliar el alcance de su partido, Agrupación Nacional, y compensar sus propias debilidades. Tras intentar sin éxito el llegar al Elíseo en tres ocasiones, a Le Pen le ha costado explicar en qué diferenciará su programa electoral en esta ocasión, y cómo logrará atraer a votantes ajenos a su base electoral habitual.

Sin embargo, mantener a Bardella tan cerca puede interpretarse tanto como una genialidad como una señal de desesperación. El eurodiputado apenas se ha separado de Le Pen desde que el tribunal de apelación ratificara su condena por malversación de fondos del Parlamento Europeo y la sentenciara a un año de arresto domiciliario, aunque eliminando la inhabilitación para las elecciones.
El miércoles, Le Pen y Bardella visitaron la localidad de La Flèche, donde estrecharon manos, se tomaron selfies y respondieron preguntas sobre su campaña conjunta. Le Pen se mostró muy sonriente y respondió a la mayoría de las preguntas, mientras que Bardella, con un semblante más serio, parecía estar adaptándose a su nuevo papel como mano derecha.

A pesar de tener que llevar una tobillera electrónica durante los próximos 10 meses de campaña, Le Pen afirmó que ya no existe ningún escenario en el que no se presente a las elecciones. Lidera con claridad las primeras encuestas, aunque los analistas advierten que es prematuro descartar a sus adversarios, y prevén una mayor competencia tanto por parte de la izquierda como de la derecha.
Si las elecciones se celebraran mañana, es probable que Le Pen se impusiera a sus rivales con el 36% de los votos en la primera vuelta, según un reciente sondeo de IFOP para LCI y Le Figaro. El centrista Édouard Philippe se situaría en torno al 19%, mientras que el izquierdista Jean-Luc Mélenchon obtendría el 15%.
Sin embargo, las elecciones para suceder a Emmanuel Macron, que no puede volver a presentarse tras dos mandatos consecutivos, no están previstas hasta el 18 de abril de 2027. En caso de que ningún candidato obtenga la mayoría, se celebraría una segunda vuelta el 2 de mayo.