El de la evidente falta de juego es un problema que no cesa en el Real Madrid. Concretamente, desde que se marchó Toni Kroos, allá por 2024, y se pensó que con las directrices que dejó marcadas el alemán aquello se iba a solventar. Pero no. Entonces vino otra temporada, la pasada, sin fichajes en la medular y ocurrió lo mismo y ahora, a las puertas de una nueva, el juego del equipo blanco, con Mourinho en el equipo, no da muestras de haber cambiado.
Se ha incluido, eso sí, la nueva pieza de Bernardo Silva y pese a que el portugués, aunque solo sea por la novedad, aporta algo de frescura, todavía no ha sido capaz de cambiar el ritmo del equipo en esta pretemporada en la que, pese al invicto, se está viendo a un equipo ramplón y muy soso.
Y es que al Real Madrid de Mourinho le falta una de las cosas más importantes que todo equipo de fútbol debe tener bien trabajada: una idea. El entrenador portugués propone un nuevo sistema, el 4-2-3-1, que en principio se adapta bien a las características de la plantilla pero que sigue demandando la presencia casi obligatoria de un jugador con buen trato de balón, sobre todo en la construcción de juego, para que el equipo no se vea enjaulado en su propia trampa cuando los equipos rivales se encierren y defiendan con solvencia.

Si eso ocurre, desde luego, no será una sorpresa para el Real Madrid cuya planificación, sobre todo este verano, ha dejado visos de no ser muy consensuada. De hecho, a una semana de comenzar la competición, el equipo se encuentra dirigido por un entrenador que hace seis meses no entraba ni en las quinielas de los más atrevidos y con jugadores como Cucurella o el propio Bernardo Silva que fueron descartados hasta que Mou dijo lo contrario. Es decir, un nuevo curso en el que, más allá de los problemas presentes, el Real Madrid va a arrastrar los del pasado relacionados con la falta de títulos y la imperiosa necesidad de volver a ganarlos.
Los cracks, al rescate
A todo esto, cabe destacar, que este Real Madrid poco vistoso ha sido así, en parte, debido a la ausencia de los principales jugadores de la plantilla como Bellingham, Mbappé o el recién fichado Diomande. Jugadores que, si bien no van a mejorar el problema de construcción de juego porque esa no es su función, sí que lo van a opacar con sus actuaciones en el ataque donde resolverán, en teoría, todas esa situación de bloqueo mental que tenga en el medio el equipo de Mourinho. Ya esta próximo domingo, ante el Schalke, alguno de ellos podría tener minutos y, desde luego, en el estreno del próximo día 22 de agosto ante el Espanyol, deberán marcar diferencias.