La historia de Tere, la única habitante de su pueblo: “Mucha gente me dice que si estoy loca por estar viviendo aquí, pero a mí me da una satisfacción…”

2026/07/28

Tere explicando su vida como única habitante de su pueblo. (@hilux_aventura / YouTube)

Tere explicando su vida como única habitante de su pueblo. (@hilux_aventura / YouTube)

El éxodo rural ha modificado la demografía en España desde mediados del siglo XX. Miles de personas han soñado con llegar a la gran ciudad para buscarse un futuro mejor. En cambio, muchas otras familias están cansadas de su vida en las urbes y les gustaría empezar una nueva vida en el campo o en un pueblo.

En el corazón de Asturias, donde la vegetación cubre los restos de antiguas viviendas, existen muchos casos en los que lo que un día fueron pueblos habitados y llenos de alegría, actualmente solo son unas ruinas en las que quedan una o dos casas en pie. Este es el caso de Tere, una mujer asturiana que mantiene en pie la única casa habitada de un pueblo abandonado.

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Álvaro (@hilux_aventura en su canal de YouTube) se dedica a explorar pueblos olvidados, lugares abandonados y conocer las historias de sus últimos habitantes. En este caso ha documentado la historia de Tere, esta mujer asturiana que vive sola en medio de la nada.

Hay dos peculiaridades en esta historia. La primera es que, aunque Tere considere este pueblo como su hogar, no nació allí. Según explica, se mudó a esta aldea con solo tres años por el trágico fallecimiento de su abuelo. Además, la mujer confiesa que se crio desde muy pequeña con sus tíos y su abuela, que fueron los últimos habitantes del pueblo en abandonarlo, en el año 91. Y esa es la segunda singularidad de esta historia, que, aunque hace más de tres décadas que los últimos habitantes se marcharon, nunca fue un pueblo muy grande. “Cuando yo era pequeña solo había cinco viviendas en esta zona”, justifica la vecina.

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El verdadero problema llegó en los años 60, cuando la ganadería dejó de ser suficiente para sostener a las familias. La falta de carretera hasta 1978 y la ausencia de servicios básicos aceleraron la marcha de los vecinos hacia la ciudad más cercana. “Marcharon de aquí y no volvieron más. Y pensé muchas veces el porqué de esta situación, pero no lo entiendo. Porque tampoco se fueron muy lejos de aquí”, muestra con tristeza e incomprensión la asturiana.

Tere en la puerta de su casa. (@hilux_aventura / YouTube)
Tere en la puerta de su casa. (@hilux_aventura / YouTube)

Hace ya 35 años que el pueblo se hubiera quedado completamente deshabitado de no ser por Tere, que no quería dejar que el pueblo y la casa de sus antepasados cayera en el olvido para siempre. “Mucha gente me dice que si estoy loca por estar viviendo aquí en este pueblo abandonado, que no quedan más casas que la mía, pero a mí me da una satisfacción tan sumamente grande estar aquí, en la casa que trabajaron, que hicieron mis abuelos, en la tierra, en el ‘prao’ que aquí tuvieron mis abuelos, mis bisabuelos…Esto no hay dinero que lo pague“, justifica.

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En este sentido, Tere también comenta que siente una profunda tristeza por la situación. “Siento mucha pena. Satisfacción, por un lado, porque gracias a mí, el pueblo todavía tiene un poco de vida. Pero mucha pena y, sobre todo, siento demasiada pena cuando pienso que el día que yo no esté, no sé qué va a ser de esto“.

La alimentación es otro de los dilemas que pueden surgir en una situación como la de Tere. Sin embargo, la vecina cultiva sus propios alimentos en su huerto. Aunque con este no es autosuficiente porque tiene que salir comprar, ha convertido la huerta, las conservas y la cocina de leña en una forma de vida que, según dice, no cambiaría por nada.

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Tere mostrando su huerto. (@hilux_aventura / YouTube)
Tere mostrando su huerto. (@hilux_aventura / YouTube)

En su casa casi nada se desperdicia. Cuando llega la temporada de las verduras, dedica horas a preparar conservas que le permitirán seguir comiendo productos de su huerta durante todo el año. Más allá de la técnica, lo que transmite Tere es una manera de entender el tiempo y el trabajo muy distinta a la actual. Preparar una conserva lleva horas entre recoger la cosecha, limpiar las verduras, cocerlas, esterilizar los recipientes y embotarlas. Ella lo sabe bien. “Es muy importante querer hacerlo porque esto lleva tiempo”, reconoce.

Así, la experiencia de Tere refleja el fenómeno de la España vaciada, donde pequeños núcleos rurales se transforman en vestigios de una vida pasada mientras algunos vecinos optan por resistir, manteniendo viva la memoria de sus pueblos.

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